welcome
Ha estallado la Segunda Gran Guerra del Cielo, los ángeles fieles a los ideales divinos y al Arcángel Michael han entablado una lucha abierta con los caídos, bajo el mando de un misterioso serafín que volvió de la muerte, con el poder de una legión en sus manos, quien promulga a favor del libre albedrío para tomar sus propias decisiones, tal y como lo hacen los humanos. Los demonios toman cartas en el asunto, cerrando tratos con el bando de rebeldes con el fin de eliminar la supremacía del Cielo, y tener derecho a caminar sobre la tierra. New York ha sido escogido como Armageddon, y las visperas de la batalla final se leen en escaramuzas y luchas menores.
Mientras tanto, en New Orleans, los vampiros han logrado un poderío sin igual sobre la ciudad. Los rumores de que el Regente del Infierno ha tenido algo que ver corren en el plano sobrenatural, mientras los Blazers, los Cazadores descendientes del Rey Arturo Pendragon buscan darle un freno a sus actividades.
Es una verdadera pena que los Templarios, la primera raza de Cazadores, jamás hayan llegado a un acuerdo con sus colegas. A pesar de que no ha habido declaración de guerra entre ellos, la aparición de una nueva reliquia divina, contenedora de poderes sin igual, tienta a ambos bandos. Sin embargo, los Templarios tienen las manos llenas tratando de domar a las implacables manadas de licantropos en San Francisco, cuyo nuevo líder parece ser un fanático de las batallas.
No hay tiempo ni recursos para vigilar a los ingeniosos brujos que aparecen de vez en cuando en los casinos de Las Vegas, haciendo uso de sus facultades para llevarse dinero fácil. Esto no es más que una fachada, por supuesto, ya que el Aquelarre de Lilith ha estado pactando con demonios mayores para invocar al Primer Demonio.
En el mundo de Wayward Son, los conflictos, batallas, traiciones y la guerra parecen haber inundado cada estado del país de las oportunidades. Los tiempos de paz han llegado a su fin, ¡elige tu bando sabiamente, y bañate de la gloria de la victoria, o perece en el olvido de la historia!
Foro de skin rpg temática ---
last topics
Últimos temas
» Divinity That Shapes Our Ends | Priv. Hope
Vie Dic 30, 2016 4:44 am por Hope Everdeen

» Crimson Chaos | Priv. Keira
Vie Dic 23, 2016 12:34 am por Jason "Ace" Herondale

» Fire Emblem: The Liberation Wars [Afiliación normal]
Mar Abr 12, 2016 6:45 pm por Invitado

» Afiliacion elite resistanceunison
Lun Abr 04, 2016 6:50 am por Invitado

» UnderWorldwar~[Afiliación Élite]
Lun Abr 04, 2016 1:58 am por Invitado

» AngieeRenders | Afiliación Élite
Sáb Abr 02, 2016 9:21 am por Invitado

» ● Bálderook University [Normal]
Jue Mar 31, 2016 11:52 am por Invitado

» Jodie Kendrik
Miér Mar 30, 2016 9:40 am por Jodie Kendrik

» -TRANSITUS EST OMNIS IMBER - [Seirian Yamamoto] (En Construcción)
Miér Mar 30, 2016 5:33 am por The Last Order

ALLIES

Élite 0/40
Monochrome School [RPG Yaoi]40 por 40Final Fantasy: La era de la Luz<Fairy Tail ChroniclesCrear foroCrear foroNoragami RolerFate/Corrupt Phantasm
Get Inspired!
THE TRINITY
Cameron Briel
MP
Hope Everdeen
MP
Chris O'Connor
MP
Wayward Son y su historia es una creación original del Staff, fuertemente influenciada por series y novelas de género sobrenatural, destacando la saga The Mortal Instruments de Cassandra Clare, y las series de televisión Supernatural de Erick Kripke, y The Vampire Diaries y The Originals de Julie Plec. Las imágenes utilizadas han sido tomadas de portales como Devianart, Zerochan, Pixiv y We❤It, y pertenecen a sus respectivos autores. Agradecimientos a Rose de Glintz por el elegante trabajo de su skin y su asistencia, a Veeneli por sus códigos y tablillas tan atractivas, así como a Mizuki por su bello tablón de anuncios.
credits

The Shadow of the wind {Anne ID}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The Shadow of the wind {Anne ID}

Mensaje por Anne E. Knightley el Lun Ene 04, 2016 12:55 am



The shadow of the wind
Annette Elizabeth Knightley20 años135 años Femenino
BrujaNaturalHeterosexual AsexualInglesa
Cinia PacificaSword Girls
Mas Información



FISICO

Hermosa, esa es la palabra que muchas personas han usado para definir la apariencia de la Inglesa, y es que no esta tan alejado de la realidad, pues eso no esta muy lejos de la realidad, pues su apariencia no deja demasiado que desear.

Anne físicamente se podría decir que es bastante llamativa, ya que es una chica de cabellos rubios en una tonalidad fuerte, el cual cae como cascadas hasta más abajo del la cadera, es bastante liso al inicio pero en las puntas se ondula por completo, este suele variar en cómo se encuentra, en general suele llevarlo suelto, pero cuando practica o estudia se encuentra amarrado en una media cola o en una  coleta alta, aunque en ocasiones simplemente puede usar un adorno como un sombrero o cintillo.

Su rostro es bastante fino y delicado, sus ojos son de un color rosaseo morado profundo, por lo que es bastante fácil perderse en sus ojos, estos se encuentran oculto bajo sus largas pestañas, rara vez se le ve utilizar maquillaje, por no decir casi nunca y de hacerlo es bastante sutil, puesto a que siempre le enseñaron a siempre llevar una buena apariencia y esa clase de hábitos para su desgracia no desaparecen de un día para otro y por lo mismo en ocasiones suele fijarse en pequeños detalles de su apariencia y en ocasiones parece que va a algún tipo de evento importante cuando realmente solo esta de forma casual.

