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Ha estallado la Segunda Gran Guerra del Cielo, los ángeles fieles a los ideales divinos y al Arcángel Michael han entablado una lucha abierta con los caídos, bajo el mando de un misterioso serafín que volvió de la muerte, con el poder de una legión en sus manos, quien promulga a favor del libre albedrío para tomar sus propias decisiones, tal y como lo hacen los humanos. Los demonios toman cartas en el asunto, cerrando tratos con el bando de rebeldes con el fin de eliminar la supremacía del Cielo, y tener derecho a caminar sobre la tierra. New York ha sido escogido como Armageddon, y las visperas de la batalla final se leen en escaramuzas y luchas menores.
Mientras tanto, en New Orleans, los vampiros han logrado un poderío sin igual sobre la ciudad. Los rumores de que el Regente del Infierno ha tenido algo que ver corren en el plano sobrenatural, mientras los Blazers, los Cazadores descendientes del Rey Arturo Pendragon buscan darle un freno a sus actividades.
Es una verdadera pena que los Templarios, la primera raza de Cazadores, jamás hayan llegado a un acuerdo con sus colegas. A pesar de que no ha habido declaración de guerra entre ellos, la aparición de una nueva reliquia divina, contenedora de poderes sin igual, tienta a ambos bandos. Sin embargo, los Templarios tienen las manos llenas tratando de domar a las implacables manadas de licantropos en San Francisco, cuyo nuevo líder parece ser un fanático de las batallas.
No hay tiempo ni recursos para vigilar a los ingeniosos brujos que aparecen de vez en cuando en los casinos de Las Vegas, haciendo uso de sus facultades para llevarse dinero fácil. Esto no es más que una fachada, por supuesto, ya que el Aquelarre de Lilith ha estado pactando con demonios mayores para invocar al Primer Demonio.
En el mundo de Wayward Son, los conflictos, batallas, traiciones y la guerra parecen haber inundado cada estado del país de las oportunidades. Los tiempos de paz han llegado a su fin, ¡elige tu bando sabiamente, y bañate de la gloria de la victoria, o perece en el olvido de la historia!
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A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

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A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 4:07 am

Porque el cliente y el contratista regatean por los años de vida que tendrá el primero después de pedir el deseo. Como en un mercadillo. -Murmuró mientras movía su hombro lentamente, agarrándose el omoplato, esperando que crujiera. Había sido un día largo y se encontraba cansada.- Siempre puedes pedirme inmunidad, gloria, sexo, mujeres u hombres... ya que cuestiono tu sexualidad... No se, cualquier cosa. Revivir un ser querido, matar a otro... -Una sonrisa le iluminó el rostro de forma cálida, escondiendo detrás un deseo tenebroso por la última opción.- Y depende del deseo, más larga o más corta es tu vida. El precio de la calidad, oferta y demanda, algo así.

Angelina estaba en casa de Viktor como de costumbre en aquella última semana, haciéndole presión para que empezara a pensar en el deseo que le fuera a pedir. Era cierto que la demonio estaba impaciente para cobrarse aquella alma. Quizá era lo que le hacía perderla de algún modo. Pues... A fuego lento las cosas siempre salían mejor, la cocina era un claro ejemplo. "La ciencia es la madre de la ciencia"... Pero a fuego lento no se calientan sus huesos.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 4:11 am

¿Cuestionas mi sexualidad? ... Vamos, cielo... yo no soy de dudosa calidad como tú, por lo que no tengo que recurrir a penes para satisfacerme sexualmente... en cambio tú has tenido que llegar con mi madre para comer algo aunque fuera. -Le dijo sonriendo con ironía, importándole poco y nada aquella explicación que la pelirroja le daba, ya que notaba cierta mentira en todo eso, o al menos sospechaba algo así. Se había vuelto alguien bastante desconfiado, más aún con quien se había tirado a su madre, joder.- A estas alturas estoy planteándome que te vayas sin pedirte nada, a fin de cuentas no estoy obligado a hacerlo. Coincidencia nada más que hayas sido quien compartió celda con mi madre ~

El muchacho estaba muy seguro que la fémina estaba ahí solamente para joderle como siempre, no entendía la verdadera razón de su presencia y a su vez también detestaba tener que aguantarle. ¿Será que le gustaba estar con el hijo de la que alguna vez fue su amante? Bueno, pero ella se lo había perdido por la avaricia de tener una mejor vida, de tener ganas de irse al infierno antes de tiempo. No le sorprendía en absoluto, ¿pero por qué él? ... Ah, cierto, él mismo la había invocado y ahora no tenía vuelta atrás. Maldita curiosidad que mató al gato, o bueno... al lobo en este caso.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 4:12 am

¿Y quién te dice que tu madre no fue quien me estuvo persiguiendo como perra en celo? ¿Acaso no fue esa actitud la que te hizo venir al mundo? -Se rió maliciosa, renegando con la cabeza. Le dolía hablar así de la mujer que amó con locura cuando aun pertenecía al mundo humano, mas sólo podía recordar dolor y amargura. ¿Dónde se había quedado el gusto dulce de los besos que aquella mujer le otorgó? - Eres tú el que viene de mil leches, el que va arrastrándose entre la droga, jugueteando con el SIDA, buscando ser alguien más que una cucaracha de mierda. -Se acercó a él, serena y divertida por aquella absurda discusión. Empujó el hombro de él con el índice, varias veces, golpeándole- No eres nadie para creerte mejor que yo, a no ser que seas un imbécil que niega la realidad... Y... - Se mordió el labio para reprimir una sonrisa aún más abierta- Una vez invocas un demonio ya has bebido aceite... Sino deseas nada, simplemente te mataré y me llevaré tu alma; los intereses por el tiempo que me estás haciendo perder.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 4:16 am

Hmp ~ parece que no me conoces de nada, cariño... me vale poco y nada que mi madre haya abierto las piernas a cuanta polla se le haya cruzado, pero tú te le has abierto perfectamente también, eh... y según sus relatos, no es una mujer que le guste mentir. -Le contestó sonriendo con ironías, ladino y burlón el cual estaba dispuesto a darle una hostia en toda la boca a la fémina, y de hecho lo hizo... lanzándole un puñetazo a los labios sin tapujo alguno, no diferenciando si ella era potencialmente más poderosa que él; realmente le daba lo mismo.- No vaya a ser que parezcas tú la desesperada, ¿no? Si tienes otros tratos que hacer entonces ve tirando, anda... que según tú, tengo diez años así que a juntar flores, querida... que me haces perder el tiempo con tus gilipolleces. -Le contestó soltando una burlona risotada, encendiéndose un cigarrillo y dándole una profunda calada para que las cenizas quedasen candentes, al rojo vivo.- Bah, me quitaste las ganas, furcia... -murmuró para luego pasar por un lado de la chica y apagarle el cigarrillo en el cuello, buscando quemar su rubicunda piel.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 4:17 am

