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Ha estallado la Segunda Gran Guerra del Cielo, los ángeles fieles a los ideales divinos y al Arcángel Michael han entablado una lucha abierta con los caídos, bajo el mando de un misterioso serafín que volvió de la muerte, con el poder de una legión en sus manos, quien promulga a favor del libre albedrío para tomar sus propias decisiones, tal y como lo hacen los humanos. Los demonios toman cartas en el asunto, cerrando tratos con el bando de rebeldes con el fin de eliminar la supremacía del Cielo, y tener derecho a caminar sobre la tierra. New York ha sido escogido como Armageddon, y las visperas de la batalla final se leen en escaramuzas y luchas menores.
Mientras tanto, en New Orleans, los vampiros han logrado un poderío sin igual sobre la ciudad. Los rumores de que el Regente del Infierno ha tenido algo que ver corren en el plano sobrenatural, mientras los Blazers, los Cazadores descendientes del Rey Arturo Pendragon buscan darle un freno a sus actividades.
Es una verdadera pena que los Templarios, la primera raza de Cazadores, jamás hayan llegado a un acuerdo con sus colegas. A pesar de que no ha habido declaración de guerra entre ellos, la aparición de una nueva reliquia divina, contenedora de poderes sin igual, tienta a ambos bandos. Sin embargo, los Templarios tienen las manos llenas tratando de domar a las implacables manadas de licantropos en San Francisco, cuyo nuevo líder parece ser un fanático de las batallas.
No hay tiempo ni recursos para vigilar a los ingeniosos brujos que aparecen de vez en cuando en los casinos de Las Vegas, haciendo uso de sus facultades para llevarse dinero fácil. Esto no es más que una fachada, por supuesto, ya que el Aquelarre de Lilith ha estado pactando con demonios mayores para invocar al Primer Demonio.
En el mundo de Wayward Son, los conflictos, batallas, traiciones y la guerra parecen haber inundado cada estado del país de las oportunidades. Los tiempos de paz han llegado a su fin, ¡elige tu bando sabiamente, y bañate de la gloria de la victoria, o perece en el olvido de la historia!
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Wayward Son y su historia es una creación original del Staff, fuertemente influenciada por series y novelas de género sobrenatural, destacando la saga The Mortal Instruments de Cassandra Clare, y las series de televisión Supernatural de Erick Kripke, y The Vampire Diaries y The Originals de Julie Plec. Las imágenes utilizadas han sido tomadas de portales como Devianart, Zerochan, Pixiv y We❤It, y pertenecen a sus respectivos autores. Agradecimientos a Rose de Glintz por el elegante trabajo de su skin y su asistencia, a Veeneli por sus códigos y tablillas tan atractivas, así como a Mizuki por su bello tablón de anuncios.
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Righteous Side of Hell | Priv. Anne

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Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Cameron Briel el Mar Ene 05, 2016 2:24 pm

Las alas de Cameron resonaron.
Las suelas de los mocasines negros aterrizaron sobre la cornisa. El ángel llevó sus manos dentro de sus bolsillos, y observó la inmensidad de la ciudad.
Cerró los ojos, soltando el aire y aliviando la tensión de sus músculos. Las alas azabaches se estremecieron en un cosquilleo que se extendió por todo su cuerpo.
Pudo sentir el caminar más ligero, la palabra más lejana, y la manera más delicada.  Gritos de furia, voces de lujuria, festejos sin motivo, brindis por nimiedades.
Y en medio de todo eso, captó que lo que buscaba.
La hija de Lilith, con su aura natural y armonioso en medio de esa ciudad apestada y enferma de malicia, resaltaba como un diamante en una cantera de carbón.
Cam agitó sus alas, y su cuerpo se desvaneció como si nunca hubiese existido.



Las Vegas era propiedad de ella.
Porque ella la había fundado, ella la había hecho crecer, ella había trazado los planes, y ella había hecho de aquel, un edén terrenal de fuego infernal y sangre. Y si era necesario, todos ellos morirían por ella.
El demonio Easton hacía mucho que había decidido eso, y lo recordaba cada vez que tenía que sacar la basura y arrojarla a una fosa común en el desierto. Brujos que rechazaban lo que eran, que repudiaban su sangre y pretendían ser superiores a ellos. Eran cucarachas con estándares morales, y oh Lucifer, Easton amaba aplastarlas.
Mostró una sonrisa llena de dientes resplandecientes como dagas, e hizo una seña con las manos. Sus ojos estaban fijados en la cabellera dorada de la cucaracha que iba frente a él. Un desperdicio de un cuerpo hermoso, que le hubiese gustado llevar al potro de tortura. Pero no siempre se obtiene lo que se quiere.
Hacía veinte minutos la calle se encontraba totalmente poblada, rebosando de gente. Pero cuando Easton decidió que la bruja debía quebrarse o morir, los autos comenzaron a virar a otras calles, los negocios comenzaron a cerrar, y los transeúntes a ser poseídos por un nauseabundo humo negro. Antes de que pasase media hora, esa calle no estaba poblada por nada más que demonios.
Mientras ella, la señorita naturaleza, trataba de llegar al final de la cuadra, uno por uno los cuerpos en trajes negros y vestidos escotados aparecieron al final. Luego, le cerraron el paso en la esquina opuesta. Ya era inevitable que lo notase, el delicioso aroma a sulfuro corría por la brisa.
Easton apareció detrás de ella.
Hermosa noche para cambiar de hábitos —Dijo en voz estruendosa, sonriendo. La calva del demonio con el tatuajes de serpiente, sus dientes excesivamente brillantes, todo en él era grostesco— Aquí no se aceptan cucarachas con valores morales, angelita... Porque esta ciudad es de fuego y sangre, ¿¡NO ES ASÍ, MUCHACHOS!?
Los bramidos y risas, silbidos y palabras ofensivas estallaron a ambos finales de la cuadra. Pero ellos eran apenas un recordatorio de lo que pasaría de intentar correr, y el monstruo frente a ella era el ancla que le pesaba en los tobillos y retenía en esa pesadilla.
Hay una fosa común, a unos treinta kilómetros, bajo un arco de piedra. Todas las semanas llevó allí una docena de cuerpos. Vienen de todo el mundo, las malditas cucarachas, para morir aquí —Dio varios pasos hacia ella, y se inclinó sobre su rostro. Dio una respiración grosera, y se deleito con el perfume de la joven. Él, por su parte, apestaba a azufre— A veces, tan sólo a veces, llevó una que otra chica linda, y créeme, me cuesta muchísimo tirarlas entre los cuerpos podridos y con larvas... Muñeca, querría evitar eso. Yo puedo ayudarte, ser tu amigo. Lo único que debes hacer, es invocar una pequeña llama infernal... Y luego, te llevaré con los verdaderos brujos.
Algo tan pequeño como usar fuego infernal costaría el alma, una eternidad en el infierno, y la pérdida de todo lo que uno alguna vez amó, creyó y defendió. Easton lo sabía, y muchos eran los idiotas que accedían, creyendo que aquella hazaña era un pase de entrada y salida, un engaño para salvar su pellejo.
Cam observaba desde las alturas, con sus oscuras alas azabaches ya bajo sus ropas. Y si hubiese sido creyente, hubiese rogado que ella tomase la decisión correcta  