El cuerpo de la chica es de contextura delgada, tez extremadamente clara, por lo que cualquier cosa en su piel se nota más de lo que debería, también está bastante bien dotada en la delantera, más de lo que ella misma desearía, realmente de ser por ella sería totalmente plana, su estatura no supera el metro sesenta  y su peso es el ideal para su tamaño, aunque no lo parezca ella es más fuerte que una chica normal, además de poseer gran agilidad, rapidez y resistencia.

Su ropa suele caracterizarse mayormente por el uso de vestidos, aunque siempre debajo de estas se encuentras sus inseparables calzas, ya que ella sabe que tiene que estar preparada para pelear en cualquier momento y realmente no está en sus planes que vean lo que hay debajo. Además de su vestido suele utilizar faldas con  camisas y poleras que en la mayor parte de las ocasiones son casi prácticamente de su talla perfecta ya que a ella le gusta estar cómoda en todo momento.
Imagen 1 || Imagen 2 || Imagen 3

PERSONALIDAD

¿Annette psicológicamente? Depende desde el punto de vista que tomes a esta chica debido a que puede ser muy compleja de no conocerla, pero si lo haces es la cosa más sencilla de leer como un libro abierto que lo único que necesitas es saber descifrar.

Dura por fuera pero extremadamente delicada por el interior, esa sería la mejor manera de describirla, Anne es la clase de chica que al verla por primera vez se muestra de manera… Demasiado señorita quizás aunque tiene un arma de filo y esa es su lengua, es la clase de persona que no teme decir lo que piensa, duela a quien le duela, de hecho en ocasiones es extremadamente sarcástica, esto es debido a que no se fía rápidamente de las personas, desde hace mucho que toma en cuenta ciertas precauciones, más aun si no sabe con “que” esta tratando, pero de llegar a conocerla y que tome confianza pasar a ser una chica extremadamente amable y bromista, pero sin dejar de lado su fuerte coraza, que no se sacará por nada del mundo, como si estuviese atada a ella, después de todo aprendió a que a pesar del tiempo jamás se termina de conocer a alguien y no desea que alguien note su debilidad y la use para dañarla.

El lado que nadie a visto es un lado que ella odia con todo su ser, y este es el de una persona sensible, extremada sensible, temeroso y hasta asustadizo, es aquel lado que esconde bajo su coraza para que no puedan tocarlo, que, por sí llega a ser traicionada no le duela tan profundo, es por esto que la chica se ve a si misma como una cobarde fingiendo ser fuerte, ella sabe su propia debilidad y por ello la oculta, porque tiene miedo a que alguien vea este lado de ella y la dañe más de lo que ya esta, aunque realmente es raro lograr sacar este lado de ella, porque es una chica que sabe aparentar bastante bien las cosas, después de todo fueron años de practicas.

Aunque no lo parezca la chica físicamente es fuerte, ágil y rápida, es una experta en las batallas cuerpo a cuerpo y con las armas de filo debido a que entreno en estas disciplinas, desde temprana edad aprendió esgrima y tiro al arco, aunque este último fue más para mejorar su puntería que para aprender a usar el arco, por esto posee una excelente puntería ademas de vista, aunque ella prefiere el encuentro frente a frente que hacerlo desde la lejanía, puesto a que no le gusta mucho usar su poder y de hecho solo lo hace en casos extremos porque le prometió a su padre adoptivo que evitaría rebelar el hecho de que era una bruja.

Hay escasas cosas que logren tranquilizar la ira o la tristeza de Anne pero esto no significa que no existan, se pueden contar con una sola mano, y estas son: acariciar su cabeza, el sonido de la lluvia, tomar té y escuchar música, pero hay muchas cosas que llegan sacarla de sus casillas, tanto así que entre ellas se encuentran el hecho de que la molesten mucho, que no la tomen en cuenta, que la critiquen, etc, pero ella no dudara en devolverla de una u otra manera, sea mayormente por medio de sarcasmo.

Es alguien muy sincera, directa y expresiva, ella no tiene "pelos en la lengua" por lo que si algo no le parece le importara un comino si es de mayor rango o más fuerte que ella, lo dirá sin dudarlo, es por esto mismo que a las personas o le agrada o les desagrada, claramente hay mayor cantidad de esta segunda que de la primera debido su -según ella- asquerosa personalidad, claro que no es como si a ella le importase o se quejase al respecto, sabe que no todos pueden quererla y de hecho así lo prefiere ella.

Desde muy pequeña tiene diversas manías que son parte de su personalidad, como morderse el labio cuando esta nerviosa, esconderse en lugares oscuros y estrechos cuando tiene miedo o quiere lloran mientras se tapa los oídos, morderse las mangas o rascarse la cabeza cuando piensa o revolverse el cabello cuando esta frustrada, son cosas de las cuales no tiene conciencia que hace,  pero los demás si, ya que la chica corporalmente es demasiado expresiva, tanto su rostro como gestos son imposibles para ocultar algo por más que ella se esfuerce en hacerlo lo menos visible posible.

Es una chica de la cual si la llegas a ganar su confianza es amable que jamas te dará la espalda, pero jamas la traiciones.... de hacerlo es mejor no volver a cruzarse en su camino, pues ella no dudara en hacer lo necesario para .... básicamente Anne es como un gato.
HISTORIA

«Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas.»
 
Nacida de una noche de locura de la única hija de una los Knightley, una de las familias más poderosas de toda Inglaterra al rededor de los años 1880 fue cuando ocurrió semejante "tragedia" como denominaron los abuelos de la pequeña niña, y es que jamás pensaron que la dulce y correcta Emily Knightley fuera a darles semejante noticia, aparentemente todo había ocurrido en una fiesta de disfraces donde conoció a quien señalo como "Max Demian", un hombre de cabellos oscuros y ojos morados que robo su corazón en un minuto, fue eso lo que llevo a la indignación de la familia, intentaron llegar hasta semejante hombre que les había dado semejante deshonor, pero jamás llegaron a saber de alguien que supiera algo sobre el supuesto hombre, nadie sabia algo sobre Max Demian. 

