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Ha estallado la Segunda Gran Guerra del Cielo, los ángeles fieles a los ideales divinos y al Arcángel Michael han entablado una lucha abierta con los caídos, bajo el mando de un misterioso serafín que volvió de la muerte, con el poder de una legión en sus manos, quien promulga a favor del libre albedrío para tomar sus propias decisiones, tal y como lo hacen los humanos. Los demonios toman cartas en el asunto, cerrando tratos con el bando de rebeldes con el fin de eliminar la supremacía del Cielo, y tener derecho a caminar sobre la tierra. New York ha sido escogido como Armageddon, y las visperas de la batalla final se leen en escaramuzas y luchas menores.
Mientras tanto, en New Orleans, los vampiros han logrado un poderío sin igual sobre la ciudad. Los rumores de que el Regente del Infierno ha tenido algo que ver corren en el plano sobrenatural, mientras los Blazers, los Cazadores descendientes del Rey Arturo Pendragon buscan darle un freno a sus actividades.
Es una verdadera pena que los Templarios, la primera raza de Cazadores, jamás hayan llegado a un acuerdo con sus colegas. A pesar de que no ha habido declaración de guerra entre ellos, la aparición de una nueva reliquia divina, contenedora de poderes sin igual, tienta a ambos bandos. Sin embargo, los Templarios tienen las manos llenas tratando de domar a las implacables manadas de licantropos en San Francisco, cuyo nuevo líder parece ser un fanático de las batallas.
No hay tiempo ni recursos para vigilar a los ingeniosos brujos que aparecen de vez en cuando en los casinos de Las Vegas, haciendo uso de sus facultades para llevarse dinero fácil. Esto no es más que una fachada, por supuesto, ya que el Aquelarre de Lilith ha estado pactando con demonios mayores para invocar al Primer Demonio.
En el mundo de Wayward Son, los conflictos, batallas, traiciones y la guerra parecen haber inundado cada estado del país de las oportunidades. Los tiempos de paz han llegado a su fin, ¡elige tu bando sabiamente, y bañate de la gloria de la victoria, o perece en el olvido de la historia!
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Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

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Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

Mensaje por Alma el Jue Ene 28, 2016 9:10 pm

¿No recuerdas nada antes de tu rebeldia?
No, era una herramienta. Solo existía para hacer lo que se me pedía, no sabia que pasaba a mi entorno del todo, luche pero no recuerdo haber sentido nada, como si estuviera caminando dormida y mi cuerpo actuara solo sin entender mucho. Estaba en el vacío hasta que ocurrió aquel evento. Desde entonces sentí que deje de ser una herramienta y comencé a forjar lo que llamarían los humanos una "voluntad propia". Para ese entonces ya el daño estaba hecho y los problemas en los cielos estallaron. Me deje caer, logre tener un sentido y quizás lo que llaman los terrestres : una ilusion. Creo que lo primero que pude experimentar fue la culpa...


Esos pensamientos  llenaban la cabeza de la pelirroja quien sostenía una sombrilla arriba de su cabeza mientras veía lapidas y lapidas en aquel cementerio de New York . La hora no era exacta, era la tarde pero la lluvia era tan densa que las nubes cubrían de un gris casi negruzco pareciendo que la noche se acercaba. Habia atendido a un funeral, pero no era de ningún conocido, al contrario, solo entro para ver lo que sucedía y por supuesto, fue la única que se quedo. El cementerio era algo gótico como muchas de las cosas que se encuentran en Nueva York que llevan tiempo. Habia cientos y cientos de tumbas. Los ojos de la chica se posaban en cada uno de los nombres que podía ver , meditaba muchas cosas entre ellas cuan afortunados los humanos eran. Si morían, las personas no se olvidarían de ellas, vivirían en los corazones de otros. ¿Cuantos de sus hermanos murieron? ¿Cuantos habrían dejado de existir? Los ángeles se desvanecían sin dejar trazo, no eran nada, solo piezas, herramientas que ni serian recicladas sino al contrario, las destruirían. Si los altos mandos del cielo no reaccionaban, vería muchos de sus hermanos desaparecer y nadie lloraría por ellos o rendiría tributo a su memoria.

"Si Alma muriera, su familia la recordaria. Tendría siempre alguien que  conmemorara su vida" pensaba mientras caminaba con la mirada ida, trataba de no pisar el agua para no mojarse tanto pues sentía como el cuerpo que poseía reaccionaba como si tuviera frío; aunque la lluvia fuera densa, no se había inundado aun el cementerio. Se quedaría un rato mas y seguiría viendo este sitio que era bastante tranquilo, de alguna forma le traía lo que se llama paz interna pero así también le daba melancolía. No entendía bien, se abrumaba pero su rostro se mostraba estoico fijo en cualquier forma o decoración que las lapidas o mausoleos tuvieran. No había ni cuervos, ni ningún animal, posiblemente todos se estaban refugiando de la lluvia. Se necesitaría estar loco para seguir en ese sitio pero esas cosas no parecían importarle ahora a la persona que decía llamarse Alma.