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Re: Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Anne E. Knightley el Mar Ene 05, 2016 4:34 pm

«Bueno al parecer finalmente he llegado».

La rubia observaba el lugar con un pequeño grado de curiosidad, luego de finalmente orientarse en aquel nuevo país había decidido investigar que tan mal se encontraban las cosas, según Arthur debía tener cuidado de no meterse en problemas ni de confiar en algún extraño, y ella misma sabia que tenia razón, de hecho al entrar a la ciudad supo de inmediato que nada bueno saldría de allí, la ciudad a su gusto estaba demasiado infestada ¿Alfred vivía allí antes? No estaba segura, no recordaba el nombre de la ciudad en especifico de donde dijo que venia pero seguramente luego se lo preguntaría.

Dejó escapar todo el aire de sus pulmones mientras seguía observando el lugar, si no le fallaba la memoria se encontraba en Las Vegas, “la ciudad del pecado” Bufó despacio ante ello, era tan lógico y obvio que aquel lugar era el de los demonios que le daba hasta risa. Claro que eso no era lo que le importaba, ahora quería salir de allí pronto porque sabia que nada bueno saldría de quedarse, además ¿Cuantas posibilidades tenia de que ya la hubiesen notado? No estaba segura pero esperaba que no fuesen muchas, realmente no tenia ningún deseo de lidiar con ellos, no al menos en sus primeros días en Estados Unidos, seria verdaderamente molesto, aunque cuando sintió el olor a sulfuro por el lugar supo que no había tenido suerte y de hecho el ser encerrada por todos ellos no fue más que una confirmación a sus pensamientos.

«Molesto» Pensó al escucharlo hablar, girándose luego para ver al hombre que aparentemente era el líder, era desagradable tanto de apariencia como de personalidad, claro que la chica siempre había mantenido la cabeza en alto, sin un ápice de miedo, siempre debía mantenerse digna, ella era una señorita y jamas dejaría que un ser como él la viese como menos, aunque no dejaba se ser realmente nauseabundo, demasiado vulgar para su gusto ¿A eso era lo que se refería Arthur cuando dijo que tenia que tener cuidado con los hombres Estadounidenses? Posiblemente, aunque también tenia que darle el completo crédito al hecho que aquellas personas realmente eran demonios, desagradables seres, ella no tenia ninguna intención de relacionarse con ellos, ya bastante había tenido con Max Demian como para ahora querer estar rodeada de ellos, además tenia una promesa la cual cumplir, por ello ignorando por completo lo que decía el sujeto comenzó a rebuscar algo en su bolso pero solo con las manos, pues su vista siempre había estado sobre el sujeto y al encontrarlo una pequeña sonrisa se formo en su rostro o eso hasta que el hombre se acerco demasiado a ella.

-Repugnante- Dijo despacio haciendo una pequeña mueca, tanto por lo que decía como por su olor aunque antes de que pudiese soltar alguna exclamación en su contra la rubia saco una daga que se encontraba bañada en agua bendita y la enterró justamente en el corazón, girándolo para asegurarse de dejar inutilizable el cuerpo para el contrario, aunque sonrió de lado para luego acercarse al oído del sujeto antes de que dejase el cuerpo -Phasmatos Motus Robix- Susurro despacio haciendo que el sujeto prácticamente saliese eyectado de allí, botando a un par de demonios más en el proceso.

-Lo lamento, pero si yo soy una cucaracha ustedes son escoria, y entre ser una cucaracha o escoria me quedo con la primera, gracias- Aquella sonrisa ladeada no se borraba de su rostro para disgusto de todos los que se encontraban allí, claro que luego saco la botella con la dichosa agua y se la lanzo a quienes se encontraban más cerca de ella, haciendo que se quemasen con esta, aprovechando aquel instante de distracción para lanzar una botella con alcohol que se encontraba en su bolso.

