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Ha estallado la Segunda Gran Guerra del Cielo, los ángeles fieles a los ideales divinos y al Arcángel Michael han entablado una lucha abierta con los caídos, bajo el mando de un misterioso serafín que volvió de la muerte, con el poder de una legión en sus manos, quien promulga a favor del libre albedrío para tomar sus propias decisiones, tal y como lo hacen los humanos. Los demonios toman cartas en el asunto, cerrando tratos con el bando de rebeldes con el fin de eliminar la supremacía del Cielo, y tener derecho a caminar sobre la tierra. New York ha sido escogido como Armageddon, y las visperas de la batalla final se leen en escaramuzas y luchas menores.
Mientras tanto, en New Orleans, los vampiros han logrado un poderío sin igual sobre la ciudad. Los rumores de que el Regente del Infierno ha tenido algo que ver corren en el plano sobrenatural, mientras los Blazers, los Cazadores descendientes del Rey Arturo Pendragon buscan darle un freno a sus actividades.
Es una verdadera pena que los Templarios, la primera raza de Cazadores, jamás hayan llegado a un acuerdo con sus colegas. A pesar de que no ha habido declaración de guerra entre ellos, la aparición de una nueva reliquia divina, contenedora de poderes sin igual, tienta a ambos bandos. Sin embargo, los Templarios tienen las manos llenas tratando de domar a las implacables manadas de licantropos en San Francisco, cuyo nuevo líder parece ser un fanático de las batallas.
No hay tiempo ni recursos para vigilar a los ingeniosos brujos que aparecen de vez en cuando en los casinos de Las Vegas, haciendo uso de sus facultades para llevarse dinero fácil. Esto no es más que una fachada, por supuesto, ya que el Aquelarre de Lilith ha estado pactando con demonios mayores para invocar al Primer Demonio.
En el mundo de Wayward Son, los conflictos, batallas, traiciones y la guerra parecen haber inundado cada estado del país de las oportunidades. Los tiempos de paz han llegado a su fin, ¡elige tu bando sabiamente, y bañate de la gloria de la victoria, o perece en el olvido de la historia!
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Wayward Son y su historia es una creación original del Staff, fuertemente influenciada por series y novelas de género sobrenatural, destacando la saga The Mortal Instruments de Cassandra Clare, y las series de televisión Supernatural de Erick Kripke, y The Vampire Diaries y The Originals de Julie Plec. Las imágenes utilizadas han sido tomadas de portales como Devianart, Zerochan, Pixiv y We❤It, y pertenecen a sus respectivos autores. Agradecimientos a Rose de Glintz por el elegante trabajo de su skin y su asistencia, a Veeneli por sus códigos y tablillas tan atractivas, así como a Mizuki por su bello tablón de anuncios.
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Night of Business [Priv. Victorie]

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Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Rael Crocell el Dom Ene 24, 2016 4:17 am

Una sola inhalación mientras salía de las puertas de cristal del aeropuerto le habían bastado para dejarle en claro que no se encontraba en la ciudad de su resurrección, aquella llamada la ciudad del pecado. El aire aquella noche era cálido en contraste con el aire acondicionado en el interior de la enorme construcción que servía de punto de llegada y partida de los aviones. Sus ojos azulados miraron a los lados de la acera en la cual estaba, observando a las demás personas que, como él, se habían quedado en esa parte en espera de un taxi para poder dirigirse al interior de la ciudad, para poder entrar en aquella ciudad donde alguna vez Anne Rice hubiera centrado su obra literaria, posiblemente influenciada en secreto por la verdad que aquella antigua ciudad guardaba.

-Por favor, usted primero…-Susurro luego de un rato, ofreciéndole el taxi a una mujer mayor que acababa de salir del interior del aeropuerto, sorprendiendo a la noble señora ante tan adecuado joven que le abría la puerta y le regalaba aquel vehículo que originalmente se había detenido por su persona. Unas pocas palabras de agradecimiento y una mirada de admiración fueron lo que el pelirrojo recibió a cambio mientras despedía a la señora con una mano y una sonrisa educada, mostrando unos intachables modales de un caballero, como los que hacía años se habían extinguido bajo el yugo de la modernidad. ¿Por qué el demoniaco ser hacia eso? Nadie le hubiera dicho nada de haber tomado el taxi, después de todo él lo había esperado y parado, pero para el pelirrojo no había sido problema alguno, sencilla y total cortesía nacida de modales que había poseído en vida, y que hoy en día aun guardaba entre sus conocimientos, aunque más que nada por las ventajas que estos representaban en sus planes.