Habia viento lo que empeoraba su sentir físico pues si seguía esta lluvia podría congelarse toda la ciudad y eso no le agradaba a su cuerpo. Miro su teléfono y trato de checar la aplicación del clima, al parecer las temperaturas bajarían y caería granizo mas tarde. Su sombrilla se voló, el viento era bastante apretado pero no mostró sorpresa alguna sino simplemente dejo que pasara. Su abrigo negro, sus botas, su ropa e incluso su cabello se mojo al instante, en pocos minutos era un charco andante. No reaccionaba, miro su mano y como caía la lluvia sobre su palma o dorso (al girar la mano), sentía frío pero no se movía, como si quisiera percibir mas sensaciones. Se estaba ganando un pase directo al navío resfriado pero no lo pensó sino hasta que  su cuerpo estornudo y tembló pues el contenedor ya no aguantaba. Miro a su alrededor y se dio cuenta que se había adentrado mucho en dicho cementerio al punto que no podía ver la entrada de este donde normalmente había taxis en la calle esperando tomar a quien quisiera irse de ese sitio. Se mordió el labio involuntariamente y camino rápido buscando llegar a la entrada antes  de que se le entumieran los músculos.

Mientras iba caminando se percato que el agua la lastimaba,  ya estaba granizando y eso era un riesgo pues así como empezaba se azotaría contra todo el lugar y a saber que tan grande serian las bolitas de granizo. Los ojos de la pelirroja se posaron en uno de los mausoleos o criptas familiares que vio antes, decidió que su mejor opción era  refugiarse allí. Al llegar a dicha estructura se coloco debajo del techo y se sentó en las escaleras que daban acceso al interior de la cripta. No quiso forzar la puerta y se quedo en su sitio esperando que lo feo pasara para poderse ir. Se volvía a sentir culpable, prometió cuidar este cuerpo y ahora lo estaba arriesgando a que se enfermara. Aun no sabia muchas cosas...
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Re: Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

Mensaje por Thanatos S. el Mar Feb 02, 2016 1:22 am

“Y como martillo un rayo perforó las alas de un ángel, y estas cayeron lentamente y se creó el odio y el pavor. Odio en la casa de Dios”

Tres copas se cruzaban en media una pequeña cena, cuando el ocaso dejo de iluminar tal ciudad de New York entonces la oscuridad se volvió dueña y ama del espíritu citadino. En una gran mansión de vasta estructura, en medio de un comedor muy especial, Thanatos y sus dos sirvientas más leales, Rossweisse y Hildegarde, brindaban ante la llegada de otro día exitoso en medio de unas cuantas negociaciones de empresas de las cuales la empresa del gran ángel caído se había adueñado hace unas cuantas semanas — Otro día más y el sufrimiento humano no ha cesado, estoy un poco complacido — el caído no tenía razones de las cuales alegrarse, pero por ahora mantuvo su semblante como si de buenas noticias se tratase, bebió con seguridad esa copa de sangre humana de la cual ellos tres siempre brindaban a la hora de la Once, una noche más y otro trabajo para la Demonio del hogar, Hildegarde se puso de pie antes del término del festejo rutinario y fue por sus ropajes más confortables para el espionaje que le tocaba. En su mente solo navegaban ideas vacías y enemigos a los cuales debía evitar a toda costa para no llamar la atención y arruinar el plan de Thanatos. Hildegarde era bella pero también peligrosa, sus cabellos color sangre eran la prueba de ello, había matado muchos de los suyos y varios humanos en su vida pasada, murió siendo una doncella de la muerte y prosiguió su legado al salir del infierno mismo de donde escapo, la dama que nunca desocupo su vestido de criada y respetaba la labor a muerte, era la viva prueba de la servidumbre incalculable, había protegido reyes, príncipes, emperadores y demases, incluso a grandes demonios que se mantienen en la oscuridad del Inframundo. Ella tenía claro el punto exacto y donde debía transitar, le gustaba el turno de estos días porque el cementerio había expandido su concentración espiritual y Thanatos tenía curiosidad de porque ocurrió aquello. La pelirroja se puso un traje de Maid con telas especiales que se camuflarían en la oscuridad de la eterna noche y el firmamento seria testigo de ello. Su cabello lo dejo caer, siempre le disgusto tener el pelo suelto pero en casos como este, preferiría hacerse pasar por otra mujer que por Hildegarde misma. Consigo traía un dispositivo muy pequeño para comunicarse a la casa central, al terminar sus arreglos propios camino rauda a la entrada, donde Rossweisse le esperaba ante un saludo y reverencia final de amables intenciones — Suerte, Hilde — la caída de cabellos azules se arregló los lentes al terminar la reverencia amistosa — Adiós corazón — la demonio, a pesar de su seriedad, le lanzo un beso con la mano puesta en los labios a la caída en señal de burlarse de ella, aunque ellas dos se tenían un cariño especial y ya lo habían demostrado varias veces, pero Thanatos dejaba pasar ello, que las dos tuviesen relaciones no le interesaba en lo más mínimo. 