-¡Incendia!- Grito haciendo que el dichoso objeto explotase aprovechando aquella oportunidad para salir corriendo lo más rápido posible, sabia que tenia que evitar aquel enfrentamientos, no por miedo sino por el simple hecho de que la superaban en numero y no deseaba arriesgarse, por lo dicho por el sujeto antes ya habían matado mucho de los suyos y ella sinceramente no tenia planeado tener su final aún, ya se había dicho a si misma que tenia que sobrevivir, además ¿Como morir siendo que ella había venido a ayudar a la gente inocente que se encontraba involucrada solo por el hecho de estar en el lugar equivocado? No podía y de paso aun tenia la promesa de volver a casa y Annette Elizabeth Knightley jamás rompía una promesa, menos con sus padres adoptivos.

«Si no deje que Elliot me matara no dejare que semejante basura lo haga» Al notar que ya se encontraba lejos de los hechos se oculto en uno de los callejones jadeando despacio, claro que no dudo en ocultarse detrás en un par de cajas que se encontraban en el lugar, lo mejor era prevenir que lamentar «Ahora solo debo esperar que las cosas se calmen e irme de aquí lo antes posible» Nuevamente suspiro antes de apoyar su cabeza en la dichosa caja, quizás simplemente hoy no era su día y es que ¿Como podía tener tan mala suerte para llegar justamente a la ciudad manejada por esos seres? El sujeto del autobús la había estafado, le había dicho que era una ciudad divertida, que seguro le encantaría y que “nada malo le pasaría”, pero para ella de hecho no era más que una ciudad repulsiva por donde se le viese.

«A la próxima le preguntare a una anciana» Sonrió levemente antes de desviar la vista hacia el cielo, esperando realmente que aquel día no se pusiese peor y claro, de paso agradeciendo ir armada, aparentemente el prevenir le había salvado la vida al menos por el momento.
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Re: Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Cameron Briel el Dom Ene 10, 2016 4:16 am

Cam alzó la comisura de sus labios.
Pocas eran las veces que podía sonreír de verdad, menos aún las que podía reír. Y si no fuese porque sabía exactamente lo que el demonio Easton iba a hacerle a la muchacha cuando la atrapase, habría podido estallar en carcajadas.
Chica ruda —Murmuró, mientras cerraba sus ojos— La noche promete.
Y en un parpadeo, se hallaba ya lejos de allí. En algún punto de la acera, junto a un colérico ojos-negros que bramaba pidiendo la cabeza de una bella muchacha, una pluma azabache aterrizó con la gracia de las hojas otoñales.



El castaño, apoyado junto a una pared, abrigado por las frías sombras, observó el pequeño cuerpo de la muchacha. Bajo la pálida luz de los faroles de calle y los carteles de neón, parecía aun más fuera de lugar.
Los sedosos y brillantes cabellos rubios, signos de una vida de realeza y una belleza que sólo podía ser concebida una vez por década, los rasgos propios de una dama de alta sociedad, cuyo único trabajo en el mundo debería ser resguardar su vida para así, poder trasmitir aquella preciada antorcha de imposible perfección a sus descendientes.
Debes ser más discreta si quieres sobrevivir más allá del final de la semana —Dijo Cam, desde su lugar. Había aparecido de la nada misma, con el sonido de alas invisibles aleteando
Cam se movió con una rápidez inhumana. Apenas una sombra fugaz, una postimagen sin contorno. Se coloco frente a la muchacha, y la tomó sutilmente por los hombros. A esa distancia, la diferencia de altura se acentuaba aun más.
No busco hacerte daño. Te siguieron —Murmuró Cam.
El corpulento muchacho llevó su índice a los labios de la muchacha, buscando apaciguar cualquier sonido que de ellos buscase escapar.
En medio de esa semioscuridad, una figura como de velas oscuras comenzó a alzarse detrás de Cameron. Extendiéndose cada vez más, absorbiendo el espacio a su alrededor con una leve brisa, adquiriendo cada vez más volumen, cada vez más altas, cada vez más solidas, cada vez más, cada vez más.
Las alas negras crecieron al punto de superar el cuerpo del muchacho, y rodearon ambos cuerpos bajo su abrazo. El aroma a las cenizas dejadas por el bosque quemado, o las cerillas recién usadas, perfumó el aire en ese espacio.
En ese instante, las pisadas sobre charcos de agua y podredumbre llegaron a la boca del callejón. Los demonios coléricos, embravecidos e incansables, entraron al callejón. Cinco, siete, ocho, doce de ellos.
Apesta a bruja. Estuvo aquí —Enunció Easton, liderando la marcha.
Pasó, irónicamente, apenas a veinte centímetros de la hechicera que buscaba. Sin embargo, bajo las alas de Cameron estaba tan oculta como lo estaría detrás de una pared de vidrio en una sala de interrogatorios.
Easton, y cualquier otro demonio, no vería allí más que una pared de ladrillos.
Se quedaron un minuto allí, revisando los contenedores de basura, pateando las cajas. La basura rancia y el aroma del agua apestada corroían el lugar; y sin embargo, entre ellos dos no se sentía nada más que aquel aroma a cenizas recién apagadas, sobreponiéndose a cualquier otro hedor.
¡Encuentrenla, y no la maten! ¡Quiero torturarla personalmente! ¡COMERME SU GARGANTA! —Gritó Easton, provocando que todos los demonios corriesen en diferentes direcciones.
Cam, en lugar de bajar las alas de inmediato, esperó un rato más. Hasta que las pisadas y los gritos se apagaron en el silencio nocturno. El frío de la noche parecía haberse alejado de ese reducido espacio personal, dando la sensación de comodidad y seguridad de una café caliente tras una travesía a través de la nieve.
Finalmente, quebró el silenció.
Encantador sujeto...
Luego, fijo los ojos en la muchacha frente a él, y una vez más, sonrió con esa ligereza de quien hace valer cada gesto. Las alas bajaron como cortinas oscuras, hasta desaparecer por completo.
Al hacerlo, el aroma a cenizas se desvaneció, y lo reemplazó el de mundano callejón. No por completo, sin embargo, ya que las ropas de Cameron aun albergaban ese dejo ancestral a alas hace mucho tiempo quemadas.
Eres una bruja muy poderosa, y tus habilidades de lucha son sorprendentes. Te mueves con la destreza de los templarios de San Francisco. Para lograr ambos dones, se necesita mucha disciplina y una mente despierta. Y sin embargo, estabas dispuesta a correr con todo el infierno siguiéndote, sabiendo que ellos no se cansan y no puede morir, y tú si —Reprochó Cameron, ladeando el rostro ligeramente— Una persona racional sólo haría eso para suicidarse o defender algo que es más grande que ella misma. ¿Cuál de ambos es tu motivación?