Bueno, en tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera... Tu madre fue un buen consolador. Aun me pongo perra cuando recuerdo sus quejidos de puta, rogándome más, deseando salir de allí para casarse y abandonarte para volver a empe-- -Sintió un puñetazo brutal estallar contra su mandíbula, partiéndole al instante el labio inferior. Se quedó shockeada un instante, no porque realmente la aturdiera, sino porque deseaba hacer un trato con aquel ruso. Estaba apretando los puños para armarse de paciencia y no mandarle al infierno, no desatar la cólera y asesinarle fríamente, Sin embargo su mente volvió a lo más básico de su raza cuando sintió el ardor en su cuello, quemándole la piel e inundando la habitación a ése olor a azufre y a pollo quemado. Soltó un grito de ira, irguiéndose como una gata bufada, llevándose el dorso de la mano a la boca para limpiarse el río de sangre que empezaba a gotearle por la barbilla una vez se relamió para degustarse a si misma.- Incauto... - Murmuró, empujándole con la máxima fuerza que estalló de sus músculos, observando con deleite cómo su cuerpo chocaba brutalmente contra la pared. Sin moverse, de la palma de sus manos empezó a salir una llama carmín, tomando la forma de cuchillas afiladas que se precipitaron a gran velocidad contra Viktor para penetrarle la piel de los hombros, biceps y muslos. ¡Lo tenía agarrado! Se acercó a él cuando lo tuvo inmovilizado, aparentemente tranquila, buscando como una policía cachonda la navaja que sabía que él guardaba en los pantalones.- Muy bien, me conseguiste cabrear, perro de mierda... - Murmuró mientras pegaba su pecho a las prendas contrarias.- Puedes ir pidiendo perdón, suplicarme, llorar... O serás torturado incluso antes de pudrirte en el infierno... Y por experiencia propia te aseguro que no es nada agradable.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 4:19 am

Soltó una suave risotada irónica cuando le escuchó quejarse, aunque el golpe le hubiera agarrado por sorpresa haciéndole estampar contra la pared, la cual se resquebrajó y clavó algunos trozos de revoque en la espalda y zona de los riñones. Jadeó suavemente cayendo sentado al suelo y tosió sangre que escupió a un lado. Soltó un quejido ronco aunque su rostro siempre presentaba esa sonrosa ladina y despreocupada, como si no le importara el hecho de que la chica le estuviese atacando de esa manera brutal.- ¿En serio crees que me intimidas haciéndome esto, putita? ... Déjame decirte una cosa, te faltan años para lograr que yo me intimide por alguien como tú... seas un demonio o una simple súcubo que quiere abrirme el pantalón y chuparme hasta la última gota de ... energía vital ~ -le guiñó el ojo izquierdo, mordiéndose fugazmente el labio inferior aunque no por seducción sino más bien porque le empezaban a arder aquellas profundas heridas que se presentaban en su cuerpo.

- ¿Pedir perdón, a ti? ... -empezó a reír como un desquiciado, abriendo la boca de par en par notándose que sus ojos brillaban de un color ámbar intenso, sus pupilas se dilataban y sus caninos se volvían más filosos que antes. Haciendo fuerza aunque le doliera, se soltó de aquel agarre mágico provocado por la mujer, importándole poco que esto significara poseer heridas más profundas que las anteriores. Suficiente era para él haberse soltado, y aunque le doliera el cuerpo y le costara moverlo, sus huesos empezaron a quebrarse uno por uno.- ¡AAGH! -un profundo alarido fue arrancado de las fauces del licántropo, a medida que su cuerpo se transformaba. Su cuerpo se ponía en cuatro "patas", agonizando por el dolor a medida que su piel se llenaba de un pelaje azabache intenso como la mismísima oscuridad de la noche, su rostro tomaba la apariencia de un lobezno, con un hocico ancho y dientes filosos, saliva goteando de entre sus labios y un par de orejas que reemplazaban las normales.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 4:19 am

Ella andaba feliciana, tomándose todo con calma. Se había tomado la libertad de agarrar el arma blanca del menor para empezar a rajarle la camiseta con la intención de grabar en cicatriz su propio nombre, algún insulto; yo que sé, lo que se le viniera a la mente. Sólo se le ocurría la palabra "Dolor". Quería otorgarle todo lo que fuera posible, hacerle enloquecer sin asesinarle, ver cómo se desgarraba por dentro, cómo la odiaba... La fémina gimió de placer cuando escuchó aquellos alaridos tan agónicos. Sin embargo no lo entendió hasta que fue demasiado tarde. Los demonios jóvenes tenían aquel problema, o como mínimo ella. Tenía tanta rabia acumulada que el instinto primario le nublaba el juicio. Viktor se transformaba en el licántropo que era, cambiando su forma y preparándose para asaltarle encima. Angelina aún podía recordar sus pensamientos cuando él seguía con aquella actitud burlesca "Se va a enterar, este tío es demasiado gilipollas". Y nada, ahora las tornas estaban cambiando. Invocó lo más rápido que pudo su guadaña; una hermosa arma de metal mas no de plata, con detalles góticos al largo de la vara. La hoja curvada era puntiaguda y cortante, mientras que en el otro extremo parecía tener incorporada una daga punzante. La fémina mantenía aquella con la diestra mientras que no soltaba la mariposa ajena con la zurda. Hubiera mentido si dijera que no sentía un miedo enredado pasionalmente a la adrenalina que segregaba su cuerpo. Jamás había luchado contra un ser de ésa raza. Tragó saliva disimuladamente, posicionándose para pelear, haciendo crujir su cuello por lo entumecida que estaba. Respiró hondo, esperando que él hiciera el primer movimiento.- Waoh... Al final enseñas tus garras, hijo de puta. -Murmuró con sorna y orgullo.- Me sorprende que seas tan imbécil, tan idiota, tan insignificante... Aunque al fin veremos si sabes hacer algo más que ladrar. - No, no sabía retirarse de algo que quizá se le escapaba de las manos. El orgullo se apoderó de su sentido común junto a su violencia, relamiéndose los labios a la vez que empezaba a buscar movimientos y estrategias para el conflicto.-
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 4:20 am