La calle era grande, la puerta gigante se cerró emitiendo un sonido grave que reverbero en el suelo. Y como sombra la demonio se encaminaba por la gran ciudad, y como un trueno silencioso se desprendía de su humanidad un momento para que su verdadero ser saliera a la luz, en el camino mato unos seis humanos sospechosos y sus cuerpos desaparecieron del plano real. Cada ser nocturno tenía miedo de encaminarse por New York a estas horas, y no era más ni menos el apodo de Hilde, La Estrella Carmesí. Sus labios pintados con labial sin el destino adecuado, incluso se arreglaba para estos trabajos, su cuerpo a pesar de bien dotado no le pesaba para nada y era capaz de realizar todo tipo de trabajo de espionaje y asesinatos como mercenaria, era la maquina perfecta. Sus piernas perfectas cruzaban todo New York a una velocidad incalculable, como una sombra que dejaba solo pequeños cabellos rojizos en el camino, se dirigió al cementerio para comenzar su turno nocturno. Ahora bien, no tardo más de unos minutos en llegar a su destino, con dos pies sobre la baranda de la entrada, salto hacia el suelo, algo mojado por una lluvia que estaba azotando la ciudad en esos momentos — Aish, me mojare todo el cabello a este paso.. — quejándose como siempre, la demonio tenía la mala costumbre de jamás dejar que nadie tocara sus cabellos, tampoco que nadie le preguntará porque lo poseía de ese color tan llamativo y tampoco otras cosas relacionadas a ello, era una maniática por verse bien, cosas de mujeres. Hizo aparecer en sus manos una capucha que lograba ocultar toda su cabeza, su cuerpo en gran parte y lo único visible eran sus piernas, ella no se resfriaba así que tenía esa ventaja, pero como dijimos anteriormente, todo por culpa de la estética, era su mayor debilidad. 

Pero nada sería normal en aquella caminata nocturna, el cielo tan oscuro como el universo mismo y donde las estrellas fueron ocultas por las nubes llenas de líquido que azotaban New York en un clima poco deseable para cualquiera, Hildegarde sintió una presencia cercana, algo que le llamaba la atención, sus pies caminaron solos, como una marioneta impulsada por un marionetista, sus ojos en frente tomando la capucha con ambas manos y respirando aire totalmente bajo cero, había una luz al final del camino, una presencia femenina que se posaba dentro de un mausoleo, Hilde lo supo por sus dotados ojos demoníacos, y por curiosidad se adentró en el camino en esa dirección, aunque lo peor de todo vino después con una ola de granizo poco común — Maldito Thanatos, me manda con granizo sabiendo que mi cabello es más importante que su puta misión — terminó sus dichos molesta, en un berrinche interno y pateando una roca que choco con la lápida en frente de ella — Veamos… — corrió nuevamente, esta vez no para ocultarse y ser sigilosa, si no que para llegar lo más rápido posible al mausoleo y cuando lo logro, sonrió de lado relamiéndose los labios como un Cazador hacia una presa — Ulala.. mira lo que tenemos aquí, la primera presa del día y solo estamos comenzando la noche — había llegado de improviso y sin modales con solo la misión de resguardar su cabello — Tú no eres normal, eres un Ángel, pero tus alas están podridas como el carbón, tal y como el amo las posee — se puso en frente de la pelirroja esperando respuesta.

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Re: Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

Mensaje por Alma el Mar Feb 02, 2016 8:12 pm

La menor de los DeMarco  se quedo bastante en ese sitio, tanto así que perdió la noción del tiempo pues la lluvia no ceso en ningún momento y no hablar del granizo. Penso varias veces en correr hacia algun lado y tratar de irse o usar sus capacidades para eso pero el agua arremetía  en intervalos asi que le salia mas fácil esperar. Otra de las opciones era irrumpir en aquel mausoleo pero a pesar de ser la opción mas viable el asunto podría terminar en traspaso de propiedad privada y a saber cuantos cargos mas que no quería tener, aunque por otro lado ya había traspasado pues el cementerio ya estaba cerrado. Mordió su labio inferior y aunque una parte de ella se quería ir era como si su cuerpo le dijera que se detuviera y ese tipo de cosas la abrumaba. Se sentó en el concreto frío que no estaba mojado por suerte y con sus manos entumidas se quito los guantes para poder manejar su teléfono le temblaban los pulgares y noto que tenia mensajes de varias personas, incluyendo de sus padres. Titubeo un poco y abrió la ventana para textearles , su madre le informaba que checara el clima pues en la ciudad donde la joven se encontraba iba a caer una tormenta. Fue una dulce ironía  así que solo respondió tranquila que lo haria siendo que el mensaje de su madre llevaba horas que  lo habia enviado. Los ojos de de la pelirroja se enfocaron en la batería: estaba al 20% y la señal era baja. Chasqueo la lengua por reflejo y  apago el teléfono pues no sabia cuanto mas le duraría.
No tenia miedo, creo que eso era algo que no poseía de momento, si acaso lo experimentaba era por el contenedor pero igual Alma DeMarco no parecía asustarse mucho, por algo era una cazadora independiente antes de aquel fatídico momento. Las únicas veces que sintió miedo o preocupación era por su familia, de allí en fuera se podría considerar que este contenedor le importaba poco que le pasara a ella. Si estaba viva era para poder encontrar a cierto ser.