Solo le tomo algunos minutos más el poder tomar otro taxi, ahora subiendo con total tranquilidad y elegancia, mirando al conductor que con expresión algo aburrida y tediosa le preguntaba a donde quería que le llevara. Aquella expresión causo una suave sonrisa en el pelirrojo, el cual solo le indico un nombre, el nombre de un local que ya se sabía de memoria, habiéndolo mencionado muchas veces antes a sus conocidos y contactos, como parte del acuerdo que poseía con la dueña de aquel lugar. En cambio, ahora lo mencionaba como una simple dirección, dirección que el chofer reconoció de manera inmediata, sonriendo de manera cómplice al aparentemente joven hombre al que llevaba aquella noche, a una de las partes perversas de la ciudad de Nueva Orleans
-Veo que busca algo de diversión esta noche joven. A estas horas seguro estará muy movido por ese lugar-Rio el conductor de manera ahora más entretenida, sin preguntarse por qué un hombre acabado de bajar de un avión, de atractivas facciones y estilo elegante, pediría ir primero a uno de los burdeles de mejor reputación de la ciudad. Igualmente aquel simple conductor no haría preguntas, era asunto suyo del pelirrojo si quería andar entre sabanas apenas acabando de terminar un viaje o si quería sentarse a observar un show para caballeros a altas horas de las mañana, su deber solo era conducir.

La semi tranquilidad del área del aeropuerto, algo retirada de la ciudad para mayor comodidad de los habitantes, rápidamente fue cambiada por el fulgor de decenas de luces de locales y edificios, al empezar a adentrarse en la movida y naturalmente nocturna ciudad. El pelirrojo cerró los ojos mientras una sonrisa adornaba sus facciones, deleitándose con el sonido del viento mientras el taxi avanzaba y con la música de los diferentes locales cuando el mismo paraba en algún semáforo.  Aquella ciudad le gustaba, aunque era tan diferente de Las Vegas. Poseía un aire mágico que no tenía que ver nada con la depravación y tentación que se respiraba en la ciudad del pecado. Aquella ciudad donde el Mississippi hacia su visita y la sangre era más valioso que el oro, al menos por debajo de la superficie.

Mientras avanzaba por la ciudad, sus ojos fueron captados por un singular y conocido letrero, sonriendo de manera tenue mientras pedía al taxista parara unos instantes en aquel local de logotipo verdoso que era ya una cadena tan exitosa en el país y en otras partes del mundo. Pidiéndole de forma educada al taxista que esperara, siendo su cuerpo adueñado por un impulso, se bajó del taxi para entrar en el lugar, notando el olor del café recién molido y las diferentes esencias mezclándose, las pequeñas mesas circulares ocupadas por gente hablando mientras comía un pastelillo y bebían algún café, platicando por algún celular, leyendo o entreteniéndose en alguna tableta. Una suave risa surgió de los labios de Rael mientras llegaba al mostrador, pidiendo un par de bebidas para llevar, manteniendo aquella sonrisa divertida y picara que causo que por poco una de las dependientas quemara sus manos al distraerse en el joven, recibiendo una pequeña risa del pelirrojo. Luego de unos pocos minutos le entregaron al demonio un cartón con cuatro envases, los cuales el pelirrojo recibió ya habiendo pagado con su tarjera, agradeciendo y saliendo del local y subiendo de nuevo al taxi, pidiéndole al taxista reanudara el viaje, regresando a la avenida principal con dirección a su destino.

Los azules ojos del pelirrojo miraron a través de la ventana, abriéndola un poco para disfrutar una brisa de aire que desarreglo sus cabellos, oliendo aquel aire tan fresco de la ciudad, el cual rápidamente le brinco un aroma inconfundible, que causo una pequeña sonrisa divertida, recordándole que si bien no estaba en Las Vegas, la perversión se extendía en todos lados. Y aquel aroma que se lo recordaba, a la vez que el taxista daba una vuelta en un semáforo y las señales de neón hacían acto de presencia, se trataba de nada más y nada menos que el aroma del pecado.

Cuando finalmente el taxi se detuvo, el pelirrojo vio la fachada de aquel negocio que había visto algunas pocas veces antes, siendo que en realidad no venía seguido más que para poder conversar con la tan agradable mujer que ahí reinaba con su total autoridad. Con calma agarro el maletín que había traído consigo, negro y de cuero grueso, pagando al conductor el cual recibió el dinero dándole otra sonrisa cómplice y divertida
-Diviértase esta noche, joven…-Rio el conductor, suponiendo por qué el pelirrojo estaba ahí para disfrutar los placeres de la carne como cualquier otra persona que visitaba aquella clase de lugar a esas horas de la noche, más el pelirrojo no era un tipo normal.

Con una seguridad total, un aura relajada y una sonrisa tranquila, el pelirrojo entro en el local, mirando el largo pasillo que había luego de haber pasado a un par de porteros, los cuales le dejaron entrar aunque mostrándose algo extrañados ante el maletín y los envases que llevaba en manos. Con una expresión tranquila y juguetona atravesó el pasillo hasta llegar a lo que era el recibidor del lugar, observando al entrar la baja iluminación del lugar, el aroma casi perfumado que recorría el aire, además de la atractiva vista de diferentes mujeres hermosas y exuberantes, las cuales atendían y platicaban con diferentes hombres a través del amplio lugar, el cual contaba con una barra, música de ambiente tranquila y diferentes sillones y sofás en donde se sentaban tanto los clientes como las trabajadoras.