En vez de contestarle con palabras, un profundo y gutural gruñido escapó de su hocico, haciendo temblar todos los vidrios de la habitación, algunos inclusive se quebraron con las vibraciones que un aullido de aquel licántropo causaron. Vio aquella arma que la contraria dejaba entrever agarrada con sus firmes falanges femeninas. Su pudiera, estaría sonriendo... pero el control lo había perdido hace rato ya. Su cuerpo tensado y más grande que antes ahora superando fácilmente los dos metros de altura miraban con furia el cuerpo sinuoso de la demonio. Sediento de sangre y descontrolado por completo, arremetió hacia la fémina impulsándose con sus patas traseras dejando ver aquellas grandes y filosas garras que desplegaba desde sus manos; hizo una especie de zigzagueo antes de lanzarle un gran mordisco a una de sus piernas, principalmente el muslo en la zona interna colándose entre las piernas de la mujer. Aprovechando la velocidad que aquella forma de lobo completa le otorgaba.

No esperó mucho tiempo ni tampoco quería darle la oportunidad a la contraria a contraatacar y agarrarle de sorpresa, era suficiente para él con lastimar su cuerpo al haberle hundido los dientes en la carne y rasgar su piel como si no hubiera mañana. Jugaría un poco con ella, y aunque tuviera ganas de arrancarle la yugular de un mordisco, en aquella forma completa su ser demostraba que incluso así, sin reconocer a nadie más que a sus presas, se recalcaba más su personalidad sádica y retorcida, la cual en vez de ir directo a la muerte segura, prefería divertirse con aquellas insignificantes presas que se le ponían adelante. Ya no poseía una voz de humano, ahora solo aprovechaba a gruñir y mostrar sus dientes y encías, una expresión que a muchos llegaba a intimidar aunque sospechaba que a ella le haría gracia. ¿Cual sería el accionar de ella?
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 9:31 pm

- Las pupilas de la fémina se dilataron al instante cuando vio aquella bestia abalanzarse sobre ella. Hizo lo posible para aturarle, poniendo entre los ambos cuerpos la barra metálica. Sin embargo los brazos le fallaron ante el fuerte impacto, haciendo que perdiera la estabilidad y cayera al suelo de culo. El dolor del mordisco hizo que su cuerpo sintiera una fuerte descarga eléctrica de punzante dolor que la recorrió descaradamente por cada nervio de su sistema, provocando que se arqueara y acabara por estirarse en el suelo frío. Los dientes del contrario se sintieron calientes dentro de su piel, aun más cuando la desgarró y la sangre ardiente de sus venas empezó a derramarse sin cesar de la herida provocada. Por mero instinto, la pelirroja se incorporó , clavándole violentamente hasta el fondo el largo de la navaja en el lomo del canino, buscando desgarrarle a pesar de que el pelaje le estuviera protegiendo. Soltaba gritos del dolor a pesar que no fuera ni la mitad de intensidad que recibió en el infierno. Supuso que se había acostumbrado a la tranquilidad... A su manera. La demonio simplemente desistió de seguir tratando de apuñalarle, sintiendo que no podía hacer nada. Entonces tomó uso de sus manos, empezando a golpearle puñetazos en el hocico, buscando aturdirlo, sin darse por vencida. Pues, si lo hacía, lo más seguro que perdiera la vida. El rostro de la muchacha quizá era un cuadro entre la desesperación, el miedo, la agonía y la felicidad de encontrar un contrincante que la hiciera sudar sin una connotación sexual. Sus pierna herida se mantenía firme mientras que la otra trataba de empujarle y patearle, removiéndose debajo del cuerpo del lycan. - Te apesta el aliento, bastardo.. ¿Acaso fui muy dura mostrándote la realidad? Tú madre es una zorra, acéptalo, no ganas nada tratando de herirme. - Gritó, enloqueciéndose, agarrándole una oreja para estirar fuerte de ella, como si quisiera despegársela del cuerpo.-
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 9:33 pm

La carne en el cuerpo del licántropo se desgarraba con facilidad bajo el filo de aquella guadaña, pero a pesar de que soltara un gruñido intenso y un alarido de dolor, su cuerpo se regeneraba casi instantáneamente, mostrando una leve expresión de malicia y burla aunque su hocico le hiciera imposible hacerlo. En su forma de lobo completo carecía de toda expresión humana y además que casi ningún vestigio del ser que le había mostrado primero a la pelirroja quedaba. Mientras ella le propinaba un jalón en la oreja, piel de la cual se iba rasgando y lastimando a medida que la fuerza de ese tirón aumentaba, Viktor giraba la cabeza y el cuerpo de tal manera que evitaría un poco las patadas que le lanzaba la demonio, buscando morder sus tobillos con una fiereza incontrolable, hundiéndole los dientes en la carne buscando como pudiera dejarle incapacitada haciendo abuso de aquel poder que el licántropo poseía, incluso gracias a la sortija lunar que le habían entregado hacía tiempo atrás; no solamente le mordía sino también utilizaba sus garras filosas que despedazaban la ropa de la fémina y su piel por todos lados que alcanzaba.

Unos fuertes jadeos salieron del hocico del licántropo, que si bien aguantaba perfectamente aquel daño que la pelirroja le hacía, el cansancio se iba acumulando poco a poco, básicamente la lucha era más bien quién se cansara primero terminaría perdiendo, él corría con la suerte de su regeneración casi que antinatural, mientras ella poseía todas las ventajas que una demonio de su calaña podría llegar a tener, cartas escondidas bajo su manga que era capaz de sacar en cualquier momento. Viktor le mordía con desesperación y furia, sabiendo que los insultos le molestaban, pero que la transformación no duraría para siempre.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 9:34 pm