Echo aire por su boca,  y observo como este se dispersaba por la noche lluviosa. La vista se le estaba nublando mas que nada por la lluvia y demás; el sonido de autos, la lluvia y el aire eran los que dominaban el ambiente y no ayudaban en nada incluso comenzó  a ver formas dodne no las había todo culpa del clima y las lapidas que tenían un sin numero de formas, tamaños. Dudaba que tuviera alguna compañía esa noche pero bueno, su cerebro le indicaba que ella era la única tonta que decidió quedarse. Era acaso arrepentimiento?Sin duda las emociones que ha experimentado son las que se conocen como negativas. Desde el primer momento que tomo el cuerpo de Alma, la culpa la invadió. Estaba destinada a eso? No era para malinterpretarse, es cierto que se sentía horrible ciertas emociones pero para ella, un ser que no existía y  de pronto tuvo noción de ser, querría experimentar todos los matices y niveles de sus emociones pues esto significaba vivir como un ser humano.


Miro hacia atrás donde estaba esa puerta atascada y llena de oxido que llevaba a aquella cripta familiar, como se dijo, ella no tenia miedo después de todo lo que residía y su interior eran igual a Alma antes de su caída, así lo veía. Algo que esta alli pero no lo esta a la vez. Suspiro y se hizo su cabello largo hacia atrás para que no se le pegara como plasta en su cara pues con el agua y el calor corporal de ella se adhería de una forma que le hacia sentirse como si en vez de cabello tuviera jalea o algo similar. Entre cosas mas relacionadas con el exterior  y no con su cuerpo  no se percato de nada en su  momento hasta que ya era tarde. no sintió ninguna especie de manifestación sobrenatural en su momento o quizás estaba ida pensando en otras cosas. Después de todo hoy no estaba de casa y ni su espada traía, era un simple  y sencillo civil.


Alzo su vista al oír esa voz que parecía como un canto de sirenas, que te atonta o que te das cuenta que es tan bella que no parece ser de este mundo, no  solo eso sino que no hay forma que algo terrenal pueda tener esa voz. Le miro ida unos segundos en lo que asimilaba pues la visión fue un tanto bizarra casi fantasmal pero ante eso, la joven solo le miro fijamente como si se perdiera su vista en la lluvia. Era una mujer demasiado bella y debía admitir que tenia un porte distinto, entre otras cosas le llamo la atención el atuendo tan "liberal" ante el clima, le sentaba bastante bien y no lo negaba, se veía también que ese uniforme estaba bien hecho por lo que no se le haría raro pensar que sus empleadores tenían dinero. —Amo?..—soltó ida y luego se puso de pie para estar a la altura aunque la mujer era mas alta que la caída pero no le importo aun podía verle a los ojos y no parecía intimidarse. —Si puedes ver mis alas y andar así sin estarte muriendo de hipotermia, asumo que eres algo similar a mi ser. La verdad poco me importa. — soltó como si nada y sin cambiar su voz en lo mas mínimo , era monótona su voz y carente de emociones.—Si quieres buscar pelea tendrás que esperarte, no estoy de humor—  metió sus manos a los bolsillos porque se congelaban sus manos y siguió contemplando a la mujer sin siquiera parpadear. Iba en serio. —Que se te ofrece?— hizo énfasis en esa pregunta como si fuera su voz el mismo aire que le calaba los huesos de su contenedor. No buscaba pelear pero tampoco estaba para ponerse de la débil ni nada por el estilo, iría directo al grano pero igual no querría pelear allí en ese sitio no le gustaba la idea, ademas tendrían que ser las dos muy estúpidas para armar jaleo en un lugar tan abierto por asi decirlo.
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Re: Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