Una chica se acercó rápidamente a Rael, sonriéndole de forma coqueta mientras le invitaba a sentarse y descansar un rato de lo que seguramente había sido un día largo. El pelirrojo observo con un dejo divertido a la joven, de rubios cabellos y ojos verdosos que sin duda seria uno de los atractivos del lugar. Pero aquella noche aquel demoniaco joven había venido solo por una persona, por una sola mujer.
-Discúlpeme, mi bella señorita… Pero estoy buscando a alguien ya, y no quiero hacerla esperar…-La joven de provocativa apariencia abrió los ojos sorprendida ante aquellas palabras mientras el pelirrojo se despedía educado y avanzaba hacia la barra, notándose en las facciones de la rubia la falta de costumbre a que cualquier hombre pasara de esa forma de ella, que si bien no había sido nada maleducada, mostraba una falta de interés en el joven por su notoriamente agradable compañía. Cuando le pelirrojo hubiera llegado a la barra, saludo al encargado con un suave ademan, mientras se inclinaba hacia adelante, sus azules ojos fijos en el hombre, captando la atención del encargado mientras el rubio solo decía unas cuantas palabras, que un cliente normal nunca se atrevería si quiera mencionar si prefería evitar problemas.-Quisiera ver a Madame... Dígale que Rael vino a verla…-
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Victorie Lebeau el Lun Ene 25, 2016 4:28 pm

Dormir... No sabia que lo amaria tanto. Recuerdo que hace mucho tiempo, cuando me sentia desesperada, solo queria dormir y dormir para no pensar, dejar de existir por esos instantes y fundirme con el cosmos. Incluso mientras moria , abrace esa sensacion porque era mas facil. No pensar, no sentir, era una utopia perfecta. Por eso no culpaba a los de mi especie cuando se deshacian de sus emociones. Hubo un tiempo que yo quise dejar atras eso cuando perdi a mis seres queridos, ver como se iban de mi, como los perdia y no habria nada que pudiera hacer para estar con ellos. Que nuestra distancia se extendia y que yo los veria partir pero nadie me veria partir. ¿Patetico , no? La verdad si, pero asi piensas mientras te conflictas con tu nueva realidad , cuando entiendes que caminas bajo sombras y no bajo luz. Triste pero cierto, es pas consecuencias de no querer morir. Ademas, debo mencionar que sentimientos como tristeza, amor, depresion, se sienten al doble como vampiro. Asi que si crees que estas inmensamente triste siendo humana, no te imaginas que infierno es sentirte patetica como vampira. Unos se vuelven locos otros siguen adelante. Otros piensan en los "hubiera" creanme, yo tambien lo pense pero ...

"Los hubiera no existen ... Las posibilidades pensaras, pero mientras estes viva, mientras sigas existiendo, puedes hacer todos los hubiera realidad. No importa que no haya esperanzas, siempre tendras la opcion de seguir y alcanzar lo que buscas lo que tanto deseas, mientras vivas y sigas intentandolo, todos aquellos hubieras que lamentabas no hacer , se transformaran en realidad"

Ese solo pensamiento basto para darme animos, yo no me rendiria, seguiria conquistando mis hubieras y solo... Solo no los cumpliria hasta que dejara de existir en este mundo. Llamenme tonta pero prefiero morir tras haberlo intentado a quedarme lamentandome toda una vida. Con esa decision, opte por cambiar mi nombre: Victorie... La victoria.. Si, no importa como jamas me rendiria no importaria lo bajo o doloroso que fuera mi camino, seguiria adelante. Viviria al maximo y abrazaria cada uno de los sentimientos que poseo porque eso es de valientes.


—Señorita Victorie...— oi una voz y abri mis ojos manteniendo mi semblante meditabundo.

—Me acabas de despertar antes de lo acordado cheri... Espero que sea algo importante— dije con voz suave y tranquila aunque pude notar un poco de miedo mientras hablaba. Al escuchar el nombre de la persona que me buscaba un pequeño brillo salió de mis ojos. Cerré estos al poco y suspire mientras me ponía de pie dejando atrás mi sofá amado y mis pensamientos. Camine hacia mi baño y le dije a la chica con voz aun serena.—Denle todo lo que pida, la casa invita. Ofrézcanle de tomar , comer , etcétera. Muéstrense amigable con esta persona pues es valiosa para mi— hice una pausa como si hubiera olvidado algo y proseguí. —... Dile también que enseguida me reuniré, que se ponga cómodo que tengo que alistarme.— tras decirle eso la chica fue con mi invitado a informarle lo que sucedía y por supuesto a atenderlo como se lo merecía. Como ya había dicho, esa persona era importante para mi.


Me cambie de ropa, seria una charla normal así que no debía por que llamar mucho la atención, hoy seria tranquila y decente entre comillas. Me puse un pantalón negro que iban de maravilla con mis tacones rojos, un corset del mismo color que mi pantalon y una chaqueta de cuero rojo . No llevaba mi amado abanico ni nada, iba casual con mi cabello suelto. No me tomaria mas de 15 minutos alistarme, lo cual era record, muchas veces me tardaba una hora.