A pesar de este suceso su madre no dejo sola a la pequeña niña que llevo el nombre de Annette Elizabeth Knightley, aunque a los padres de la mujer no le faltaron ganas de abandonar o eliminar al "engendro" ella nunca los dejo, según ella era lo único que Demian le había dejado y no dejaría que nadie le hiciera daño, no tuvieron otra que aceptar aquel hecho, pero con una condición.... la niña no podía salir de sus terrenos, aquella casa seria su cárcel de por vida y si bien Emily quiso negarse a ello sabia que seria expulsada de la familia de hacerlo y en las calles no recibiría una mejor vida, solo por ello acepto el hecho de que aquella niña no fuese capaz de conocer el mundo exterior. 

Así fue como comenzó la vida de Annette, una pequeña que a pesar de que no podía abandonar aquel lugar logro sobrevivir con alegría, su madre lo era todo para ella y una que otra sirvienta que la mimaba, pero sin duda lo que más llamaba la atención de la gente que paseaba por aquel lugar era el hecho de aun poseyendo una edad bastante corta lo que más divertía a esa niña era los libros, de toda clase, pero sobre todo aquellos de fantasía, entre sus favoritos se encontraba "Alicia en el país de las maravillas" aunque en general le gustaba el genero de fantasía y romance... no era raro de hecho pero el que apenas aprendiera a leer la llevara a estar tardes enteras en la biblioteca si lo era, aunque su madre de vez en cuando solía tomar un libro y leérselo ella, lo cual alegraba a la menor bastante ¿Qué mejor que escuchar un relato de su madre? si bien se quedaba dormida al instante eso no era lo importante sino el gran cariño que sentía por ella. 

Aunque no todo era felicidad en la familia Knightley, de hecho estaban en un problema bastante.... grande y extraño por sobre todo. No importara cuantas veces intentaran comprometer a su hija, el prometido destinado de alguna manera siempre terminaba muerto ¿Cómo? el tipo de muerte variaba bastante pero había algo que todos ellos tenían en común y esa era Emily Knightley, que paso a ser conocida a pesar de su gran belleza como "La prometida de la muerte", esto de alguna u otra manera lo atribuyeron a la menor, desde su nacimiento que todo lo malo les estaba ocurriendo, era por lo mismo que ella no podía hacer acto de presencia frente a sus abuelos, la observaban con desprecio e incluso en una ocasión cuando intento hablarle la mujer la había golpeado y empujado lejos, comer en la mesa era prácticamente un sueño que ella anhelaba, incluso en más de una ocasión lloro en los brazos de su progenitora preguntándole porque sus abuelos no la querían, la mujer solo podía abrazarla e intentar consolarla, ella no se arrepentía de haber dado a luz a Annette, pero eso no significaba que sus padres la apoyaran y odiaba ver a su hija sufrir -Sobre todo cuando la encontraba oculta llorando- por algo que no era y nunca seria su culpa, sino la de ella por haber caída enamorada en una noche de un completo extraño que últimamente podía jurar verlo en la oscuridad, ¿Quien era realmente Max Demian? Entre más se lo preguntaba más se daba cuenta que había cometido una locura de una noche y que por ello había condenado a su hija a ser una eterna prisionera y al desprecio de toda persona de clase alta que conociese, después de todo no era más que la bastarda de los Knightley. 

Para sorpresa de todos cuando la niña llego a los ochos años finalmente lograron encontrar alguien quien decidiera casarse con su madre a pesar de la supuesta maldición que poseía la susodicha con respecto a la muerte de los prometidos, pero los dueños del lugar decidieron que el hombre se quedara en la mansión, no querían más incidentes inesperados que hicieran perderlo todo de nuevo y consideraban que aquel era el lugar más seguro donde podían dejarlo, después de todo incluso tenían guardias y perros de seguridad ¿Qué persona podía burlar todo eso y asesinarlos sin ser visto? Ninguno, ningún humano podría hacer, lastima que esa seria su ultima orden en aquella mansión porque contra quien se enfrentaban no era un humano. 

Esa misma noche un hombre hizo acto de presencia en el lugar, cabellos negros como la noche y unos hermosos ojos amatistas, entro a la mansión, no había burlado ninguna seguridad ¿Como había entrado entonces? Toda la seguridad había sido masacrada, así de simple, y cuando entro a la mansión lo primero que pudo ver fue a una pequeña niña rubia que lo observaba directamente a los ojos, como si le preguntara que hacia allí, el hombre sonrió al reconocerla, de entre sus cosas saco un libro y se lo tendió a la pequeña que no dudo en tomarlo aunque luego volvió a elevar la mirada.  

"Eres el hombre que siempre observa al cuarto de mamá desde afuera en las noches.... ¿Qué haces aquí?"  

El hombre no dijo nada simplemente revolvió el cabello de la menor, sin duda la niña era su hija, sino no habría tenido posibilidad de notar su presencia en el lugar, pero no tenia tiempo para explicarle o hablar al respecto, simplemente se dirigió al cuarto donde dormía el prometido y no dudo en asesinarlo en ese mismo minuto, todo ante los ojos de la menor que lo había seguido, fue aquello que se conoce como una masacre, le había cortado las cuerdas vocales y luego lo había desmembrado por completo, escribiendo con la sangre del susodicho en el muro blanco. 

"¿No se cansan de intentar de darle a alguien más lo que es mío? Esta fue la ultima vez que lo intentaran, ya se los había advertido." 