Mensaje por Thanatos S. el Mar Feb 02, 2016 11:33 pm

— ¿Alguna noticia de Hildegarde, Amo? — pregunto la caída con un semblante sereno, ante cualquier emergencia ella también podría recurrir a la escena. La mansión por dentro era hermosa y más con la nueva remodelación de este mes, Rossweisse se había encargado especialmente de decorar el lugar como una Iglesia Gótica — Nada aún, pero déjala. ¿Acaso estás preocupada por tu compañera, Rossy? — Thanatos como siempre preguntaba las cosas con doble sentido, no dejando de lado lo gracioso que era ver un pequeño y leve rubor de mejillas cuando esa incógnita se ponía sobre la mesa, a ello la mujer solo corrió la vista mirando los candelabros y acomodo sus lentes — Para nada, solo que siempre nos avisa cuando llega a su primer destino, y luego cuando termina la ronda — se notó por fin el sonrojo especial y Thanatos se puso de pie de aquella mesa de siglos atrás — Y allí está — se acercó a la sirvienta tomándole el cuello un poco — No dejes que esos sentimientos humanos interfieran en tu trabajo, o deberé enseñarte el destino que tuvieron tus hermanos cuando me apuntaron con sus armas, ¿He sido claro? — soltándole su delicado cuello, el pelinegro solo dio media vuelta y se detuvo justo en la puerta que daba hacia el pasillo principal — Rossweisse, espero que no elijas el lado incorrecto — y sin dejar que la de anteojos respondiese, el amo salió del lugar con un portazo como si dejará su enojo en ese lugar, y mientras tanto, la sirvienta quedó allí de pies y unas lágrimas recorrieron su rostro como si la angustia recorriera su garganta y luego penetrará en sus memorias, sus hermanos, su vida luego de la caída, era como si ese sujeto no valorará ni la más mínima pizca de esfuerzo que tuvo que hacer para llegar a donde estaba, limpio esas gotas de sus ojos y su semblante se puso muy frio como siempre, y para haber logrado aquella hazaña, unas lágrimas de sangre se asomaban en su muñeca — Si, señor — dijo ante un clima muy turbio, esa tristeza interna de su vida pasada fue calmada con el corte de una navaja sobre la muñeca delicada, una piel que fue maltratada por los años y que no había curado del todo, una dermis que ahora solo expresaba desolación y añoraba venganza. Ante el portazo de Thanatos, la criada camino rápidamente para alcanzarlo, luego de ponerse una vendita en la muñeca de manera casi inmediata (lo cual era innecesario porque ella curaba muy rápido) — ¿Qué hago si surge algún inconveniente en la cita nocturna? — Gritando algo formal y con la vista alzada a las escaleras al final del pasillo principal — No me molesten, voy a meditar un momento — la respuesta final de Thanatos se escuchó por toda esa larga faja de maderas, cementos y alfombra, y los cuadros fueron testigos de ello.

Con respuestas, incógnitas y todo tipo de cuestiones resueltas, Rossweisse solo dedico sus minutos nocturnos a lo que más amaba, lo cual era contemplar la bella, estrellada noche, saliendo con una rapidez hacia las afueras de la mansión y con el traje de criada aún, abrió la puerta principal y para su desgracia el deseado anochecer fue opacado por la lluvia y por el granizo que afectaba New York — Me voy a desquitar con alguien hoy al parecer… — aplasto la navaja con sus manos doblando todo el metal bastardo que oso cortar su preciada piel y se adentró en la mansión como antes, apenada pero enojada y la ira le calmo el dolor del pasado.

Una noche más en el itinerario del demonio, una víctima más encontrada en medio del ocaso lunar. Hildegarde en medio de la oscuridad siempre demostraba sus ojos rojizos profundos, aunque si la provocaban lograrían visualizar un color negro que cubría toda su capa ocular. El granizo era una molestia enorme y la lluvia que lo acompañaba era una piedra en el zapato para cualquier ser que quisiera pasar la noche mirando las estrellas. El descubrimiento del demonio fue más que excelente para comenzar la misión nocturna, y muchos más si era en el lugar al cual el amo le dio órdenes exclusivas de revisar, una adolescente pelirroja estaba en un mausoleo y Hilde se dio cuenta enseguida al percibir una energía santa de ese sitio. Arreglo su traje de Maid un poco y acomodo sus dotados pechos para hablarle mejor a la muchacha, cuando la ajena termino de modular palabras, la demonio de Thanatos solo se río un poco, estaba bastante positiva y enojada a la vez que no podía decidir por dónde empezar sus emociones, y se puso más risueña porque la joven era más pequeña de altura — No tengo ningún asunto contigo amor — respondió la pelirroja demonio con una sonrisa de oreja a oreja, algo traviesa, algo sospechosa — pero mi Amo ordenó que le comunicará si encontraba algo como tú por estos sitios pedantes — se relamió un dedo, el índice, algo coqueta y miro el aparato para hablar directo a la mansión — Rossy, corazón, encontré algo interesante en el cementerio, voy de vuelta a la mansión, llevó un regalo — guardo aquello nuevamente en su traje especial, y debía hacer el intento de llevar a la pelirroja a la fuerza — Ahora vendrás conmigo por las buenas o por las malas… — penetro los ojos ajenos con una mirada de pocos amigos combinada con esa sonrisa sensual que era típica de ella y de su forma de ser — ¿O prefieres que te viole aquí y te lleve desahuciada a mi morada? — para adornar la noche tétrica, una pequeña risa se dejó escuchar entre los labios demoníacos, al mismo tiempo unos truenos fueron acompañamientos para lo que Rossweisse acababa de escuchar, al igual que Thanatos, el cual en su vasta habitación pudo oír esas palabras provenientes de su sirvienta 