Llegue al encuentro y distinguí a la persona, no era la primera vez que nos veíamos así que era fácil para mi detectarlo. Camine tranquila hacia este y le di la espalda a la barra para recargarme y le salude. -—Sabes, hay una cosa llamada telefono, no quema usarlo de vez en cuando...— sonreia divertida y le ofreci mi mano para que la besara entre siendo educada y tambien por diversion.—Tanto tiempo... Quizas, quizas no... ¿Como estas mi pequeño Rael?— me divirtio decirle asi , tenia la confianza de llevarme pesado con el pues planeaba sacarle provecho a la noche y su aparicion me cayo como anillo al dedo
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Rael Crocell el Mar Ene 26, 2016 4:41 am

Aquel ambiente le resultaba relajante, de una extraña forma. Tal vez fuera la ambientación, la clientela, el servicio o el fin del local en general, pero le recordaba demasiado a las vegas, al menos a una parte de ella, y aquello resultaba curiosamente pacificador para su mente, como si estuviera en tierra conocida, siendo esta donde hubiera algún dejo de perversión o malicia. Tal vez por ello mismo él no tenía problema en realizar aquel viaje de tantos kilómetros, solo para ir a ver a la que él había llamado “madame” por qué sabia llegaría a ese local, o de no estar ahí iría al otro que poseía, y el ambiente de cualquiera de los dos era parecido, cargado con aquella nota de sensualidad y deseo, de codicia y tentación, que causaba un gusto en el alma oscurecida del demonio, que le hacía sentir cómodo y a gusto, en su ambiente.

Pocos minutos habían pasado desde que hubiera llegado al local, pidiendo que llamaran a la persona que había venido a ver, aquella mujer que con tanto gusto venía a visitar de vez en vez, aunque casi siempre por motivos de negocios que solo a ellos dos les concernían, siendo la dueña de aquel local, aquella mujer que tenía en tanta estima, uno de sus contactos más valiosos. En su espera por que le dijeran algo sobre la respuesta de la dueña del lugar, el joven de pelirrojos cabellos se había sentado en la barra, disfrutando de la suave música del lugar y recorriendo algunas de las trabajadoras que atendían de forma tan afable y coqueta a los clientes, con toda la intención de convencerlos de ir a una parte más íntima del lugar donde sus billeteras fueran vaciadas.


La sola idea hizo reír levemente al chico, quien dejo el maletín en el suelo y el empaque con envases de plástico sobre la barra, a pesar de una leve mueca de disgusto por parte del encargado, mas quien no dijo nada mientras llegaba una joven mujer, dándole un par de indicaciones al barman y otras tantas al encargado, para luego acercarse lentamente, con sensuales y notoriamente practicados pasos, hacia Rael, sonriéndole de forma suave y educada -Mi señora dice que pronto vendrá a reunirse con usted, que no dude en pedir lo que desee para estar cómodo, la casa invita, caballero- Susurro la hermosa mujer, mientras tocaba su hombro de forma suave y coqueta, movimiento que sin duda le habría valido el corazón de más de un hombre, pero que para una forma reencarnada de la tentación como lo era el demonio, resultaba claramente falso y practicado -Muchas gracias señorita, pero por el momento estoy perfecto, no debe de preocuparse por mí-

Aquella respuesta hizo sonreír con algo de sorpresa a la joven mujer, la cual se despidió con un suave ademan para después darse la media vuelta y regresar a su puesto en el lugar. Una sonrisa divertida adorno los labios del joven hombre, mientras se acodaba en el taburete frente a la barra, donde había tomado asiento para estar cómodo, y se relajaba de nuevo escuchando la música, jugueteando un poco con el empaque que había traído el mismo, donde solo había dos bebidas, con un conocido logotipo verde con el grabado de una sirena, riendo suavemente, recordando alguna de sus pasadas visitas, donde entre platicas y sonrisas, había conocido un poco más de aquella mujer que gobernaba en aquel lugar, su estimada socia de negocios

Durante su espera, podía notar como varias personas del lugar se le quedaban mirando, siendo sin duda un ente extraño en aquel local. No era de extrañar aquel tipo de miradas de rareza hacia un hombre joven, de elegante indumentaria y finas y atractivas facciones, que estuviera en un local donde la gente iba a satisfacer sus carnales necesidades y deseos, sentado solitario en la barra luego de haber rechazado la atención de dos bellas mujeres que ahí laboraban, sin entender el motivo de su presencia en aquel lugar. Pero eso poco le importaba el pelirrojo, el cual no había ido ahí a ser un cliente más, si no a ver a cierta persona, una de las pocas que consideraba con estima, estando ahí en una visita con un propósito fijo.