Última edición por Cameron Briel el Dom Ene 17, 2016 9:13 pm, editado 2 veces
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Re: Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Anne E. Knightley el Miér Ene 13, 2016 1:10 am

Realmente la chica se encontraba cuestionando si no era su día de suerte y es que ¿Justamente tener una visión con las Vegas? Era casi como si su propio cerebro la estuviese mandando a morir, una misión suicida desde el minuto que pisase la ciudad, claro que ya no había marcha atrás, había “osado” a apuñalar al demonio aparentemente a cargo del lugar y si era encontrada posiblemente seria asesinada sin pensarlo dos veces, después de todo aquel sujeto no podía ser tan idiota como para querer darle una “segunda oportunidad” luego de aquello, era ridículo y ni siquiera ella misma lo haría.

«Solo debo evitar que me encuentren o seré bruja al palo» Suspiró despacio por culpa de su propio pensamiento, claro que antes de que pudiese siquiera pensar algo más fue capaz de escuchar una clase de aleteo, hubiese pensado que se tratase de un ave o algo así de no ser porque hablo, haciendo que llevase su vista desde donde había provenido la voz, siendo capaz de ver al recién llegado, bien, era mucho más agradable a la vista que el demonio de hacia solo un par de minutos, pero eso no significaba que fuera alguien en quien pudiese confiar y por lo mismo retrocedió un poco, haciendo que su espalda terminara por chocar con las cajas que usaba de camuflaje ¿Se trataba de un demonio? ¿La habían atrapado? No lo parecía pero aun así mordió levemente su labio, no podía confiarse completamente en su instinto, por ello intento rebuscar algo en su bolso para defenderse, pero para su desgracia ni siquiera llego a tocarlo, pues él ya estaba frente a ella ¿Como diablos había hecho eso? No pudo cuestionarlo porque el castaño volvió a hablar e incluso después de eso puso un dedo frente a los labios de la rubia para que ningún sonido saliese de sus labios ¿No buscaba hacerle daño? ¿Realmente esperaba que se tragase aquello como si nada? ¡Estaba siendo seguida por demonios! No podía confiar en alguien que salia de la nada, no era idiota, claro que cualquier real intención de lastimar al sujeto frente a ella murió cuando vio aquello aparecer en las espaldas del contrario, haciendo que los ojos de la chica se abrieran impresionados.

Había leído sobre los ángeles en la biblioteca de Arthur, se había entretenido horas en aquellos libros de la raza extinta, era interesante, siempre le había interesado esa clase de “cosas extrañas” como le había dicho Alfred, después de todo él no veía porque interesarse en algo que ya no existía, pero ahí estaba, frente a sus ojos lo que creía que era un ángel y lo confirmaba al ver como las alas los rodeaban a ambos, dejando de paso una fragancia claramente más agradable que el del lugar que estaban y de hecho no pudo evitar cerrar los ojos al sentirlo, definitivamente era algo que recordaría por siempre, era agradable a pesar que estaba segura que de esa forma no debía ser el aroma era algo que disfruto posiblemente porque era mejor que el hedor a putrefacción de antes, claro que dejo todo eso de lado cuando escucho como aquella “calma” era perturbada por la llegada de los demonios, haciendo que por mero instinto la chica intentase ocultarse un poco más, después de todo sabia que de ser vista podía considerarse como muerta, grande fue su sorpresa al notar que de hecho no podían verla, era casi como si fuera un ser invisible y por lo mismo ignoro a la otras personas allí para fijar su mirada curiosa al hombre con heterocromia, sin duda era un ángel, no tenia duda de ello porque de ser uno de los seres del infierno el olor a sulfuro estaría impregnado en todo su ser. pero no, solo tenia aquella esencia a cenizas.

«¿Qué hace un ángel aquí?» Si, aquella era la primera pregunta que había pasado por su cabeza mientras lo observaba, es decir, ya de por si se suponían que actualmente no existían pero ademas de eso… ¿Qué se suponía que hacia uno en el territorio de los demonios? No parecía para nada estar del lado de ellos porque de ser así la hubiese entregado sin dudarlo, pero en lugar de ello la había ocultado y mantenido a salvo, tenia tantas dudas y tanto que deseaba preguntar más no se sentía capaz de acabar con aquel silencio que se mantenía por miedo a que de hacerlo fueran encontrados, porque a pesar de todo su cuestionamiento mental no pudo evitar hacer una pequeña mueca solo al imaginarse a aquel ser infernal asesinándola y comiendo su garganta.