Todo era cuestión de tiempo y por fin lo vio oportuno. Cuando Viktor estuvo apunto de destrozarle el tobillo, la fémina hizo uso de la teletransportación. Apenas se había alejado unos escasos cinco metros de la bestia, observándole desde su espalda mientras que en la propia unas alas negras brotaban costosamente, desgarrándole la piel y obligándola a apretar la mandíbula y morder su labio inferior para acallar el gemido de dolor que le provocaba la salida de susodichas alas; se negaba rotundamente a darle el placer de volverla a escuchar sufrir. El orgullo de la fémina estaba a flor de piel más intensamente que nunca, elevándose para casi tocar el techo con su retaguardia. Así, creía, que estaría inalcanzable para el lobezno y que así ganaba movilidad y agilidad; una ventaja que creía que le haría ganar el combate. Sin pensarlo más de dos instantes, la fémina se rodeó en las llamas carmines que Viktor en su forma humana había probado ya, mas esta vez tomaron la forma de látigos y caderas que, como tentáculos, se abalanzaron contra el cuerpo del menor para rodearle y atarle. Una vez lo hubo conseguido, la fémina provocó que susodichos hilos rojizos sacaran espinas de veinte centímetros, hincándole la piel reiteradas veces con la certeza de no atravesarle ni herirle ningún órgano vital. Pues, como él, sufría del sadismo de negarse rotundamente a provocar la muerte instantánea de su enemigo. Repetía el proceso una y otra vez, al mismo tiempo que él regeneraba las heridas para que estas jamás se sanaran del todo, que él sintiera el dolor constantemente, que agonizara y aullara, que le llenara de placer los oídos por aquellos quejidos de sufrimiento. Angelina rió victoriosamente, descontrolada, eufórica a pesar de estar malherida. Sin embargo sus heridas empezaban a sanar, mucho más lento que el contrario, pero se curaban. Su poder no era eterno y aquel ataque con las llamas fue perdiéndose al cabo del tiempo. Pero para entonces la fémina ya estaba atacándolo de nuevo, acercándose a él en picado como una águila real, tomando la daga que seguía clavada en su espalda para volver a apuñalarle en la dorsal. Pero entonces un recuerdo la asaltó. La demonio recordó en un instante el rostro de la madre de Viktor llorándole una noche en el calabozo, diciendo entre sollozos que amaba con locura a su hijo y que le echaba de menos. Paró en seco, trastocada, cayéndose nuevamente mientras permanecía paralizada. "Cuídale si sales alguna vez", "Sí, lo haré, cariño, no te preocupes. Lo prometo". Se llevó las manos a la cabeza, muriéndose por dentro un instante.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 9:36 pm

Aquellos látigos que le agarraron le obligaron a soltar unos alaridos agudos que rompieron los vidrios de aquel lugar en el que se encontraban, como el tronar de mil trompetas un rugido salió del fondo de su ser mientras miraba enfurecido a aquella mujer. Mordía un tentáculo y otro que le cogía por el cuerpo pero era imposible... aquel fuego fatuo era imposible de extinguir, ya que al ser creado con la fuerza del mismísimo infierno, si una era extinguida otra tomaba su lugar instantáneamente, impidiendo al licántropo de soltarse como deseaba. Su forma completa pronto llegaría a su fin, sin querer mantenerla más tiempo tampoco aunque su control estuviese desmesuradamente perdido hacía rato ya. Cuando su cuerpo fue soltado y la fémina titubeó, ahí fue cuando aprovechó el momento de flacura, ¿qué es lo que le había detenido exactamente? Lo desconocía pero también le importaba poco y nada, su ser ahora yacía libre y su cuerpo se había logrado curar de nuevo, incluso su pelaje se regeneraba casi instantáneamente. Fue allí cuando aprovechó para arremeter hacia la fémina, haciendo uso de la velocidad que su especie disfrutaba, haciendo parecer que él también se había transportado aunque en realidad se trataba de un movimiento tan veloz que un ojo común y corriente no podría haberlo visto, muy seguramente ella sí le habría detectado, siendo una demonio bastante adepta al parecer; saltó haciendo uso de sus patas traseras y abrió sus fauces para agarrar del cuello a la mujer, pero en el transcurso de ese brinco y el morder con fuerzas la carne de la mujer, no pudo siquiera hacer más que una herida superficial, lo suficientemente profunda como para rozar la yugular pero no dañarla. La sangre de todos modos brotaba por los capilares dañados, aquellos músculos desgarrados y la presión que ejercía era suficiente como para oprimir el esófago de la pelirroja, negando que respirara con facilidad. Cualquier movimiento en falso que ejerciera la mujer sería suficiente como para darle razones de quebrar su cuello y mandarle al infierno de vuelta, para que nunca más tuviese la oportunidad de volver. Pero en vez de eso, mientras tenía su cuello sujeto desde allí, le gruñó mirándola fijo a los ojos, con furia y decisión, dejándole en claro que estaba listo para matarla en cualquier segundo. Y luego... la soltó. Su cuerpo agonizó de nuevo a medida que sus huesos se quebraban, la transformación gradualmente iba acabando y su cuerpo quedó tirado en el suelo, desnudo, jadeando intensamente por la dolorosa transformación de vuelta a su forma humana. Ahora... el indefenso era él, a merced de la demonio.- Tsé... mierda, tardé demasiado... -Murmuró para si mismo, sin querer aceptar que no lo había hecho, por el amor que su madre le tenía al a pelirroja tal igual o incluso más... que el amor que le tenía a él.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 9:37 pm