-Pero Madame, ¿En donde queda la magia si avisara de mi llegada? No puedo evitar desear saber qué tipo de expresión le causo mi llegada, ¿Acaso una expresión de disgusto? ¿O una sonrisa de deleite?- Susurro con una fina sonrisa que mostraba una fracción de su personalidad picara y juguetona, tan propia de un demonio de su clase. Sus ojos se abrieron para admirar a la bella mujer junto a él, observando su indumentaria, un conjunto sensual y provocador que quedaba perfecto con el ambiente, luciendo su estilizada figura. Aun así, los ojos del demonio miraron un poco más allá de eso, aquello que normalmente las personas normales, cegadas por sus deseos, eran incapaz de apreciar, y ello fue aquel porte que la rubia vampiresa mostraba, esa aura de nobleza que no cualquier persona podía ostentar, y que ella portaba de forma tan sutil pero clara. Aquello era lo que, ante los ojos azules del demonio, diferenciaba a aquella mujer de todas las demás en aquel lugar, delatándola como la persona que había ido a ver, su socia y estimada colega, Victorie.

-Es un gran placer, volverte a ver…-Susurro, tomando de forma lenta y educada la mano de la vampiresa, inclinándose con un porte elegante y pulcro, rozando sus labios contra la piel del dorso de la mano de Victorie, sonriendo mientras sus ojos se abrían y le observaban a los ojos, sin cambiar de posición, mostrando en ellos aquel aire travieso y juguetón que poseía-Veo sigue usted, tan hermosa como siempre-Sonrió ante su propia muestra de galantería tan cliché, siendo más que nada alguna broma que lanzara, pero igual un elogio sincero, enderezándose y soltando la mano de Victorie, sonriendo suavemente, mientras daba un suave empujón al empaque que había traído, mostrándole el par de bebidas que ahí reposaban, guiñándole un ojo con calma.

-Estoy perfectamente, gracias por preguntar y te he traído un pequeño obsequio, uno de tus preferidos…-Susurro, dejándole ver el envase en cuyo interior se encontraba una de las bebidas que alguna vez la joven le había comentado le gustaban tanto, aquella curiosa mezcla de un frapucchino y un té -Un chai creo me dijiste estaba entre tus gustos, ¿no? -Le sonrió de manera picara, como si fuera alguna clase de juego el que hicieran ellos dos esa noche y esa fuera su primera movida, aunque el sincero propósito de haber traído aquellas bebidas era solo darle un gusto a la vampiresa, verla sonreír mientras disfrutaba su bebida. No podía evitarlo, aquella forma de actuar picara y traviesa era parte ya de su personalidad habitual, y no alguna especie de estratagema hacia la vampiresa, con la cual bien sabia, algún jugueteo común seria inútil, después de todo ella no era una mujer cualquiera quien se pudiera seducir, sino una de carácter, quien haría caer a sus pies a cualquier bufón de monta que trata de seducirla. Tal vez por ello Rael le tenía en tan alta estima-Y dime, ¿Qué tal estas tú, Victorie?
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Victorie Lebeau el Mar Ene 26, 2016 5:01 pm

Observe al pelirrojo que tenia delante mio, mantuve la mirada en el puesto que no era de esas personas que se cohibían por miradas o cosas asi. Al menos no con el, eramos distintos pero habíamos de alguna forma unido  nuestros caminos, por diferentes fines quizás pero con un mismo propósito salir beneficiados ambos. Sonreía como debía  pues siempre lo hacia por encanto, por costumbre. Sonreír y lucir hermosa es parte de mi profesión así que se me vino natural; si bien cuando empece era muy agresiva y tímida, me fui moldeando a otra cosa que al final salio beneficioso para mi.
— Cierto, pero también es mi deber como anfitriona prepararme. Si llegas sin avisar no me da tiempo de ponerme mona y darte el servicio necesario de un viejo amigo...
comente y luego suspire como si Rael no tuviera remedio.
— Creo que de ahora en adelante tratare de estar lista por tus visitas. Al menos debo admitir que tu "magia" siempre es puntual y no hay dia que no me caiga como anillo al dedo.
dije como perdonándolo aunque la verdad estaba encantada. Necesitaba hablar con alguien con sus costumbres, normalmente muchos que nos tocaban aquí eran mocosos que me exasperaban y si no los drenaba era para no echarme encima a visitas inesperadas.

Seguí con mis ojos posados sobre el joven que por mucho era mas grande que yo y fácil mas imponente, pero aun asi este se portaba educado y me hacia sentir como si yo fuera la poderosa, cosa que ya lo hacia asi que solo inflo mi ego con sus cumplidos. Mientras besaba mi mano no me inmute pero parecí complacida y luego sonrei de lado mientras mi cabeza se inclinaba casi a tocar uno de mis hombros.
—Siempre...ya estoy acostumbrada a lucir asi...Pero bueno tu también luces encantador como nunca, espero que no te de por teñirte el cabello. Mi color favorito es el rojo y creo que el tuyo no me aburrirá de ver. Ademas, solo por comentar ¿sabes que tu con cierta clientela sentarías muy bien? Últimamente ando con demanda de pelirrojas y pelirojos~
bromee y luego quite mi mano con cuidado haciendo una reverencia como si fuera esas niñas de la era de oro del cine norteamericano.
— Oh my...olvide decirte que es un placer verte...
guiñe un ojo y luego moví mi mano de lado a lado como si no fuera de importancia. Me recargue de nuevo en la barra y observe lo que movió y me puse algo seria un poco pero no me descontrole
— Si..chai..bueno si te soy sincera tengo chai por si gustas. ~
en otra ocasión posiblemente hubiera caído y estaría contenta pensando que era chai. Pero debía ser honesta, el chai lo podíamos conseguir donde fuera, sabia que si el venia era para traerme algo importante.