Luego de eso se giro para irse notando la presencia de la menor en aquel lugar, hizo una mueca antes de acercársele mientras cerraba la puerta, aunque debía admitir que era algo sorprendente que no gritara por el hecho de haber visto como frente a sus ojos asesinaban a un hombre, la pequeña solo parpadeaba como si nada estuviera ocurriendo y una simple e inocente pregunta que a pesar de todo sonaba un tanto perturbado al mismo tiempo. 

"—¿Eres quien a matado a todos los hombres que se acercan a mamá? ¿Eres Jack el destripador? ¿Tienes algo contra mi mamá que haces esto y la observas todo el tiempo? Ella es una buena mujer, no merece nada de esto..." 

El hombre solo sonrió antes de cargarla negando despacio, caminando con cuidado mientras dejaba un camino de sangre, hasta el cuarto de la chica, depositándola en la cama con su madre para que durmiese, acariciando su cabeza, no iba a hacerle nada, después de todo esa pequeña también era suya, aunque la mujer despertó justamente para observarlo y su mirada fue una mezcla entre terror y sorpresa ¿Era Demian? ¿Qué hacia allí? La sonrisa del hombre se amplio y solo acaricio la mejilla de la mujer, susurrando despacio. 

"—Eres mía, Emily, creí que te lo había dejado claro hace ya más de ocho años. No dejare que nadie te tenga así que lo mejor será que dejes de intentarlo" 

Luego de eso se fue, dejando a la mujer de cabellos rubios anonadada, no pudo decir nada y cuando logro reaccionar bajo escaleras abajo corriendo, dando cuenta de todo lo ocurrido en aquel lugar, dando un grito de terror mientras la pequeña niña ya había caído en los brazos de Morfeo, todo el mundo despertó y al notar lo ocurrido no fue más que un gran escandalo que rondo a toda la familia, no importa cuanto intentaran ocultarlo, el hecho ya estaba y seria definitivamente un estigma para los Knightley, habían sido contaminado y no podían hacer nada, después de todo se suponía que "Max Demian" no existía y su única hija insistía que al hombre que había visto era definitivamente él, que ella jamás olvidaría aquel rostro que hacia unos años la había hecho caer ante el pecado. 

«La mayoría de nosotros tenemos la dicha o la desgracia de ver cómo la vida se desmorona poco a poco, sin que nos demos cuenta.»
 

Aun cuando aquello sin duda había sido una situación bastante fuerte y la mujer se negara a seguir con aquello del matrimonio sus padres no cesaban, ellos necesitaban que alguien se hiciese cargo de la familia Knightley, lastima que solo basto que se diera el nombre del siguiente prometido para que los encontraran a ellos muertos, nuevamente otro mensaje en la muralla que Emily no fue capaz de leer, había cometido el grave error de meterse en el camino de un demonio que la había tomado como algo de su propiedad, lo cual la tenia prácticamente aterrada, no quería salir de su mansión a pesar de que sabia que no era el lugar más seguro no tenia otro lugar en el cual ocultarse, sabia que él la encontraría donde fuese, ningún lugar era seguro ni para ella ni para su pequeña hija que desde la visita del hombre no había soltado el libro que este le había dado ¿No debería intentar eliminarlo? Lo haría de no ser porque la pequeña lo cuidaba con recelo y lo leía siempre que podía, la mujer había intentando en más de una ocasión sacarle de que trataba, pero no decía nada más que "Son hechizos" ¿Por qué ese hombre le había regalado algo así a su hija? estaba aterrada del solo pensarlo ¿Como salvar a su hija? No había otra manera de salvarla, pero si de que pudiese protegerse, por eso a pesar de ya todo lo que le hacia aprender agrego esgrima entre otros tipos de entrenamientos, no dejaría a su hija en manos de semejante ser despiadado, aun si había sido el hombre al que hacia años había dicho amar, lastima que solo había sido una dulce e inocente idiota que había caído redondito en la trampa que el demonio había puesto para ella. 

Para suerte de ambas los siguientes años pasaron sin ningún problema, Demian no volvió a presentarse frente a ellas, claro que aun así la madre de la menor no dejaba que flaqueara en ninguna área en las que se entrenaba, claro que cuando llego a la edad "indicada" comenzó a buscarle un pretendiente, después de todo la vida avanzaba y quería que su hija fuese feliz, y apareció el hombre que ella creyó seria el indicado para alguien como Annette, Elliot Sinclairs, la chica no estaba muy segura de todo esto, después de todo no se sentía preparada para algo importante como era el matrimonio, de hecho rechazaba un la idea, pero sabia que tenia que hacerlo, después de todo ya estaba en edad para casarse y notaba la felicidad de su progenitora con aquello de la boda, por ello y solo por ello acepto aquella propuesta, sorprendiéndose de lo caballero y amable que era, con el podía actuar con naturalidad, dejando de lado toda etiqueta además de poder reír libremente, llego a ver eso como algo realmente no tan malo, quizás lograra enamorarse de él y pudiera ser feliz ¿Por qué negarse eso? ¿Por qué solo sufrir si podía llegar a obtener felicidad junto con alguien? con ese pensamiento comenzó a preparar todo para lo que seria el día más importante en toda su vida y ante cada día que pasaba un sentimiento más profundo crecía en ella había el hombre que su madre había elegido, hasta que llego un punto que acepto los hechos, estaba enamorada de Elliot Sinclairs y no podía ser más feliz por ello. 

Cuando llego el día antes a la boda el lugar era simplemente hermoso, todo estaba decorado, todo perfecto para la ocasión, incluso la novia se encontraba lista para la ocasión, ya que había decidido probarse el vestido por ultima vez antes de su boda, luego de tanto preparativo jamás pensó que tan pronto llegaría aquel día, su felicidad desbordaba, claro que cuando bajo las escaleras para ver que todo estuviese listo para mañana -Debido a que la boda seria en la propia mansión Knightley- Se sorprendió cuando noto que ninguno de los sirvientes estaban, más aun de solo ver a su prometido en el altar ¿Qué estaba ocurriendo allí? antes de que siquiera pudiese abrir la boca una bala estuvo a punto de darle en el pecho, claro que gracias a las clases a la que su madre la había obligado lo esquivo, pero no por completo, haciendo que impactara en su hombro izquierdo, retrocedió debido a esto, chocando con una mesa que para desgracia era en la que se encontraban todas las copas y el movimiento hizo que estas se cayeran y se destrozaran contra el suelo, se giro aterrada hacia el hombre que solo le sonrió con claro dolor. 