 Rossweisse — justamente, el caído salió de su habitación para hablar con su sirvienta — Dile a esa idiota que vuelva con el paquete completo  terminó y camino a la cocina para servirse un poco de whisky, porque la misión nocturna había tenido un éxito poco tardío — Entendido Amo  con seguridad, volvió a comunicarse con Hildegarde, nombrando las cosas que Thanatos le ordenó decir — Tsk...  un quejido salio de los labios demoníacos de la pelirroja, y solo espero alguna que otra acción ajena, porque no estaba segura si forzar a aquella ángel a acompañarla o seducirla para que por elección propia le siguiera, aunque sabía que al amo le encantaba hacer sufrir a las victimas de las misiones.
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Re: Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

Mensaje por Alma el Sáb Feb 06, 2016 5:13 pm

No sabia que tenia el aire mas siniestro, si el cementerio gótico sumido en el silencio o la mujer que tenia delante de su persona , que sonreía y parecía estar fuera de sintonía con el orden natural. Estaba tratando de pensar claramente pero el frío infernal y la interferencia de esta mujer que era mas alta y se veía mas de lo que aparentaba no le ayudaban en lo mas mínimo. Su forma de hablar le intrigaba y las cosas que decía mas aun. Sospechaba lo que era pero no quería asumir pues tenia mas preguntas que respuestas claras.  Trato de no apartar la vista de ella y aunque ella ya había hablado la DeMarco se quedaba callada, observándole con la mirada fría y penetrante. No hizo ningún comentario ante su primer pero el otro le hizo alzar una ceja de forma bastante prominente.—¿Tu amo?— hizo otra pausa, ya había comentado eso y sin duda logro volverle a abrumar, mas con lo que siguió. ¿Qué haría el amo de aquella maid? ¿Seria acaso uno de los del ejercito buscando enlistar a sus otros hermanos a la guerra? Si era eso cierto, ¿por que aliarse con una persona como la mujer que tenia frente a ella. — Ese tal "amo" que mencionas... ¿Es como yo? Estas diciendo que el es algo..— se detuvo porque parecía que hablaba con alguien pero no pregunto ni alcanzo a oír lo que decía. La verdad también existía la posibilidad que todo fuera una trampa pero igual aun tenia mas preguntas que hacerse y hacerle antes de tomar un veredicto.


— ¿Por que una mujer como tu tendria una afiliación con un caído?— soltó al aire la mujer de cabellera ardiente como el mismo fuego de los cielos , aun conservaba sus manos en los bolsillos de abrigo para que no se le cayeran pues asi los sentía de entumidos. No tenia forma de luchar ni nada, no quería pelear tampoco pero no podía adivinar las acciones contrarias — ¿Por que habría de ir contigo? O ...¿Por que habría de creerte? Si tanto le importa encontrar seres así a tu " amor" ... ¿Por que no viene en persona?.. Alma continuaba siendo estoica al hablar pero tenia firmeza, seguia preguntando para ver que conseguía. Aunque sabia que no estaba en condiciones de pelearse con ella pero si le daba problemas lo haria como fuera..

Obviamente poco le importo aquel comentario suyo , no sintio absolutamente nada ni su contenedor se estremecio. Como que esas cosas no le calentarian la cabeza pero era cierto, le valia muy poco y se le hizo muy tipico esa amenaza.—No busco pelear pero si esa es una de tus provocaciones , no funcionan conmigo... Usa otro tipo de estrategia— dijo con el mismo interés que alguien puede sentir por una mosca que zumba al oído.


Cerro sus ojos y suspiro. Cualquiera de las opciones so salía mal tendría que pelear . Era una oportunidad de 50 y 50 no importaba cómo , nada estaba concreto, tendria que arriesgarse. Abrio sus ojos y volvio a mirarle como si solo con eso dejara claro que pasaría de ser todo un fiasco—Ire contigo, pero no tientes a tu suerte Mujer... Yo no soy de bromas asi que espero que no me estés gastando una— sentencio  y extendió su mano para que la guiara. —Adelante... No tenemos toda la noche—
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Re: Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