—Sera mejor que vayamos a un lugar mas privado para hablar. Sin ofender pero me gusta mantener esta clase de negocios entre mi socio y yo. — Comente tranquila y me pase por su lado indicándole que cargara el paquete por mi pues era una "dama" — ¿Te parece bien, mi querido Rael?— dije con un tonito juguetón y decidí empezar a caminar y mientras  lo hacia lo conduje o indique a donde iríamos. Una de mis salas VIP donde normalmente se tenia una gran sofá redondo que se  tenia una iluminación rosada o azul dependiendo la ocasión junto con una mesa redonda  donde digamos que se podian hacer muchas cosas.
— He estado bien, tengo muchas cosas que contarte pero sera mejor, como ya dije antes que hablemos con las puertas cerradas.—
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Rael Crocell el Miér Ene 27, 2016 6:01 am

Una sonrisa divertida se mostraba en las facciones del pelirrojo mientras escuchaba a Victorie hablar, atendiendo cada palabra de forma atenta, totalmente al pendiente de ella, después de todo sería maleducado de su parte, y una total tontería de forma personal, el desviar su atención hacia cualquier otra parte del local, siendo que lo más interesante era la misma mujer frente suya, aquella hermosa joven cuya personalidad y forma de ser le recordaba a sí mismo, personas que se habían creado una identidad, formado sus propias expresiones y lenguaje corporal, creándose mascaras para usar delante de los demás. Inclusive ese podría ser un secreto de por qué les era posible llevar una relación de negocios entre sí, el hecho de que pudieran entender una faceta en el otro que el resto de las personas comunes no podía.

-Me es difícil imaginar necesites mucho tiempo para lucir mona como dices tú, si se nota es natural todo tu encanto-Sonrió de manera suave el pelirrojo, divertido por aquella conversación donde sus máscaras tomaban acto, donde sus ensayados modales y personalidades afables y picaras salían a dar una vuelta ante la luz y los ojos del resto de las personas-Y claro, es parte de mi encanto el siempre venir cuando me necesitas, es uno de mis poderes-Sonrió divertido y juguetón, mirándola mientras apoyaba el codo en la barra y su mejilla en su mano, en una posición cómoda con el rostro levemente ladeado y observándola, demostrando la intención de broma detrás de sus palabras.

-No te preocupes, nunca he tenido la intención de dejar el color natural de mi cabello, no me inclino a esa clase de modas…-le susurro al haberse acercado ella al punto de que su cabeza decorada con dorados rizos rozaba el hombro del joven pelirrojo, sin dejar de mirarla a los ojos mientras no podía evitar pensar en la imagen externa que estarían concediendo al resto de la clientela, lo cual aunque le resultaba algo divertido, también le importaba poco.-¿Y acaso estarías dispuesta a entregarme a algún cliente cuyo único rasgo bueno fuera la cantidad de dinero en su bolsillo?-Sonrió aun juguetón, mas negando con la cabeza-Lo tendré en cuenta, y si alguna vez te urge mi presencia, sabes que cualquier excusa para venir a visitarte y disfrutar de tu compañía me es perfecta…-De nuevo aquella labia tan entrenada y calculada, cada palabra parecida ensayada de antemano, siempre educado, suave y tentadora. Pero en aquella voz acomedida y calculada se notaba el dejo de verdad, siendo que el disfrutaba de la compañía de la joven vampiresa, una de las pocas personas que no caían ante los juegos de Rael o sus palabras bonitas, aquella personalidad que encontraba entretenida para convivir.

Y mientras sus pensamientos divagan suavemente ante la idea de alguna lejana futura visita, observo el educado saludo de Victorie, siendo casi alguna sátira de su parte al saludar de aquella forma a ese nivel de la conversación. Negó de manera sutil con la cabeza, sonriéndole a su compañera, mientras notaba como su expresión cambiaba ante la mención de las bebidas. Una sonrisa enigmática adorno los labios del pelirrojo mientras miraba como la dueña del local pasaba a su lado, escuchando su invitación hacia un lugar más íntimo donde pudieran hablar con libertad, sin preocuparse de los indiscretos oídos mortales de los que rondaban en ese club.
-Sabes que para mí, es perfecto, Madame…-Respondió a su pregunta con una pequeña risa que apenas fue como un susurro, observando la señal de Victorie para que le acompañara y llevara lo traído, levantando su maletín con una mano-¿Sabes? No puedo evitar pensar en el cuadro que estamos dando… Un joven hombre recién llegado, siendo guiado por la más hermosa de las damas de esta noche hacia la parte privada del local… Los celos del resto de los clientes son casi palpables, solo me hace desear tener una corbata la cual sujetaras con tus manos, como si guiaras a tu servidor hacia la privacidad, mientras el resto envidia la fortuna de un suertudo servidor…-