-Un sujeto que sin duda cualquier chica quisiese para tener de novio- Susurró despacio luego de que fuese él quien hablara, lastima que antes que pudiese comenzar a “interrogarlo” dejase de cubrirlos a ambos con sus alas, dejando que aquel hedor volviese a invadir sus fosas nasales, haciendo que por consecuencia frunciera levemente el ceño por el asco que sintió, aunque de hecho aquel dejo de curiosidad y quizás felicidad de ver a un ser de bien allí se esfumo cuando el contrario volvió a hablar, pues la frente de la chica volvió a fruncirse aun más por ello ¿La estaba regañando a ella? Y peor, la estaba tratando de suicida -¿Disculpa?- El volumen de su voz era considerablemente bajo pues no deseaba llamar la atención de los demonios recién habían abandonado el callejón, pero aun así mantenían aquel tono indignado de la dama -¿Realmente crees que de querer suicidarme hubiese huido? Ni que fuese una clase de masoquista que le gusta eso- Bufo despacio luego de sus palabras mientras se cruzaba de brazos, no, realmente no le había gustado para nada semejante pregunta -Busco proteger algo más grande que yo, por si no te quedo claro- El desdén en su tono de voz por culpa de lo realmente desagradable que habían sido esas palabras para la bruja era obvio, aunque luego volvió su mirada hacia él para picarlo en el pecho con su dedo indice -¿Qué hay de ti? ¿Qué se supone que hace un ser que no existe en la ciudad de los demonios y además ayuda a alguien que lleva la sangre de estos?- Alzó una de sus cejas sin desviar la mirada de los ojos del contrario, quería respuestas y haría lo necesario para tenerlas aunque quizás aquel lugar no era el más indicado.
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Re: Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Cameron Briel el Dom Ene 17, 2016 9:12 pm

Cam se encogió de hombros.
Tras una eternidad de inexistencia, es necesario algo de emoción —Mencionó, haciendo sonar su cuello— Pero no es por eso que me encuentro aquí. Después de todo, esta ciudad está sobrevalorada. Debiste haber visto lo que era Sodoma; allí sí sabían pecar con estilo. Sin embargo,...
Camino hacia la muchacha en pasos silenciosos, como si en vez de caminar se estuviese desplazando de manera independiente al suelo.
Hoy es un día diferente. Estoy buscando algo, y estoy buscando a alguien. Quizás encuentre ambas, quizá no encuentre ninguna. ¡Por eso hoy es diferente! Son pocas las veces que no consigo lo que quiero —Cam se inclinó con una media sonrisa sobre la muchacha, con su rostro muy cerca del de ella— Pero afortunadamente, creo que puedo matar dos pájaros de una pedrada.
Alzó su mano junto a su rostro, con el dedo índice y corazón alzados, como un sacerdote dispuesto a dar la bendición a un feligrés.
Me vendría bien tu ayuda. Eres fuerte y diestra en el arte de la magia, y veo en tus ojos la experiencia que sólo el sufrimiento puede brindar; eso para mí es más valioso que una legión de demonios. Por supuesto, no pretendo que me ayudes por la bondad de tu corazón —Su voz, repentinamente, se tornó más grave— Si has llegado aquí buscando evitar un desastre, una masacre sin comparación, una pesadilla de fuego, sangre y huesos ardientes; puedo contarte todo al respecto. Puedo, incluso, decirte que hacer para evitarlo, si es que después de escucharme aun quieres seguir adelante.
Con un toque imperceptible como una suave brisa, llevó uno rebelde mechón rubio detrás de la oreja de la muchacha.
Considera esto un adelanto —Posó su indice sobre la frente de la muchacha.
Y de repente, estaban atados a un cometa. El mundo a su alrededor se desintegró, hizo pedazos y volvió a construir. Todo, en el tiempo que uno demora en inhalar una bocanada de aire.
Ya no se encontraban en aquel callejón que era colmena para la suciedad, las jeringas descartadas y condones usados. Estaban en una concurrida calle de The Strip, iluminada por carteles de neón rosas, rojos, azules, blancos. Todos los colores del arcoiris, y algunos más incluso.
Cam llevó las manos a sus bolsillos.
Felicidades, la mayoría devuelve el almuerzo la primera vez. Aunque trata de no moverte por un tiempo, sólo por si acaso. Mientras tanto, ¿puedes ver aquel club nocturno al final de la acera frente a nosotros? —Cam hizo un movimiento con la cabeza.
Allí se encontraba un letrero particularmente discreto, con una luz rojo-carmesí que era sofocada y tragada bajo los brillantes reflectores y coloridos anuncios. Sin embargo, había algo especial en aquella invitación.
Las personas caminaban a montones frente al club nocturno que se presentaba como Seven Devils y ninguna siquiera volteaba el rostro a la entrada. Ni siquiera una.  Como si una ilusión óptica hiciera que las puertas cristalinas iluminadas por luces rojas y azules, la música estridente y las risotadas que salían del club nocturno se perdieran y fuesen ahogadas antes de llegar a la calle.
Sólo podías verlo si te lo habían señalado antes.
Asombroso, ¿no? Le llaman glamour. Los humanos no pueden verlo, y los brujos necesitan concentrase para disipar el hechizo. Es sencillo, pero efectivo —Cam volvió a encogerse de hombros— Allí dentro se encuentran algunos de los demonios más peligrosos de Las Vegas. No son más que parias y matones, claro, pero es a donde entras si quieres a alguien muerto —Cam se volteó directamente al club— Conozco al dueño, más de lo que él me conoce a mí, pero lo suficiente para que podamos ingresar. Una vez allí, comprenderás por qué necesito tu ayuda; y por qué tú necesitas alejarte tanto de este Estado como puedan llevarte tus portales y tu abracadabra.
Volvió a girarse hacia ella.
¿Confiarás en un sujeto que puede abrirte los ojos y cerrártelos para siempre con la misma facilidad? ¿Prefieres seguir adelante hasta que te maten, e irte con una conciencia tranquila? Pildora roja o pildora azul, hermosura. Es tu elección.
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Re: Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Anne E. Knightley el Miér Ene 27, 2016 4:40 pm