Mensaje por Thanatos S. el Sáb Feb 06, 2016 9:39 pm

El cementerio era un lugar sumamente agobiante. Un sitio que no tenía límites para la imaginación de igual manera pero era menester saber que este tipo de lugares eran los más concurridos por algunas razas, en especial, por los demonios. Hildegarde había desarrollado una paciencia enorme ante las frustraciones que la demás gente pudiese causarle de cierta manera, había pasado tanto tiempo en un lugar lleno de gritos y de dolor que su mente se volvió serena y le gustaba incluso que los demás le estresaran, o que lo intentasen. Sus gustos iban mucho más allá del entendimiento humano e incluso de algunos seres que sobrepasaban la mente de los anteriores mencionados, pero ella era especial, puesto que no podía sentir ninguna emoción que no fuese odio, dolor y placer simplemente aparentaba estar feliz o sonreía de una manera macabra intentando actuar de una manera normal. No tenía un odio particular hacia la casta angelical, incluso la primera vez que conoció a Thanatos no trato de matarlo como haría cualquier demonio vengativo, ella simplemente entablo una conversación con él, de manera educada, de dama a caballero, como debía ser, y las cosas siempre salieron bien entre ambos, aunque Hilde era medio cabeza hueca porque “lo que ella quería, lo obtenía”. Ante las tensiones causadas entre ella y la pelirroja, la demonio quedo pensativa, porque el amo había ordenado que tocara un pelo de ella y la trajera en todas las piezas posibles —Bla bla bla.. — la pelirroja demoniaca solo se aburrió y tomo asiento en las escaleras del mausoleo, sin mostrar molestia alguna por el granizo y la lluvia — Él quiere que te lleve completamente hacia la mansión, así que independiente mis palabras no valen nada por ahora, por lo tanto no discutiré con una niña como tú — se miró las uñas, visualizo sus desgastes al mismo tiempo en que su rostro demostraba algo cercano a una molestia, o un berrinche — Si, Thanatos es como tú — y fue cuando ella oso hablar de su amo fuera de la casa, cosa que era penado con algo trágico, y ella se había olvidado de ese detalle y prosiguió liberalmente expresándose frente a la ángel, y cuando escucho que la ajena acepto ir con ella, está solo sonrió por lo bajo y se acomodó su traje servicial, poniéndose de pie midió el horizonte y la distancia que llevaría tomar el caminar desde el cementerio hasta el hogar nuevamente — Entonces no te resistas — estiró la mano derecho hacia la extendida ajena y tele transportó su cuerpo y el de la pelirroja caída hacia la puerta de la mansión misma, y no fue muy rápido que digamos, porque la distancia no fue tan corta pero el viaje significo bastante — Ya no hay vuelta atrás, estás en la mira del amo ahora — Hildegarde aplaudió seis veces, y un sonido abrumador se oyó desde las grandes puertas, parecido a las compuertas de los castillos de las épocas antiguas y gloriosas — Entra — indico, con una confianza terrible, pero estaba segura que el amo no tendría problemas con hacerla entrar inmediatamente. La alfombra del pasillo principal era muy larga, puesto que este mismo tenía una gran extensión, algo cómoda pero incomoda a la vez, los cuadros muy bien seleccionados y de artistas de renombre, que a pesar de ser humanos no diferenciaban el gusto al cual podrían atraer, y para comenzar habría que describir que todo estaba adornado como una Iglesia Gótica de los años donde estas eran el auge, un sector muy oscuro e iluminado con velas que emitían una flama rojiza sangre, penetrante para los ojos y para el iris de cualquier raza que osase mirarlas de manera directa, la alfombra era color azabache con toques de carmín a los lados oscuros y unos dibujos de abstracto origen. Las paredes eran de madera aunque de la mejor calidad, al menos la entrada era así, porque la sala que daba a ella era de un material que hacia única a aquella casa, algo preciosa y algo brillante, como si de este mundo no se tratase — Espera al Amo sentada allí — la demonio señalo una puerta a la derecha de la salita que terminaba la entrada — Ten cuidado — advirtió como últimas palabras y desapareció de la nada.

Algo particular de esta mansión es que incluso los cuadros tenían ojos, toda pared, madera y cemento del suelo tenía una manera de vigilancia especial, y Rossweisse se dedicó a observar desde la distancia a la pelirroja y por supuesta, la conocía — No puede ser — susurro para sí misma y solo frunció el ceño — Almaliel.. — la caída tenía conocimiento de todos sus hermanos, como todos los ángeles que alguna vez disfrutaron de la gracia angelical, todos se conocían entre si y ella tenía un recuerdo bastante fresco de Alma — Te voy a… — antes de poder accionar sus poderes, una mano tapo la boca de Rossy, dos dedos estaban presionados sobre los labios carmines de la peli azul, haciéndola callar de inmediato y la fémina tenía conocimiento de quien solo podría lograr aquello — Compórtate — susurro al oído de ella y luego alejo los dedos y parte de la mano — Es la invitada de esta noche, así que arregla la mesa y haz tu trabajo de sirvienta — una pupilas como sangre se asomaron en el rostro del caído y el semblante frio como un iceberg — No quiero que te descontroles por una simple niña como Almaliel, además.. — Prosiguió mirando a la pelirroja por la cámara del sitio — Tengo planes para esa ingenua — arreglo los guantes que siempre usaba y en este caso era correcto, porque Thanatos no solía portarlos dentro de su morada, pero para recibir a alguien de esa magnitud debía hacerlo por mera estética, por lo tanto se dio el tiempo de meditar el momento y el tiempo cuando debía aparecer — Rossy, recuerda darle una copa con nuestra sorpresa especial —para cuando termino la última frase, la caída y su amo intercambiaron una sonrisa ladina que denotaba confianza en sus acciones.