Nuevamente la risa de Rael se escucha de forma tenue, como un susurro rondo, siendo que hablaba sin engaño alguno en sus palabras. Mientras el pelirrojo seguía a Victorie, las miradas que el resto de los clientes de esa noche le dedicaban, eran casi de poema. Solo unos cuantos minutos habían bastado para que la dueña de aquel lugar llamara la atención de la clientela, siendo su presencia más arrolladora que la del resto de las jóvenes que ahí laboraban, siendo sencillamente el encanto natural y aura de la vampiresa lo que resultaba en aquella natural atracción de los humanos ahí presentes, quienes seguramente maldecían a Rael en sus adentros por ocupar el lugar que todos ellos desearían tener, resultando solo en la diversión del pelirrojo demonio.

El demonio se dejó guiar por su socia, cargando su equipaje con calma e ignorando las miradas que seles dirigía, hasta perderse en el interior del local y acabar en una de las salas privadas, notando la sencillez de la misma, pero en esa misma el encanto que desbordaba. Con calma avanzo entrando a la habitación, caminando de forma tranquila hasta llegar al sofá, sentándose con un movimiento elegante y suave, tomando su maletín y dejándolo a un lado, alzando su mirada para ver a Victorie y sonreírle de nuevo, con aquella expresión tranquila y juguetona tan propia de él, que delataba su personalidad altiva y maliciosa, tan propia de su especie
-Yo igual deseo poder contarte algunas cosas… Pero más deseo saber qué es lo que tienes por relatarme, ahora que estamos a solas… Y nadie nos molestara…-

Las últimas palabras emitidas en una voz baja pero audible, guiñándole un ojo a su compañera de negocios con calma, mientras esperaba la misma tomara asiento y se pusiera cómoda. Aquella noche apenas iniciaba y prometía ser tan productiva como el demoniaco ser esperaba que fuera, demostrándole una vez más que hacer aquel tan largo viaje siempre valía la pena, cumpliendo cualquier expectativa que tuviera.
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Victorie Lebeau el Jue Ene 28, 2016 10:23 pm


— Oh, basta, basta. Te iras al infierno por barbero, cheri~ — solté bastante divertida ante tanto cumplido, me parecía encantador y gracioso pues al menos debía admitir que mi estimado socio sabia como complacer el ego de una mujer. Por eso mismo me entretenía tanto su compañía, de alguna manera sentía que aunque fuéramos distintos , compartíamos cierto humor retorcido asi como también ciertos pasatiempos e intereses. Parecí complacida de nuevo cuando me dijo eso de que  el venir cuando me necesitaba era uno de sus poderes. Me reí encantadoramente sin caer en lo vulgar como esas mujeres que se ríen y parecen mas bien un pájaro ruidoso que mujeres. — Vaya, para... a este punto me sale mas barato tenerte a ti que conseguir un amante. Aunque no exageres, también se que tienes tus intereses conmigo muchacho.~ — dije con voz melosa queriéndolo molestar un poco al pelirrojo nada mas por puro placer y para ver también que clase de respuesta me daría. Si algo me agradaba era poder jugar en una conversación a ver quien ganaba el duelo, por supuesto siempre con clase.

Regresando al tema del cabello, alce mi vista un poco pues se me acerco, notando así que era muy alto . esto no me intimido, creo que desde hace años ningún hombre podía causarme miedo. También no era estúpida, nunca trataría de causar la ira de un hombre pues las consecuencias son muy malas.Pero en fin.

Moví mi mano y negué a su comentario sonriendo siempre ante todo.— La verdad no, eres mi socio no mi perro. Solo era una sugerencia picarona Rael. Ademas, dudo que tu aceptarías, el asunto terminaría con una masacre o algo asi. — mis ojos se clavaron mordazmente en el y luego di un giro en mi mismo lugar para luego encararlo, siempre mantenia el contacto visual.


Me dirigí a la sala privada y escuche aquel comentario, andaba un paso adelantada que Rael y la verdad  no me extraño, entendía su punto y le comente serena y bastante tranquila pues tenia que aclarar muchas cosas. Me importaba poco lo que la clientela pensara después de todo algunos estaban tan ebrios o drogados que si se pudieran tirar a un sapo lo harían pues la otra cabeza puede mas.— Por un lado prefiero que piensen que eres un cliente a que eres mi socio. Por protección de ambos, es lo que mas nos conviene. A saber cuantos enemigos nos cargamos.—  medite un poco y sonreí.— ...Yo soy la dueña y no tengo que pasar la noche con nadie, si alguien quisiese ni en una vida podrían pagar lo que cobro. Soy astuta.—  suspire y luego mire al hombre sonriendo maliciosamente.— Un día haré lo de la corbata , solo por broma. No me hagas enojar o en vez de tirarte seductoramente con ella, te estaré estrangulando~ —