Sin duda el ser celestial era alguien que desconcertaba por completo a la rubia ¿Emoción? ¿Eso era su motivo para finalmente bajar del cielo? Casi parecía una burla después de todo lo que habían tenido que vivir el resto de los seres allí. Humanos habían sido atrapado en las garras de los demonios como moscas, de no ser por los cazadores estaba segura que aquel mundo ya hubiese caído al infierno mismo ¿Y un ángel solo bajaba para obtener algo de “Emoción”? Quería reclamarle muchas cosas realmente. Mas no fue capaz debido a que el susodicho aparentemente deseaba iniciar un monologo. Aunque no pudo evitar rodar levemente los ojos, a ella realmente no le interesaba como había sido “Sodoma” ni nada de eso, aunque aquello le confirmaba de cierta forma un poco la información que había leído de los ángeles.

Claro que dejo todo aquel análisis mental de lado cuando este se acerco demasiado a ella. Haciendo que la rubia instintivamente diese un paso hacia atrás pegando completamente su espalda a las cajas que antes habían sido su “refugio” ¿Acaso los ángeles no sabían lo que era el espacio personal? Posiblemente, pero eso no era lo verdaderamente importante sino más bien sus palabras. Estaba segura que a algo iba a llegar y que de alguna forma se vería involucrada. Era demasiado obvio. Debido a ello era que le había salvado, de eso estaba segura. Por lo mismo la chica no pudo evitar alzar levemente una ceja ¿No podía ir directo al grano? Aparentemente no, pero hubo algo en su platica que llamo especialmente la atención de la bruja y eso había sido el hecho que al parecer él sabia como evitar todo eso. Sonaba demasiado tentador para ella considerando que había decidido abandonar su país natal para ser capaz de salvar a las personas inocentes. Aquello la llevo fijar su vista en la ojos de los contrarios con una clara decisión.

Aunque esta no duro demasiado por culpa de las acciones del ángel, pues ni la misma chica era capaz de describir por lo que había pasado ¿Qué diablos había sido eso? Inevitablemente termino por volver a apoyar su espalda a un lugar seguro. En este caso una muralla mientras jadeaba despacio buscando calmar un poco su cuerpo, pues el querer vomitar realmente había sido algo inevitable, pero ella siendo una dama como decía ser se lo había prácticamente tragado para no hacer algo tan “mundano” en plena calle. «Nota mental, nunca dejar que un ángel toque tu frente luego de comer» Al escuchar nuevamente al contrario elevo la mirada un poco más calmada, notando como ya no se encontraban en aquel asqueroso callejón sino que en una calle claramente más concurrida que en la que se encontraban antes ¿Por qué estaban allí? Antes de que pudiese cuestionarlo la respuesta llego. Haciendo que la Británica desviase la mirada hacia donde le señalaban, no viéndolo al inicio pero no tardo mucho en hacerlo. Efectivamente era sorprendente como un lugar que resaltaba tanto no era visto por el resto. Todos pasaban de el, un hechizo bastante básico pero lo suficientemente efectivo como para evitar cosas innecesarias. Ahora la pregunta era ¿Para que estaban allí? Por si el castaño no lo había notado ella no tenia un especial cariño por los demonios, de hecho los aborrecía. Pero nuevamente no fue necesario abrir la boca pues había seguido con aquel monologo que tenia desde el callejón, el cual fue suficiente para que la de ojos rosáceos asintiese despacio. Ahora entendía para donde iba el tema. Era algo así como un intercambio, ella lo ayudaba en lo que necesitaba pero a cambio debía darle toda la información que necesitaba. Sonaba como un trato justo y por lo mismo sonrió de lado.

-Supondré que es mi turno de hablar- Musito despacio como clara broma después de todo el tiempo que el contrario había estado hablando. Aunque no tardo en negar despacio con la cabeza antes de volver a fijar sus ojos en los heterocromaticos del contrario -Si yo debo hacer lo que tu me pidas debes contarme todo… Hasta el mínimo detalle de tu plan porque no me gustan las sorpresas y cuando todo termine quiero que cumplas tu palabra de decirme como evitarlo- Su tono de voz era grave para que supiese que hablaba en serio. No quería verse involucrada en algo y que luego el imbécil se diese a la fuga mientras la abandonaba, claro que no, quería detalles, quería saber con que objetivo quería ingresar a aquel lugar y no lo haría a menos que él se lo dijese.

-Estoy tomando la píldora roja por el momento pero quiero saber que contiene y cuales son sus efectos adversos. Bastante lógico ¿No? Pues es claro que yo no arriesgaría mi trasero porque un desconocido me lo pide y no tengo idea del motivo. Así que mejor deja de darte tanta vuelta en el asunto y ve directo al grano ¿Qué diablos quiere que haga yo allí dentro?- Volvió a picar el pecho del castaño antes de ampliar su sonrisa. Tenia el presentimiento de que algo bastante divertido iba a ocurrir allí y no iba a mentir tampoco, quizás una de las razones por las que había venido a Estados Unidos también era porque deseaba un poco de emoción en su vida.
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Re: Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Cameron Briel el Dom Feb 07, 2016 8:00 am