"—¿Por qué, Annette? ¿Por qué no podías ser una humana normal? ¿Por qué debías ser una bruja? Te amo.... pero tienes que morir" 

El escuchar eso fue como una apuñalada directo a su corazón, el libro que le había entregado su padre trataba sobre eso, sobre brujos, hechizos, que ella había ensayado pero que a nadie le había confesado que era capaz de hacerlo ¿Cómo lo había descubierto él? Retrocedió con terror, tenia miedo, estaba aterrada de hecho, ¿Todo lo que lo que le había prometido había sido una mentira? Sin darse cuenta había comenzado a llorar, por un instante pensó que podía llegar a ser feliz, que lo que ocurrió de su padre había quedado en el pasado, pero al parecer esto no seria así, solo había sido una hermosa mentira que había creado por él y ella misma, se estaba rompiendo al igual que las copas y no dudo en salir corriendo antes de que el hombre la siguiera intentando matar, porque aquello era una cacería y para su desgracia en esa ocasión ella era la presa. 

No era de sorprender que el hombre fue detrás de ella junto a un cuchillo y una pistola, haría lo necesario para asesinarla, lastima que ella no le dejaría esa tarea fácil, por lo mismo en cuanto llego a la sala principal se atrevió a sacar una de las espadas que había sido parte de las reliquias familiares, claro, eso poco o nada le importaba eso, era su vida o la de él y ella, por muy cruel que sonara, deseaba vivir, costara lo que le costara, de hecho no fue una batalla fácil debido a que había utilizado los hechizos básicos que había aprendido y las clases de esgrima sin duda habían sido de ayuda, pero la pelea había terminado con unas cuantas costillas rotas y una que otra herida producidos por el la espadas y cuchillo y las balas, ella arrodillada en el suelo por el propio dolor que le producía, el hombre se acerco a paso lento, estaba herido pero claramente no tanto como la contraria, había sido una cacería exitosa al parecer. 

"—Los brujos no pertenecen a este mundo, Annette, tu nunca debiste haber nacido y para desgracia seré yo quien te elimine de este mundo, lo siento.... te amo" 

Musito al momento de poner la pistola sobre su cabeza, una manera patética de morir, que ese día no se produciría debido a que con sus ultimas fuerzas logro con su espada cortar su mano y cuando cayo al suelo posicionarse sobre él, posicionando su espada contra su cuello, el terror era claro en el hombre que en un minuto de su vida creyó amar, sonrió con dolor observándolo directamente a los ojos, ya no existía aquel brillo que antes había existido en ellos aunque una única lagrima escapo de su ojo izquierdo, porque a pesar de todo eso, no podía negar que había llegado a pensar que seria feliz a su lado, era una mentira, una dulce y cruel mentira. 

"—Creaste una hermosa mentira, Elliot... Fue una obra maestra, por un momento creí que podía ser feliz, que te amaba, que tu me amabas.... existió belleza en tu mentira porque en ese tiempo fui feliz, pero supongo que este es el adiós, te confiaste y desgraciadamente tu decidiste que seria tu vida o la mía.... y creo que yo seré la que pueda ver el mañana... Lo siento... Te amo" 

Luego de aquellas palabras enterró su espada en la garganta del contrario, dándole por finalizada la vida del que hacia unas horas le profesaba su amor, así apoyada sobre su espada con su vestido roto y lleno de sangre, rodeada de cristales rotos comenzó a llorar en silencio, estaba herida tanto emocional como físicamente, eran heridas profundas que posiblemente tardarían en sanar... al menos las físicas, porque las emocionales quizás nunca llegaran a sanar, después de todo era a la primera persona que mataba y definitivamente había significado para ella, fuese o no una mentira había amado a aquel hombre que su espada había atravesado. 

«El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero a no confiar demasiado en ellas, son crueles y vanidosas, sin conciencia.»

Cuando Emily llego a su casa y vio aquella escena no pudo evitar lanzar un grito aterrada, su hija estaba herida sobre el cadáver de con quien se casaría mañana llorando destrozada, tenia sentimientos claramente encontrados entre terror y confusión, ¿Qué diablos había ocurrido allí? Sin dudar más se acerco hasta donde se encontraba su hija, tocándola en el hombro que para su desgracia no noto que estaba herido, pero la chica no grito ni nada similar, solo lloraba y repetía en voz baja una y otra vez "Debía hacerlo. Era él o yo ¿Por qué Dios?" la mujer estaba sorprendida con todo eso, jamás creyó que su "maldición" pasara a su hija, pero lo que sin duda más le impactaba es que fuera la rubia quien le hubiese arrebatado la vida a aquel hombre, debía curarla, sacarle la bala, agradecía en ese momento haber hecho un curso de primeros auxilios por que no sabia si llevar a su hija en semejante estado, es decir, era claro que no estaba para nada bien pero también tenia que constatar lesiones y tampoco sabia que iba a hacer con el cuerpo de Elliot, lo peor es que no importaba cuanto le preguntara a la menor, esta no respondía nada además de los murmullos y el llanto, lo cual la preocupaba de sobre manera, algo le decía que este seria el estigma propio de Annette. 