Hubiera sido la risa de todo el inframundo si alguien la hubiera visto debilitarse en aquel momento. Viktor había sido una presa fácil en un instante de oro donde Angelina hubiera podido salir victoriosa del encuentro. Pero el resultado final era una fémina desalmada que había caído torpemente, exponiéndose ella, prefiriendo regresar al infierno por haber dado su palabra en su otra vida. Una promesa que era incapaz de no cumplir por la esencia de una humanidad arrasada dentro de su interior que, como mínimo, a pesar de no entender quería conservar en vano. Suspiró hondo cuando se imaginó a la madre de Viktor desnudándose lentamente para ella, sonriéndole y explicándole mientras se retiraba las bragas cómo consiguió tirar hacia delante su propia vida junto al muchacho; lo que sintió cuando vio a su hijo protegerla, el orgullo que la inundaba cuando le imaginaba en un alto cargo de alguna empresa. Fantasías que la pelirroja veía desmoronándose una y otra vez. Su piedad fue la perdición, o eso pensaba la demonio cuando vio al licántropo saltarle encima una vez más. No iba a oponer resistencia, no encontraba el coraje suficiente para volver a dañar a ése niño que ya se había convertido en todo un hombre. Angelina simplemente se quedó quita, aceptando el destino de regresar al infierno y permanecer mil años más, los que fueran necesarios, pues sabía que regresaría de todos modos. Había fracasado y aceptaba la derrota, llevando la diestra al pescuezo del animal para hundir sus dedos en su pelaje. No le iba a dañar, sólo se aferraba para que su quejido de dolor no fuera tan fuerte y que su cuerpo pudiera hacer fuerza para evitar retorcerse. Era como aquella amante que en medio del orgasmo necesitaba aferrarse a su amado, alzada en el éxtasis, enloquecida por el placer... Pero todo aquel mar de sensaciones se convertía en el dolor atroz y el miedo de ser, en el fondo, eliminada por completo. Entrecerró los ojos, casi vencida, observando entonces de reojo cómo era que el contrario perdía toda la fuerza e iba retorciéndose por la metamorfosis que le traería al cuerpo humano de nuevo. Le soltó la nuca y esa misma mano fue directa a su yugular, agarrándola con fuerza para que la hemorragia no fuera tan exagerada. El lado más cruel de su ser la hizo estallar en una risa completamente burlesca y frenética; victoriosa, humillándole con la mirada altiva y superior que le clavaba con sus orbes. Rebufó mientras se ponía en pie, acercándose coja al sofá donde cogió una manta para volver a dirigirse al cuerpo desnudo del hombre. - Me has decepcionado. - Murmuró, colocándose de cuclillas para arroparle. Ella también se volvió a sentar, exhausta, apartándose un mechón rojizo de en medio del rostro, suspirando.- Hasta tu madre era más perra que tú. - Vaciló como aquel que no aprendía la lección, riéndose aquella vez más cálida. - Fue entretenido, chico con pulgas. Igual era una buena mujer, si no te he matado fue porque le prometí algo estúpido. Agradécele si sigue con vida.  -Le contestó finalmente, acariciándole la espalda al muchacho vulnerable que tenía al lado.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 9:40 pm

- Pff... te crees la gran mierda cuando no llegas ni a flatulencia maloliente. -Le dijo cuando vio esa actitud tan altiva y victoriosa, superada que tanto le jodía. Giró los ojos en blanco a medida que se incorporaba. No tenía frío ni mucho menos dolor en el cuerpo... si bien sus huesos se habían quebrado todos para acomodarse de nuevo a su forma humana, ahora ya estaba en una pieza nuevamente. Bufó agitándose para quitarse aquella manta que le ponía la fémina encima, empujando a la chica que le acariciaba la espalda, sin aceptar aquellas palabras que le decía.- Si no te maté fue por el amor que mi madre predicó tenerte, como si fueses una especie de diosa para ella... Y estoy seguro que los años que le quedan de vida prefiero que los siga pensando que sigues viva por algún lado del mundo. -Le contestó a medida que se incorporaba, sin importarle en absoluto el estar desnudo porque a esas alturas la vergüenza se había disipado por completo de su cuerpo, hasta el punto en que si una chica le veía desnudo, hasta orgulloso se sentía de sus 'cualidades' por así decirlo, así que no tenía nada para tapar ni lo haría. Mucho menos con una demonio que demostraba tener unos gustos bastante retorcidos, peor aún cuando recordaba haber escuchado gimoteos entre el dolor de las heridas que le causaba. Esas risotadas macabras que emitía cada vez que lo lastimaba y no dejaba curar como era debido; se sacudió un poco la cabellera y escupió a un lado del suelo en donde pisaba la mujer, como maldiciéndolo aunque más bien se quitaba la sangre de la demonio de la boca, aún sintiendo ese embriagante metálico sabor invadir su lengua y asqueándole en demasía.- Tu sangre sabe a mierda, joder... seguramente los vampiros nunca se acercan a ustedes por esta razón... tu carne sabe rancia, como pútrida... ¿Quién en su sano juicio se comería a un demonio? Puta mierda. -Decía escupiendo de nuevo, limpiándose la comisura de sus labios los cuales tenían rastros sutiles de sangre de la pelirroja como a su vez de la suya que había brotado por las heridas causadas en los ataques propinados de la chica.- Tú me decepcionas que no fuiste capaz de liquidarme cuando tuviste la oportunidad... si no fuera porque mi madre sigue viva, ya habrías vuelto al agujero de mierda en el infierno del que saliste. -Soltó por último, con mala cara.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 9:40 pm

Cuando Angelina se propuso acomodarse las ropas fue cuando se dio cuenta de que ya no llevaba unos pantalones tejanos ni una camisa blanca. Todo había pasado a ser trapos destrozados, empapados en la sangre de ambos. Se sintió asqueada por unos instantes aunque más que nada por el contexto; no sería la primera vez que la demonio disfrutaba de encontrarse ensangrentada, excitándose y muriéndose de placer por el mero hecho de herir y ser herida. Pero obviamente, se trata de otras situaciones. Igualmente la pelirrooja desconocía que Viktor supiera de su agrado tan 'retorcido', mas era de sentido común. Ella era incapaz de enamorarse o sentir algún aprecio por nadie; el seco convencional lleno de sentimientos era un acto vacío y carente de sentido para su persona. Se asemejaba a tomar un café frío y amargo, una pérdida de tiempo que no gozaba más que el saber que era toda una maestra en fingir gemidos. Era cierto, Angelina necesitaba la adrenalina del dolor y del miedo para poder rodearse de sensaciones tan fuertes como el orgasmo mismo; el punto de éxtasis donde ella prefería sentir la piel arrancándosele que caricias banales al largo de su espalda. Era un hecho, indiscutible, remoto. Se dedicó a ignorar todos aquellos comentarios par parte del contrario, decidiendo simplemente estirarse encima del mojado parqué. - Bla, bla, bla... ¿Qué coño esperas? La magia me hace oler a azufre y la sangre que me corre por las venas está más corrompida que tu alma. Tu aliento huele a calcetines sucios y tu pelaje a gato muerto por un atropello un día de lluvia. ¿Y qué? Es ley de vida, como el olor que las francesas desprenden de las axilas. ¿Soy la única que lo encuentra desgradable? - Se rió por lo bajo, divirtiéndose por la actitud del contrario. A ella le dolía todo el cuerpo y un calambre le vino al muslo anteriormente herido. Rebufó- Necesito una ducha, joder. - Concluyó. - Déjame la tuya. ¿Nos duchamos juntos? Prometo frotarte la espalda. - Bormeó, estirándose y soltando un bostezo. El cansancio le hacía mella, sí,  no podía remediarlo. - Ya te lo he dicho, no te he matado y me he parado porque tu madre fue quien en prisión me dijo que te cuidara. No lo cumpliré del todo, pues la casualidad ha dado en que me debes tu alma. Pero como mínimo no te asesinaré por placer. - Murmuró. "De hecho, no puedo hacerlo porque el sentimiento de mi otra vida me lo impide. Recuerdo que la amaba como nadie. Que sólamente tratar de recordarlo me hace querer llorar de la amargura que me trae. Quisiera poder recuperar la humanidad e ir a buscarla por muy vieja que se encuentre, confesarle que la sigo amando, que me arrepiento de haber caído en la debilidad de querer salir de prisión. Que la extraño, que necesito volver a tocarla, besarla, hacerla mujer de nuevo. " pensó inmediatamente la vieja demonio, mas ella misma sabía que la mentiría. No había migaja de amor en su nueva mentalidad y forma de vida; que sólo lo haría en el susodicho caso de querer mentir y revivir falsamente unas emociones que jamás volverían. Y, aunque disfrutara del dolor ajeno, la madre de Viktor se había vuelto intocable para Angelina, junto a su hijo. Rodó los ojos, sintiendo una impotencia punzante.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 9:41 pm