Esa charla dio fin rápidamente y Thanatos con su poder apareció en la sala donde Hildegarde había indicado a Almaliel que debía entrar hace unos segundos atrás, se puso de espaldas y mirando la ventana que daba vista al patio, poco se podía admirar por la lluvia y granizo, pero mucho tenia para pensar porque era una de las pocas veces donde se cruzaba con otro ángel que cayo de los cielos. Espero que la pelirroja entrase y soltó en voz alta como dándole la bienvenida — Mira lo que el cielo arrojo.. — silbo una vez finalizando su presentación.
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Re: Temple of the weak : The black sheeps of heaven [Priv/Thanatos]

Mensaje por Alma el Dom Feb 07, 2016 4:56 pm

Sin duda le sorprendió como le interrumpió, le causo desconcierto y estupefacción que una persona actuara así, podría decirse que se irrito pero no al punto que andaría cortando cabezas. Solo le miro fría como si esa fuera la respuesta perfecta. Cabe mencionar que no hizo ningún comentario después, solo oía a la mujer que tenia el cabello rojo bastante similar o mas ardiente que ella. ¿Que mas misterios crearía aquella mujer? ¿Confiar en ella seria algo productivo? ¿Que podía haberla motivado a servir un ser como Alma? Había mas y mas preguntas apilándose entre las primordiales y eso le causaba jaqueca. Sacudió su cabeza y trato de no abrumarse los pensamientos con cualquier cosa que ahorita pasaba a ser segundo termino. El asunto mas intrigante era sobre aquel caído que se hacia llamar Thanatos. De momento no pareció reaccionar acerca de ese nombre pues esos conceptos aun parecían confusos como un niño que sabe quienes son sus padres pero no sabe sus nombres. Simplemente sabe que son " papa" y "mama" respectivamente.—¿Cual es tu nombre, mujer?— seguía con ese tomo monótono mientras la mujer le informaba que se la llevaría completa por ordenes de su señor/amo.

La mujer se puso de pie y Alma le observo, vio la mano de esta y alzo la suya pero no la tomo aun. Parecía una muñeca que se movía por otra voluntad que no fuera la suya. Clavo sus ojos en los del demonio y con firmeza de voz le declaro que se equivocaba—¿Me ves resistiendo?— dijo un tanto con ironía algo inexistente en el angel pero el contenedor parecía conocerlo. Tomo su mano con fuerza y cuando la chica se dio cuenta que ya no estaban en el húmedo cementerio sino en una "fortaleza" que pretendía ser casa. Soltó a la mujer y se metió de nuevo las manos al abrigo mientras oía a la sirvienta hablar. Las puertas se abrieron cual película de terror, Alma pensaba si acaso querían asustarla o algo por el estilo. Quizás, esta gente parecía tener un humor bastante negro. La pelirroja entro tras las palabras del demonio, asintió , solo eso, parecía mas una estatua que un humano. La alfombra era larga, parecía que si la pisaba no tendría fin o seria una especie de lengua sobrenatural que la cogeria y le llevaría a la misma boca del infierno. No se inmuto ante esto, no sentía miedo pero si le daban esas impresiones.

Los ojos casi vacíos de la chica miraron hacia donde le señalo la maid y asintió, aquel "ten cuidado" parecía de novela, le recordaba la obra de Bram Stocker donde al protagonista le daban instrucciones para evitar la ira del Conde—...Gracias.....— se quedo con las palabras en la boca pues al girarle y agradecerle a la Maid, esta ya no estaba . Trato de no darle importancia y entro a dicha sala que le indico. No fue directo a sentarse sino que se saco su abrigo y la puso en una de las percheros que estaba asignado a los invitados. Puso ahí sus cosas , mas que nada su abrigo y sus guantes para luego frotarse las manos. Había notado que tenían buen gusto en la decoración, gótica y tétrica pero cautivadora, cada quien tenia sus gustos pero no era tan espantoso como creía.

No se sentó aun, miro alrededor y camino mientras sus botas hacían ruido por los tacones cada vez que caminaba. No estuvo mucho tiempo así pues tan pronto como decidió caminar oyó una voz. No se volteo de inmediato, lo hizo lento como si le pesara. Sintió una punzada en su cabeza al oír esa voz pero su contenedor pareció sobresaltarse pues le latia el corazon mucho. Conocia a ese hombre tanto Alma como Almaliel pero para la caida fue algo mas bizarro.

Era evidente que en la cadena o los escalones angelicales Alma vendría siendo un perro. Podía reconocer aquella presencia llamada Thanatos pero no exactamente recordaba ella conviviendo con el, pero sabia que lo conocía y que lo había visto. Su esencia y todo incluso el nombre le sonaba pero todo parecía como si fueran recuerdos distantes y no propios de ella. Imágenes sin sentido que pasaban por su mente pero no eran de ella; igual que esas memorias de Alma cuando tomo su cuerpo.

Sus ojos estaban vacíos fijados en el hombre. Hizo una reverencia leve en modo de saludo pero no dijo nada mas de momento. Respiro profundo y alzo su mentón un poco para encararlo mejor.—Tu eres Thanatos... Un ser como yo...¿cierto?— hizo una pausa y prosiguio.—... Tu sirviente dijo que ... Mejor dicho. ¿Que hace un caido buscando cosas como yo?...¿ha pasado algo y se necesitan las fuerzas de mas angeles?—
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