Luego de ese episodio decidió abandonar su hogar, no podía seguir allí, los recuerdos de lo sucedido eran demasiado vividos, las pesadillas la atormentaban y si no eran  los recuerdos, sin duda el arrebatarle la vida al hombre que amaba la había marcado más de lo que esperaba, tomo las manos de su madre antes de dedicarle una dulce sonrisa, la cual fue correspondida por ella, aunque la abrazo, tenia miedo que algo le pasara a su tesoro, su única hija, la susodicha solo suavizo la mirada devolviéndole el abrazo, aspirando aquel perfume tan característico en la mujer, la extrañaría, si, pero era algo que debía hacer, no podía seguir torturándose en esa mansión, no cuando Elliot Sinclairs seguía en su cabeza martirizándola, por ello abandono el lugar que por años fue su cárcel y hogar, pero tenia un destino fijo, el libro de su padre tenia un nombre y había descubierto donde vivía semejante personaje que había escrito los hechizos que le habían logrado salvar la vida en más de una ocasión en al batalla que tuvo, solo esperaba que el no intentara matarla. 

Llego hasta al norte de Inglaterra donde suponía se encontraría el hombre que buscaba, para su sorpresa lo encontró, un amargo hombre de ojos verdes, que cuando vio que poseía su libro robado comenzó a vociferar millones de maldiciones al aire y tratándola de ladrona, la chica intento excusarse más parecía que el hombre no tenia ninguna intención de escucharla y por lo mismo retrocedió un poco asustada, no se esperaba esa reacción y para su suerte antes de que le echara un hechizo choco contra alguien, al darse vuelta noto a un hombre mucho más alto y de ojos azules profundos, que logro controlar al ingles antes de que la atacara sin motivo en concreto, después de todo no tenia pruebas de que ella fuese la ladrona y por suerte había logrado solucionar ese gran malentendido que se había producido porque cuando termino todo eso hizo una reverencia antes de pedirle que fuera su maestro, ella con suerte había logrado sobrevivir en aquella ocasión y deseaba que aquella penosa situación no volviese a repetirse, el hombre de ojos verdes dudo, pero antes de que siquiera pudiese responder el hombre que antes le había salvado sonrió ampliamente antes de aceptar aquella petición, haciéndola parpadear ante la escena que sus palabras habían producido, y es que era el más bajo zamarreando de un lado para otro mientras le reclamaba por "Meter sus narices donde nadie lo llamaba" la chica solo río como no lo había hecho en meses, llamando la atención de los mayores, haciendo que finalmente aceptara ser su maestro, claro solo seria algo "temporal" y le enseñaría lo "básico". 

Fue entonces que se mudo con ellos, descubrió varias cosas en el proceso, por ejemplo que Arthur llevaba muchos años vivo, era originario de Inglaterra y cocinaba horrible aunque era un brujo increíble, Alfred, por otro lado era un estadounidense muy alegre que era mucho más joven que Arthur y amaba molestarlo y entre sus otras pasiones estaba toda comida o dulce proveniente de su país natal, eran agradables, aunque el de ojos verdes fuera bastante gruñón y se molestaba con facilidad cuando alguno de los dos hacia algo "incorrecto" pero ellos solo reían, eran felices en aquel pequeño mundo que habían creado lejos de los humanos, no por desagrado hacia ellos sino por seguridad propia, después de todo aun en ese tiempo habían cazadores que amenazaban su vida actual y ella de hecho no estaba dispuesta a perder a aquellos hombres que la habían "adoptado" en su hogar, después de todo finalmente luego de la muerte de Elliot se sentía feliz, era feliz de poder vivir con ese par de locos que en ocasiones el estadounidense insistía en llamarse "Sus padres" era extraño tener dos padres luego de solo haber tenido una madre, pero no le desagradaba la idea para nada. 

A pesar de mantener una vida feliz con ellos siempre se enviaba cartas con su madre y una que otra vez al mes la visitaba, ella no tenia la culpa de nada de lo que le había ocurrido además de que era la única persona que había estado con ella todo ese tiempo, incluso en una que otra ocasión Alfred había dicho que prefería a la mujer antes que a ellos, pero la chica solo negaba con la cabeza riendo mientras él ingles lo regañaba por hablar estupideces, el cariño era exactamente el mismo, por que a pesar de no ser parientes de sangre definitivamente esos dos eran ahora su familia, claro que luego de casi treinta años con esa felicidad una carta por parte de una de las empleadas del hogar la hizo abandonar su vida con los hombres para volver a casa, la mayoría estaba asombrado que a pesar de los años la chica se mantuviese igual pero ella no le tomaba importancia, solo se dirigió al cuarto de la mayor, la cual ya se encontraba vieja, se podía notar que poca vida le quedaba y aquello no hizo más que destrozar a la rubia, la cual sin dudarlo se lanzo hacia ella para abrazarla, ocultando su rostro entre su pecho al borde de las lagrimas, ante aquella acción Emily solo rio mientras acariciaba sus cabellos con delicadeza. 

"—No importa cuantos años pasen sigues siendo una niña pequeña, Annette, mírate, se supone que tienes cuarenta y cinco años y aun pareces de veinte....  " 

Rio luego de decir aquello y la chica solo pudo reír despacio con ella, le había explicado lo que era y que jamás envejecería o moriría de manera natural por medio de una carta, claro que suponía que su hija no seria alguien "normal" por así decirlo, claro que se alegro de tenerla allí, devuelta moriría feliz de estar con su hija hasta el feliz, fue un mes y medio el que vivió así, la chica la atendía y le preparaba de comer, prácticamente había estado a su lado todo ese tiempo, incluso durmió allí para no perder ningún segundo con la mujer, pero para su desgracia la madre naturaleza se la había llevado en el amanecer la chica tomo su mano sollozando, no quería que se la llevaran, no quería que le arrebataran a la única mujer que había querido en su vida, más la mujer solo le sonrió dulcemente acariciando la mejilla de la chica con cariño. 