- ¿Ducharnos juntos? ... Tú lo que quieres no es frotarme la espalda, sino arrancarme trozos de piel con tus uñas. -Le dijo soltando una leve carcajada, girando los ojos en blanco y despreocupadamente le hizo un ademán de que dejase de joder, moviendo la mano quitándole importancia al asunto. Directamente la ignoró como si la fémina no existiera realmente, alejándose de allí y dirigiéndose al baño ya desnudo y sin pudor alguno, masajeando su virilidad como si estuviera solo. Le daba lo mismo a fin de cuentas la presencia ajena, suficiente había sido lo que habían pasado hacía momentos atrás en donde cada uno estuvo al borde de perder "la vida" la cual ninguno de los dos parecía apreciar como era debido. Uno que estaba metido en la mafia y la otra que era una demonio sin corazón ni alma que perder. Estaba claro que ninguno de los dos tenía algo que perder... o tal vez sí, algo muy importante, algo en común y que sin embargo, no parecían darse cuenta realmente. Se excusaban de que no se matarían el uno al otro por una promesa que habían hecho a un ser querido, y sin embargo, en realidad no lo hacían por "temor" de dañar a esa persona que desgraciadamente tenían que compartir; ambos con un amor diferente, pero tan intenso a su vez. El peliazabache se metió al baño, abriendo los grifos y suspirando pesadamente. Se miró al espejo apoyando ambas manos a los bordes del lavado, decepcionado de si mismo, tantas vidas que había tomado con sus propias manos y esta había sido la primera que no pudo lograr cumplir. Era como si todo en lo que creía y había forjado con su orgullo y ego se hubiese esfumado de un segundo al otro. Gruñó y estuvo tentado en golpear aquel lavado, pudiendo hacerlo trizas al instante, pero en vez de eso corrió el fino cortinado semitransparente de la ducha con tina, metiendo un pie y después el otro, dejando que el agua empapase su cuerpo lentamente, ¿que la pelirroja vendría? Lo sospechaba, pero le restaba toda importancia, prefería no acercarse a ella, no de momento... porque sabía que cada uno terminaría mal... muy mal, y si no era destruyéndose corporalmente, sería el licántropo responsable de dar el primer paso, al descontrol, como siempre le gustaba.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 9:42 pm

- ¿Y qué hay de malo en ello? No se, primero nos queremos matar, nos damos cuenta de que no podemos porque realmente nos amamos con locura y nos revolcamos bajo el agua caliente. ¡Qué bonita historia de amor! - Gritó desde el suelo, alzando una pierna divertida, revolcándose en el charco de sangre que había bajo de si misma. Aquello lo había dicho solamente para molestar al contrario. No podía negar el hecho de que le gustaba ver cómo se cabreaba y se revoloteaba él solo. Era de un temperamento alto, tanto como ella, y aquello solamente le hacía disfrutar y reírse de ambos. Sí, de ella misma y de él. Porque podía, porque era gracioso que fueran tan similares en algún que otro aspecto. Por eso mismo se repelaban a pesar de tener un pasado semicompartido, unidos a una única mujer. Aquello le recordó a la canción de moda cuando estuvo en el país que no recordaba "Dos hombres y una mujer", "una mujer y dos hombres", "Dos hombres y un destino", como fuera; no tenía demasiada importancia. Cuando vio que él simplemente restaba importancia a su presencia y la ignoraba, la pelirroja hizo un puchero considerable. Le molestaba el hecho de que la ignorara. ¿Acaso no era consciente de que ella era un demonio? Una raza superior en cuanto poder y habilidad, un ser que podía arrebatarle la existencia y el alma. Qué sabía, como mínimo tenía que tenerle un mínimo de respeto. Suspiró pesadamente. La sangre empezaba a secarse y engancharsele a la piel como una mascarilla que se colocaban en el rostro las mujeres presumidas, endureciéndose. Por eso mismo se puso en pie, desnudándose y dejando que lo que quedaba de sus prendas se quedara por el suelo. A fin de cuentas no era su casa. Utilizó nuevamente el poder de teletransportarse para quedar dentro de la tina, inclinándose detrás de la cortina para ver cómo el contrario mantenía aquella conversación muda consigo mismo enfrente del espejo. Parecía una película dramática. Angelina simplemente sonrió, evitando reírse de él. Se relamió el labio inferior, escrutando su cuerpo desnudo y deleitándose por el escaso vouyerismo que estaba cometiendo. Cuando el contrario se metió dentro de la bañera, la demonio estalló en risa. - Volví a ganarte. - Murmuró, llevándose la mano a la cadera mientras abría ella misma el grifo, colocando el agua al máximo de caliente, sin dejar que él pudiera meterse debajo de la manguera. - ¿Nunca oíste que las mujeres primero? Qué maleducado. - Murmuró, frotándose cuidadosamente la piel con la mano para liberarse de la sangre que se encontraba ya en un punto asqueroso. Le iba mirando de reojo, a él y a su entrepierna, esperando que se empalmara. El orgullo de la mujer era tal que se sentía la fémina más erótica, o al menos sexy, del universo. Mas no era su intención acostarse con el niño que pudo haber sido su hijo político si las cosas no hubieran resultado como sucedieron. Se dedicó a quitarse la mierda, peinándose la cabellera mojada con los dedos.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 9:43 pm