A través de las puertas de cristal oscuro y espejado, llegaban notas musicales estridentes y altas.
No había respondido a la muchacha, sino que sólo le había indicado que lo siguiese. Se dirigió a la entrada y el guardia, un robusto hombre que, a pesar de ser media cabeza más bajo que Cambriel, resultaba intimidante, lo detuvo.
¿Qué crees que haces, imbécil? —Lo buscó empujar, pero no lo pudo mover. Cam le sonrió.
Sólo vine a charlar y beber—Al decir esas palabras, sus ojos brillaron por un instante de color rojo, como si una ascúa hubiese ardido en su interior— Después de todo, ustedes me llamaron.
El guardia dio un paso atrás, y su compañero hizo un ademán de buscar un arma en su cinturón.
Caballeros —Saludó Cam, con una mirada a cada uno, y empujó la puerta para entrar.
Deteniéndose a esperar a la hija de Lilith, observó toda la escena en el interior del lugar. Todo estaba bañado por luces rojas intensas, que hacían parecer que todo estaba barnizado por la sangre de los justos y los rayos agonizantes del ocaso invernal.
El volumen de la música, que parecía llegar de la misma nada, estaba demasiado alto. Cam volteó el rostro, y le señaló un umbral a su costado. Caminaron a través de esa penumbra por treinta segundos, viraron en lo que pareció una esquina, luego pasaron a través de dos puertas, y finalmente tras un viaje absurdamente largo para una construcción tan pequeña, pudieron vislumbrar la brillante, intensa, odiada luz roja al final del camino.
Y la sala al otro lado, el infierno en tierra.


Habían varias mesas, dispuestas alrededor de un desnivel y encima de él. A unos metros de la bruja, una mujer besaba apasionadamente a su amante. O eso pareció, hasta que alzó el rostro y los labios, rebosantes de viscosa, abundante sangre se abrieron para mostrar afilados colmillos.
No hagas nada —Cam la tomó por la muñeca, sin mirarla— Ellos vinieron por propia voluntad.
Entonces, sin soltarla, la guió a través de los tres escalones que llevaban al desnivel. Allí habían mesas más largas, redondas, y con manteles oscuros. A un lado y al otro se veían las peores atrocidades.
Tres brujos charlaban animadamente, reían y bebían de vasos de líquidos rojos y azules. Podía verse que eran hijos de Lilith, al igual que ella, por las llamas de colores ambares que uno invocó para encender los shots de tequila, previó a tragarlos en medio de un brutal brindis.
También había vampiros allí, y camareras que se cortaban las venas para dejar caer hilos de sangre en sus bebidas, ante las miradas rodeadas de gruesas venas de los hijos de la Noche.
Cam, sin embargo, no se detuvo en ninguna mesa. A medida que pasaba, las conversaciones hacían pausas repentinas para quedarse mirando a los dos nuevos clientes. Decían cosas al oído de su acompañante y los señalaban.
El lugar era inmenso. Imposiblemente inmenso. Encima de sus cabezas yacía una cúpula de al menos treinta metros, y habían allí con facilidad más de trescientas mesas.
El ángel la soltó cuando llegaron a un punto casi central del lugar, con la mesa más cercana siendo una donde un demonio de ojos negros comía y bebía solo.
Siéntate —Le pidió Cam, mientras se quitaba el abrigo.
Llevaba una camisa blanca de mangas largas, y una corbata negra con final cuadrado. Parecía vestido para un funeral, en cierta forma, y se había tensado bastante desde que había llegado a su lugar. Deshizo los botones en sus puños y llevó la camisa hasta la mitad de su antebrazo.
Pide algo de comer y beber. Lo que sea, sólo estate segura de poder tragarlo, o te verás sospechosa. En lo que respecta a todos, eres una bruja infernal, y mas nos vale que lo sigas pareciendo—Le murmuró en voz baja— Hay cientos de antros como este, sólo en Las Vegas. Atraen a los humanos como moscas hacia la miel, con trucos baratos y promesas de aventura. Luego... Bueno, ya viste como a nuestro amigo le hincaban el diente.
La camarera, una mujer de curvas pronunciadas y cabello negro como las alas de un cuervo, dejó dos cartas frente a ambos.
Sin embargo, Cam se la devolvió sin siquiera mirarla.
Carne asada por fuego azul, un vaso de vino de 1800, y... Patatas fritas —Con una sonrisa, la camarera se marchó.
La comida es buena, pero tienes cuidado con lo que tomas. Algunas bebidas te hacen alucinar, otras te ponen violento, y otras directamente te matan si eres de la especie equivocada. Lo que me recuerda, no se te ocurra pedir Sangre de Hada. Hace cosas extrañas a los de tu clase.
Cam la observó en silencio por un buen rato, como si esperase que ella dijese algo específico en ese momento. Pero cuando iba a abrir los labios, interrumpió.
No me has dicho tu nombre.
La acusó, con un tono entre divertido y de reproche. Con una simple mirada y una sonrisa filosa como una daga, le hizo comprender que no iba a decir una palabra más sin saber bajo cual nombre, la sangre demoníaca en las venas de ella había sido bautizada
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Re: Righteous Side of Hell | Priv. Anne

Mensaje por Anne E. Knightley el Lun Feb 29, 2016 12:10 pm

No iba a mentir, a la chica sin duda le había molestado un poco que a pesar de lo que le había pedido al contrario este la pasase como si nada y simplemente siguiese se fuese haciéndole una seña para que lo siguiese «¿Tan difícil es simplemente decirme que diablos planea?» Gruño despacio por culpa de aquel pensamiento pero luego simplemente suspiro para avanzar junto con él, no sentía que fuese un mal sujeto y su instinto no solía fallarle, claro que no dejaba de ser molesto seguir prácticamente a ciegas a un sujeto que acababa de conocer, no importaba que tan ángel fuese, no podía confiarse en nadie y lo sabia perfectamente.