"—Anne.... siempre supimos que este día llegaría... los humanos nacimos con algo seguro y los no humanos también... y eso es que en algún momento moriremos... No llores que de nada sirve desgastar tus lagrimas, yo estaré en un lugar genial y seré muy feliz, te lo prometo... pero tu tienes que prometerme que serás feliz, Anne, no quiero que sufras toda tu vida, permítete ser feliz con esos hombres de los que me hablaste ¿Si?" 

La chica asintió ante sus palabras y por ello la mujer sonrió ampliamente antes de mirar el cielo de la habitación, cerró los ojos aun con la sonrisa en su rostro para no volver a abrirlos, haciendo que el llanto y los gritos de dolor de la chica se escucharan por toda la mansión, dándole por enterados a los sirvientes que su señora había dejado ese mundo, muchos intentaron acercarse a la habitación, pero la rubia no se lo permitió a nadie, ese era su sufrimiento, nadie podía venir y decirle que todo estaría bien o que no llorara, eso hasta que dos hombres que ella conocía hicieron acto de presencia dos días después del descenso el más alto acaricio el cabello de la chica haciéndola despertar y se girara hacia él, quien le sonreía con cariño, claro que la chica desvió la vista al otro quien también le sonrió, ambos estaban allí para apoyarla y ella lo agradeció en silencio, pero lo que más le sorprendió fue que Arthur se acerco al cuerpo de su madre para acariciar la mejilla de el cadáver. 

"—Aunque posiblemente su alma ya no este aquí... le prometo que nosotros la cuidaremos por usted.... Descanse en paz y deje a Annette en nuestras manos" 

Ante aquellas palabras Alfred sonrió, antes de abrazar a la chica por la espalda, mientras ella papeado como si no analizara sus palabras, pero al hacerlo sintió como sus ojos se aguaron, dudaba haber podido encontrar mejores maestros que esos dos hombres, después de todo ellos eran su única familia ahora y no podía estar más agradecida de ello, los hombres eran su ancla para que no cayera hasta el fondo, mordió su labio antes de girarse y abrazarlos a ambos mientras nuevas lagrimas caían, fue esa la ultima vez que lloro por la muerte de su madre, ella tenia razón, tenia que darse la posibilidad de ser feliz ¿Por qué no con ellos? Algo le decía que si seguía junto con ambos hombres podía llegar a ser feliz sin ningún problema, su sonrisa no volvería a borrarse otra vez, porque ellos no eran tan frágiles como los humanos ni tampoco querían terminar con su vida. 

«La vida suele brindarnos aquello que no buscamos en ella.»

El día siguiente a ese se produjo el entierro, todo los empleados fueron al funeral junto a algunos de clase de clase alta, todos estaban conmocionados y a la espera de que diría la heredera de los Knightley, más la chica dijo algo que sorprendió a la gran mayoría de los presentes, la mansión seria cerrada, no seria vendida, pero ella no viviría en ella, todo seria cubierto y dejado hasta que ella decidiera volver, los guardias seguirían trabajando allí para evitar robos no deseados, se les seguiría pagando y todo lo que fuese empresas quedarían a su mando, pero ella no haría acto de presencia, se lo enviaría todo a un hombre que seria su cara visible ya que ella volvería al norte de Inglaterra con sus aparentemente nuevos padres, lo cuales ante la decisión de la más pequeña sonrieron, al parecer había decidido seguir con ellos, eso los alegraba de sobre manera, después de todo algo les decía que lo mejor era que no se alejara mucho, el dolor podía llevarla a cometer errores y locuras, además que Arthur aun no había querido explicarle lo de los brujos infernales por miedo de que cayese en ello, no quería verla consumirse lentamente por algo tan simple como poder si estando con ellos podía cada ver ir subiendo escalones, no podía decir que seria fácil, después de todo la tentación era bastante para personas que no habían tenido un pasado sencillo, pero aun así estaba segura que Annette no lo defraudaría o al menos eso esperaba. 

Y así siguió la vida de Annette, que si bien pudo vivir de lujos con el reinado de su familia deicidio llevar una vida mucho más tranquila y feliz, porque si no pudo serlo en su infancia y adultez "humana" en su vida de bruja lo seria, no importaba la opinión de las personas de que una dama viviese con dos hombres que no tenían conexión sanguínea con ella, pero ella no lo veía como algo malo, después de todo para ella ambos rubios eran parte de su familia, eran las únicas personas que la hacían sonreír de la alegría con pequeñas cosas que hacían, de hecho jamás se había divertido tanto, si podía darles nombre a su felicidad... definitivamente llevaría el de Emily, Arthur o Alfred, claro, jamás podría decidirse por uno, eso no importaba, podía ser lo feliz que quisiera pero no podía dejar ciertas cosas de lados, como la magia, todo esos años no fueron en vano, aprendió de magia como jamás pensó que llegaría a saber, es decir, en un inicio con suerte podía hacer un hechizo básico y no le salía para nada bien, gracias a ambos brujos, que habían aceptado entrenarla.  

Lentamente se fueron haciendo personas más importantes, a tal punto que dudaba algún día querer abandonar, porque si uno se quería ir de viaje se iban todos, era como la familia que nunca tuvo, una que haría lo imposible para no perder, porque ya había perdido dos personas importantes en su vida y se había jurado que no iba  a volver a suceder, porque su madre era algo que no había podido evitar, la naturaleza era más fuerte, la muerte de la otra persona serian las cadenas que llevaría de por vida, pero él ingles y el estadounidense eran distintos, ellos no eran humanos, ellos si se cuidaban bien no moriría, ellos no la dejarían sola.... y eso sin duda era una seguridad que tenia, porque Arthur era un fuerte brujo, muy antiguo, Alfred no tanto pero sin duda era alguien poderoso y que podrían cuidarse entre ellos, pero como siempre algo quiso que Anne tuviera que volver a dejarlo atrás, no obligada directamente, pero ella se sintió con el deber de hacer algo al respecto, quizás norte americano y sus "héroes" la habían influenciado demasiado o quizás simplemente su propio sentido heroico por salvar a aquellas personas inocentes como su madre que se habían visto involucradas sin preguntar y aun así habían sufrido las consecuencias de aquello que no les correspondía, porque ese no era su "mundo". 