La sorpresa fue suya cuando vio a la pelirroja allí desnuda frente a él, aunque ya la había visto prácticamente sin ropa por haberla roto toda él con sus garras y mordiscos... pero vamos, que ahora no dejaba nada a la imaginación. Fue usurpado vilmente de aquella ducha que tanto empezaba a disfrutar, gruñendo levemente y arrugando el ceño.- ¿No piensas dejarme en paz, verdad? -Le cuestionaba aunque era más bien una pregunta retórica, no pretendía obtener respuesta porque sabía que sería "Sí" con esa asquerosa burlesca actitud que la demonio estaba teniendo. Pero debía admitir que la muy cabrona tenía un cuerpo candente, a esas alturas no le sorprendía en absoluto que su madre haya caído presa de la sensación con tal mujer, aunque sí que no comprendía su actitud, si a fin de cuenta a su madre no le gustaban aquel tipo de personalidades, es más... hasta le daban un tanto de asco; enarcó la ceja cuando ella parecía comerle con la mirada, soltando una suave risotada y aprovechando que su cuerpo estaba empapado por el poco momento que pasó bajo el agua, se enjabonó empezando por el cuello y hombros, bajando por los brazos y pectorales, abdomen y terminando por la pelvis y su virilidad la cual lentamente iba adoptando una postura un poco más... bueno, endurecida por así decirlo a medida que los frotes constantes y el cuerpo despampanante de la pelirroja se aproximaba cada vez más como si intentase tentarle. Realmente era molesto tenerle tan cerca y para peor con esa expresión socarrona que le daban ganas de borrar de otro puñetazo.- Tienes suerte de que mi madre te ame, porque sino ya te habría partido el cuello al medio, zorra. -Le susurró, suspirando pesadamente y dándole la espalda.- Dijiste que me tallarías la espalda, así que puedes hacerme el favor, ¿no? ... ~ -Le susurró mirándole de soslayo por encima de su hombro izquierdo, mordiéndose levemente el labio inferior con cierta picardía aunque era todo fingido, a la primera que soltase esas "segundas intenciones" no dudaría en darle un puñetazo en la boca, bien merecido se lo tenía a decir verdad, aunque... bueno, si le convencía de cierta manera, tal vez podría ponerse un poco más, digamos, flexible. Aunque lo dudaba mucho, aquellos dos eran como agua y aceite, o peor aún... porque no llegaban nunca a emulsionar, ni un poco. No había momento en el que se llevaran bien o las cosas no estuvieran caldeadas al máximo potencial. Eran como pólvora, peligro inminente.-
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 9:45 pm

- Fuiste tú quien me invocó, maldito perro. Yo te vigilo para que cuando desees me digas qué coño quieres de mí. - Gruñó ante su primera pregunta, preguntando entonces si le pasaba el gel. Al no ver respuesta, fue ella quien se acercó al cuerpo contrario, agarrandose del hombro contrario para no resbalarse al inclinarse para coger el bote de plástico, sirviéndose en la mano para entonces empezar a frotarse con algo más de fuerza, irguiéndose y quitándose toda la suciedad que pudiera cundir en su cuerpo. Canturreaba, por un momento olvidándose de la presencia contraria. Angelina casi podía saber lo que estaba pensando Viktor; básicamente porque conocía a su madre como la palma de su propia madre y la demonio era concsciente de que se había convertido justo en lo que la fémina detestaba. Sí, Viktor y ella eran justamente tal para cual. Cuando la pelirroja mantenía humanidad y trabajaba como narcotraficante en una mafia, justo como él, y la atraparon. Se imaginaba con tristeza de que el azabache acabara como ella , más simplemente se calló. Sabía perfectamente que él no la creería ni que querría acatar su consejo de que dejara aquel mundo tan asqueroso. El agua pronto se llevó el jabón, sintiéndose limpia al menos en la piel. Aprovechó de que tenía el cabello mojado para salir de debajo del agua, diciendo que pasara él hacia delante, frotando su cuerpo por el escaso espacio con el del licántropo para cambiar de posiciones y empezar a lavarse las hebras rojas con el champú.- ¿Ah, limpiarte la espalda? Chico, no tengo ni la más mínima intención de hacer algo tan desagradable como eso. - Alzó una ceja, burlona de nuevo, renegando con la cabeza como si así diera paso a la incredibilidad de que él hubiera creído por un momento que ella estaba dispuesta a hacer semejante tontería. Le dio la espalda, volviendo a la música que rallaba su cabeza.- How deep is your love? Is like the ocean? What devotion are you? ~ - Cantaba, sí, melodiosa, atrayente como si realmente fuera una sirena, entregando su poco sentido común al arte del canto. - Me gustan las mujeres decididas que no tienen miedo aparentemente, pero que luego vienen a llorarte en busca de consuelo. Para la época en que tu madre no tenía canas y yo era humana, no era la Angelina que has conocido. - Se encogió de hombros, sin dignarse a girarse y mirar al contrario. -De todos modos, es agua pasada y el infierno te hace cambiar. Cambias de raza como lo hciste tú al transformarte de pequeño como tu madre me contó. - Se rió. - En fin, son historias que no creo que queiras escuchar por mi boca. Soy consciente que no nos fiamos el uno del otro. - Entonces sí, su rostro se volteó sin mover alguna otra parte de su cuerpo, sonriéndole de lado, más bien una mueca de circunstancias, mirándole de reojo para entonces volver la vista hacia delante.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 9:46 pm