«Solo por esta vez lo dejare pasar» Observo al sujeto de la entrada completamente segura, ni siquiera parecía que simplemente estuviese siguiendo al castaño, más bien parecía alguien que sabia donde iba, después de todo la inglesa era lo suficientemente orgullosa como para no aparentar aquello. Y de hecho no tardo en caminar hacia dentro del local en cuanto le abrieron la puerta, sabia que allí no era el lugar indicado para poder interrogarlo, además sin duda aquel local era lo que le importaba al ángel, claro que no pudo evitar bufar despacio al entrar. La rubia no era una fanática de esa clase de lugares, demasiado vulgares para ella, pero si tenia que entrar allí para saber  como detener el caos que se avecinaba… Pues estaba dispuesta a todo. Claro que no estaba preparada para lo que vería tras llegar al lugar que deseaba el contrario.

En cuanto fue capaz de visualizar bien la escena no pudo evitar sentir verdadero asco de lo que allí dentro estaba ocurriendo. Sin duda había una raza que no terminaba por agradarle y esa eran los vampiros, se había enterado por unos amigos de sus “padres” lo que ocurría en New Orleands y bueno…. No le había hecho mucha gracia el tema de como se encontraban los brujos en aquel lugar y por lo mismo se había prometido que de ver a uno de los suyos en aquella situación no dudaría en ayudarlo, pero aparentemente ese no seria el caso, además tampoco podía segurar que quien se encontraba siendo devorada era una bruja, podría ser una simple humana. Solo por ello trago un poco de saliva antes de volver su vista a la espalda del chico, asintiendo despacio, tendría que tragarse el hacer algo por esta vez, solo porque de hacerlo seguramente seria peligroso, por sentido común sabia que lo mejor era no llamar la atención en semejante lugar como era ese.

Lastima que donde fuese que desviase la mirada sentía más asco. Ya de por si repudiaba lugares como esos y ver aquello no hacia que generarle más asco ¿Brujos cayendo tan bajo? ¿Humanas siendo dejándose a merced de los vampiros? Negó despacio con la cabeza antes de tomar un poco de aire, debía calmarse, lo sabia. «No hagas nada imprudente, Knightley. De esto depende que el ángel te diga que rayos quiere y el como ayudar las personas inocentes… Él sabe como detener el caos» Con ese pensamiento en la cabeza cerro los ojos sin dejar de avanzar ya claramente mejor, incluso una pequeña sonrisa se formo en su rostro, llegando a parecer que realmente estaba allí por gusto aunque por dentro se estuviese de cierta forma retorciendo por las ganas que tenia de acabar con la gran mayoría allí. Si de algo podía jactarse la Inglesa es que tenia un gran auto control y era en momentos como esos que lo mostraba, tantos años tragándose lo que sentía había servido de algo sin duda alguna.

Cuando lo escucho no dudo en sacarse aquella chaqueta negra que llevaba, dejando a la vista una simple polera roja con detalles negros y unos jeans, no podía decir que era la mejor ropa que tenia, pero había viajado y la comodidad era lo principal cuando lo hacia, de hecho era perfecta para aquel lugar, claro que no por ello parecía descuida, de hecho a pesar de todo debido a sus gestos seguía pareciendo alguien refinada.

Giró su rostro hacia el de la mujer que aparentemente era la mesera antes de tomar la carta, sinceramente no poseía mucha hambre, después de casi haber vomitado nada parecía verdaderamente apetitoso para su estomago, pero ya le habían dicho con antelación que debía hacerlo aun cuando no lo desease, por ello lo menos contundente sonaba mejor ¿Pero que rayos podía pedir en un lugar como ese que no fuese lo suficientemente pesado como para traerlo devuelta por culpa de lo que era capaz de ver?

-Humm… Para mi un pie de frambuesa con un té, gracias- Le sonrió amablemente a la mujer mientras le tendía la carta devuelta para luego girar su rostro hacia el de su acompañante, no negaría que le molestaba que cambiase el tema y no respondiese ninguna de sus preguntas, pero sabia que debía abstenerse de preguntar allí directamente, si notaban algo sospechoso no seria bueno para ninguno de los dos, pero ella siendo que era una bruja natural estaba segura que le iría mucho peor, porque caer en el infierno no estaba aun en sus planes, al menos por el momento.

-¿Disculpa? Creo que no eres nadie para reprocharme algo como eso cuando tu no has sido capaz de responder ninguno de mis cuestionamientos y tampoco se a presentado- La chica cruzo sus brazos antes de desviar el rostro hacia uno de los lados, aunque no tardo en abrir los ojos para observarlo de reojo para luego suspirar, volviendo a su posición original -Annette, Annette Knightley, un gusto, supongo- Nuevamente dejo escapar todo el aire de sus pulmones antes de volver a pasear su vista por el recinto y no negaría que entre más observaba aquel lugar más desagradable se le hacia -Ahora... ¿Podrías darme tu nombre y al menos decirme para que me trajiste aquí?- Lo dijo lo bastante alto como para que el contrario fuese capaz de escucharla pero no tanto como para que alguien anexo a ellos dos fuese capaz de hacerlo, sabia que tenia que tener cuidado con el resto de las personas presentes. Porque si la habían dejado pasar por supuestamente ser una bruja infernal… Nada bueno podía estar pasando allí y por lo mismo solo un pensamiento pudo pasar por su cabeza mientras esperaba la respuesta del chico.

«Solo espero salir viva de esto».
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