«Estamos dispuestos a creer cualquier cosa menos la verdad.»
 
Fue una noche en la que ocurrió el hecho que la hizo dejar Inglaterra, una visión que la hizo querer dejar su tan amado país, constaba de un lugar por completo desconocido, solitario pero totalmente destrozado, cadáveres por todos lados, de cualquier edad, el llanto de un bebé que se encontraba prácticamente flotando en la cantidad de sangre que había a su alrededor, una imagen por sobre todo cruel y cruda lo cual la hizo despertar gritando, había sido una pesadilla... demasiado vivida pero había sido una pesadilla, no había de que temer, claro que eso no evito que los mayores fueran corriendo a su cuarto asustados de semejante grito, la chica solo negó con la cabeza, mintiendo que solo se trataba de un mal recuerdo del pasado, que no había de que preocuparse, intentando convencerse de lo mismo. 

Lastima que aquello solo hubiese sido el principio de lo que serian sus sueños, porque a ese le siguieron muchos, cada vez peores, lo cual la hacia desesperarse ¿Y si eso era una visión? se aterro ante la idea, no quería que todo fuese destruido, quería seguir manteniendo su mundo a flote pero si aquello ocurría estaba seguro que aquello solo seria una mera fantasía, ¿Y si solo había enloquecido? esa también era una opción que desgraciadamente tuvo que descartar y decidió hacer lo que creyo más sensato.... Comentarle a Arthur aquello, después de todo si había alguien que podia ayudarla ese era el mayor ¿No? Es decir, el en más de una ocasión le había ayudado con las pesadillas de "aquel día" ¿Por qué no ayudarle con una sin sentido aparente? Claro que no sabia que aquella platica no seria lo que ella esperaba o quería escuchar, sino que fue a mayor profundidad, a tal punto que el de lentes dejo las bromas y su sonrisa de lado cuando saco el tema a la luz. 

"—Esas no son pesadillas, Anne, estas teniendo visiones.... como nosotros, de hecho no son muy distintas a las que he tenido... o a las que Alfred a tenido.... Algo terrible va a pasar y aparentemente su foco se encuentra en Estados Unidos" 

Escuchar aquello fue suficiente para que tuviese que sentarse correctamente en el sofá, era algo fuerte sin duda alguna, es decir, todo aquello que pensó era una pesadilla o parte de su retorcida mente, sino que algo mucho peor, un futuro quizás cercano, la idea en si era aterradora, no por su propia muerte sino que la de sus cercanos, sabia que no podía quedarse de brazos cruzados, la vida de muchos dependía depender de si hacia algo o no y ella no quería que aquellas personas inocentes muriesen por la negligencia de seres sobrenaturales, no aquellas personas que nada sabían al respecto, no podría dejarlas simplemente morir como moscas. 

Con ese pensamiento decidió decirle a ambos mayores que se iría a Estados Unidos a evitar aquello, fue prácticamente una batalla campal, ni Arthur ni Alfred la dejarían partir, era demasiado peligroso y aunque ya se hubiese entrenado  no la sentían lista para algo como eso, además para ellos Annette era demasiado pequeña para irse a una batalla que ni siquiera era suya, porque ella no estaba involucrada con ninguna otra raza, ni ideología, no era al menos su país, pero la chica era terca, como ella sola y les había dejado más que claro que ella no dejaría de insistir en lo mismo, incluso era capaz de escapar de casa, lastima que la habían neutralizado con un muy buen golpes, primero, ellos podían localizarla, segundo, si ella se iba ellos no tardarían en ir tras ella y lo que la chica menos quería era que se viesen involucrados en eso, no quería que ellos muriesen y lo mejor protegidos que podían estar era allí, en Inglaterra. 

Fue luego de un mes y 18 días que logro convencerlos, claro que le ponían más reglas que su madre cuando se había ido de casa, pero fue suficiente para que Anne sonriese y los abrazara feliz, había logrado su objetivo, por lo mismo no tardo nada preparar sus maletas para partir a su destino... como una persona normal, después de todo el imperio de las empresas Knightley seguía de pie y era bastante exitosa, además no conocía bien el lugar como para hacer un portal, claro que cuando llego a las Vegas ¿Por qué la supuesta ciudad del pecado? por una de sus tantas "visiones" por lo mismo esta en estados unidos, para poder salvar la mayor cantidad de personas que pudiese, además de intentar evitar el caos para poder volver a casa lo antes posible y por que no, divertirse un poco tampoco es una muy mala opción. 

«No hay segundas oportunidades, excepto para el remordimiento.»
OTROS DATOS

✖Sabe tocar el violín y suele hacerlo de vez en cuando
✖Ama leer, jugar ajedrez y cocinar
✖Suele tener el habito de tomar té con algo dulce
✖El libro de hechizos que tiene es de su padre adoptivo
✖Aparentemente sufre de Filofobia
✖Don't understimate the allure of Darkness. Even the purest hearts are drawn to it


avatar
Anne E. Knightley

Mensajes : 15
Puntos : 17
Fecha de inscripción : 17/07/2015
Localización : En Gringolandia (?)

Volver arriba Ir abajo

Re: The Shadow of the wind {Anne ID}

Mensaje por Porodios el Lun Ene 04, 2016 1:50 am



Welcome!


Creo que vas a tener la marca de la historia más larga por bastaaaaante tiempo. Ahora te toca continuarla <3 . No olvides los registros.
avatar
Porodios
Admin

Mensajes : 138
Puntos : 235
Fecha de inscripción : 02/03/2015

http://wayward-son.invision-foro.com

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.