Resopló a modo de risa irónica cuando ella se negó a limpiar su espalda, le daba gracia que primero jodiera con eso para después simplemente empezar a hablar de su madre como si fuese la cosa más común del universo. En un principio prefirió ignorarle, seguir con lo suyo y enjabonar todo su cuerpo, incluso la longitud de aquello que poco a poco iba endureciéndose a medida que sentía la presencia de la contraria contra él, esos movimientos que hacían indirectamente que sus pieles se rozaran entre si por el escaso espacio que había entre ambos, en aquella tina que debían compartir solo porque a la pelirroja no le daba la puta gana de darse una ducha por si sola. ¿Para qué debían compartir ese momento cuando cada uno podía estar en paz? Bufó una y otra vez, hasta que la muchacha le hartó de tanto relato sobre su madre. Se dio vuelta importándole poco y nada si terminaba azotándole con su virilidad en el muslo o los glúteos de lo empalmado que iba ya, directamente le agarró de la cabeza y la apegó con fiereza contra las empapadas baldosas de la ducha, acercándose a su cuerpo apegando este contra el de ella ya que la dejó dándole la espalda. Sus cuerpos desnudos que seguían siendo empapados por esa agua que corría tranquilamente, enmudeciendo todo posible sonido hostil proveniente de aquel baño.- ¿Te puedes callar la puta boca y dejar de hablar de mi madre? Sé que le comiste la almeja miles de veces en la cárcel, pero tú a mi me importas una mierda, ¿entendido? Así que si no quieres volver al infierno temprano conmigo, será mejor que te calles, termines de ducharte y salgas de mi puta vista. -Culminó gruñendo, apretando la cabeza contraria y refregándole levemente contra las baldosas cuando se separó, dándole un manotazo en la cabeza cuando lo hizo apoyando todo su peso en la nuca ajena para impulsarse. Luego de eso, prosiguió con la ducha, poniéndose shampoo en la cabeza y empezando a pasar los dedos por su azabache cabellera, moviéndola de un lado al otro, pasando a ignorar de nuevo a la demonio.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Angelina Snowfield el Dom Ene 31, 2016 9:47 pm

Angelina no pasó por alto la nueva condición física del contrario. El miembro del contrario, irónicamente, parecía feliz de feliz de verla muy a pesar de que entre ambos saltaran chispas; aunque desgraciadamente no fuera de pasión. Se repudiaban el uno al otro y el único motivo por el cual la demonio seguía aguantando la gilipollez del niñato que tenía al lado era porque necesitaba su alma. Le gustaba en secreto aquella resistencia que ponía el menor. Rompía la rutina de su trabajo, entreteniéndola y provocando en ella el instinto de cazador. Iba a arrebatarle el último suspiro de su respiración aunque fuera lo último que hiciera en mucho tiempo; pues cada vez se volvía más personal el asunto y su presa valía cada vez más oro. Odiaba cuando sus víctimas se entregaban, sumisas y condenadas; conformistas como antaño fue ella. Todo iba bien, ella estaba descargando la mierda que durante tantos siglos en el infierno había mantenido en secreto. En frío, hubiera podido comprender la reacción de Viktor. Él era un pobre hijo que valoraba a su madre y la quería por el mero hecho de que eran família. Él la veía como una idiota que solamente veía a ésa mujer como carnada del pasado. No iba tan mal encaminado, pues era cierto que en el presente Angelina era incapaz de amarla como lo hizo en un pasado. La espalda chocó fuerte contra las baldosas heladas, haciendo que arqueara la espalda y solamente apegara su cuerpo contra el del azabache. Notaba, incomodándole, la virilidad del contrario apretado contra su propio vientre. Se mantuvo callada cuando él la gritó de aquel modo, provocando que en sus ojos, aquella vez, no hubiera rencor más que tristeza y melancolía. ¿Aquello le haría entender lo que realmente sucedía? La pelirroja sin querer desveló los sentimientos que pudo haber tenido hacía años atrás. Catorce, casi quince. Sonrió de forma rota, encogiéndose contra la prisión carnal que él había creado con su fisonomía. Desvió la mirada al sentirse vulnerable, como un animal acorralado. Se mordió el labio inferior cuando todo su cuerpo empezó a temblar de la rabia, recibiendo el nuevo golpe con el que respondió con un empujón fuerte. Esperó que él se cayera, tropezándose con el muro de la tina y que se precipitara hacia fuera. - ¡Deja de gritarme como supieras algo, imbécil! - Gritó ensordecedoramente, sin ira, llena de un dolor que no conseguía comprender y que únicamente le dañaba el sentido de la razón. - ¡Hablo si me da la gana, ¿me entiendes?! Me perteneces, vete haciendo a la idea. - Volvió a alzar la voz, mirándole con desprecio; no porque se lo tuviera a él -que también- sino a si misma. La rabia le subió por la médulo hasta el rostro, apuñalándole la cuenca de los ojos, irritándole los lagrimales, escapándosele una lágrima por la tormenta de sentimientos negativos que la mareaban y le hacían querer vomitar. Corrió la cortina para que él no pudiera verla, metiéndose debajo del agua para aclararse la cabellera y, sobretodo, los ojos mientras que sorbía por la nariz y sus hombros temblaban sin control.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

Mensaje por Viktor Rabinovich el Dom Ene 31, 2016 9:47 pm

Ante tal empujón que efectivamente con la fuerza de la pelirroja le sacó arrancando la cortina de cuajo cuando intentó sostenerse de algo. Sus manos resbalaron y se golpeó la nuca contra el piso de tal manera que un pequeño tajo se formó, marcando una herida de la cual empezó a brotar sangre que empapó su espalda ya mojada pero ahora manchándola de inmediato. Gruñó apretando los puños hasta el punto en que se lastimó las palmas de sus manos. Se levantó del suelo y sacudió la cabeza como si fuese una especie de perro con sus costumbres para sacarse el exceso de agua aunque esa vez solo con su cabellera. Miró de reojo el espejo y renegó levemente con la cabeza, para después voltear de nuevo a la chica.- De mi te pertenece mi polla, zorra. No me interesa saber nada sobre ti ni el amorío que tuviste con mi madre, lo único que sé es que deberías haberte quedado en el infierno y nunca más volver, si debo desear que nunca más vuelvas pues eso haré ... ahora déjame en paz, inútil sin referencia. ¿Qué hace un demonio como tú así de patética en la ducha de un licántropo? ... Vuelve al infierno en donde perteneces. -Le soltó dándose la vuelta y saliendo de allí dándole un puñetazo al fregadero partiéndolo a la mitad y cayendo de inmediato al suelo dejando todo hecho trizas, regado por todos lados. Importándole poco y nada que estuviera desnudo, agarró una toalla del dormitorio, se secó fugazmente, colocó ropa interior, un pantalón y salió de la casa sin más, sin ponerse camiseta ni zapatillas, siquiera un par de medias ya que la costumbre era tal que le incomodaba la ropa del mal humor que tenía. Giró los ojos en blanco a medida que miraba la luna, aquella redonda y hermosa que le daban ganas de aullar, y de hecho... eso hizo, aunque no retumbó por todo el lugar, sí se hizo presente hasta el baño, y después... se perdió en la espesura del bosque, alejándose de su casa cuanto más pudiera, aunque sabía que la fémina podía seguirle el rastro fácilmente y transportarse cuanto quisiera.
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Re: A fuego lento no se calientan mis huesos { Priv }

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