Una vez que llegamos me asegure que la puerta se cerrara bien, si alguien quería entrar tendrían que tocar. Fui a la mini nevera y la abrí mientras lo escuchaba, tenia que admitir que no sabia que ofrecerle y a ver si tenia algo de aquí que no necesitara llamar a mis chicas a traerlo.— Antes de comenzar, ¿que gustarías de tomar?— de nuevo me contuve y medite su pregunta tratando de recordar que quería decirle, me distraje pero podría recuperar mi piso pronto.— Pues nada, el negocio esta en su apogeo estas épocas, el carnaval, turistas...etcétera tienen el negocio bastante lleno. No solo los servicios de las chicas sino también la bebida que se vende aquí esta dándome ganancias inmensas.— deje de jugar con la mini nevera y me senté en la mesa, cruzando mis piernas y luego apoye mis manos en la misma mientras miraba el techo.—He estado pensando adquirir mas negocios, invertir pero la verdad, no se donde encontrar buenos prospectos. No quiero arriesgarme a que me persigan. Si algo estoy agradecida es que aquí en Nueva Orleans, con tanto misticismo y turismo desbordante, mis "practicas" pasan desapercibidas.— suspire y jugué con un mechón de cabello.— Te contare mas aunque preferiría oír tus aventuras y desventuras por el país.—
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Rael Crocell el Dom Ene 31, 2016 1:23 am

Ser cortes, educado, caballeroso y galante, eran algunas de las cualidades que acompañaba al joven pelirrojo desde que hubiera despertado aquel día hacia tantos años en la ciudad del Pecado, poseedor de un nuevo cuerpo al momento de su resurrección y de nuevas habilidades para cumplir su propósito. Aun así, aquellas cualidades que tanto mostraba y dominaba tan bien, eran simples tácticas para poder relacionarse con la gente y facilitar su existencia en aquel mundo donde las apariencias importaban tanto, cosa que le agraciaba, al ser un hombre que se pudiera considerar atractivo, pudiendo ignorar el escuro interior que el hombre llevaba, con un alma corrompida y una personalidad engañosa.

Aun así, aquellas cualidades que tantas veces forzaba a actuar para obtener la gracia y simpatía de alguna de sus víctimas, en ese momento salían tan naturales al estar con su rubia compañera. Sus ademanes eran instintivos, sus palabras tranquilas y nada forzadas. No necesitaba ni siquiera esforzarse para poder hablar con ella, algo que le resultaba tan placentero como relajante. Por ello era para él siempre un placer ir a visitarla, siempre era entretenido y tranquilizador, además de provechoso, ya que después de todo, nunca se iba sin algo de sus visitas a la hermosa vampiresa que tenía junto a si.
-Le saldría mucho más barato, y de mucha mejor calidad, madame, eso os lo puedo prometer~-Respondió a su comentario, con la misma sonrisa pícara y tranquila que era tan propia de sus facciones, que tan bien sentaba a su personalidad, disfrutando aquel jugueteo que tenían seguido, aquella forma de tratarse y de actuar entre ellos, que sabía bien a ambos agradaba en demasía.

-Y no terminaría en un baño de sangre, my Lady, sencillamente que le llegarían tantas peticiones luego de mostrar mis facetas a su clientela, que no podría abastecerlas todas-Respondió de manera calma y con una sonrisa juguetona, dando muestra de un dejo arrogante y seguro en su personalidad, indicando que el pudiera ser mucho mejor que algunos de los activos que estarían bajo su poder. Y no mentía en realidad, su esencia demoniaca le volvían alguien mucho más apto para esa clase de trabajos que cualquier humano que ella tuviera entre sus activos para los trabajos que le llegaban a ese establecimiento.

-Por mí que piensen soy tu cliente, tu amante, el seguridad o el conserje, en realidad no me trae con mucho cuidado-Sonrió de forma calmada el demonio-Aunque la imagen de amante me gustaría más, si me permite aclarar-Rio ante lo último de forma picara, queriendo ver la reacción de ella tal como ella antes buscara las suyas, siempre con aquella clase con la que se desenvolvía cuando hablaba con ella. Y era cierto lo que decía, poco le importaría lo que pensaran los demás en realidad sobre quien era él. Después de todo, él no había venido a verla a nadie más que a ella, su atención solo en ver a su socia y pasar una velada agradable donde ambos tuvieran ganancias provechosas, y ambos se sintieran satisfechos con el resultado.-Y lo sé bien, my lady, yo nunca buscaría conocer su ira, sabe bien que es de mi preferencia, verla con tan bella sonrisa-Termino el pelirrojo, mientras se dejaba guiar hacia el interior de la habitación privada, disfrutando de dejar atrás las miradas de los extraños, pudiendo conversar a solas con la mujer que le guiaba.

Una vez sentado, escucho el ofrecimiento de su socia de alguna bebida para empezar la noche. Eso solo causo una suave sonrisa en los labios del pelirrojo mientras ladeaba el rostro, observándola inspeccionar la mini nevera, esperando su elección
-Estoy bien por ahora-Respondió de manera tranquila, solo pensando en cómo aquello podría ser un resquicio en la personalidad de Victorie de sus días cuando aun atendía a los clientes que llegaban a aquel lugar, el ofrecerles alguna bebida con un aire tan elegante como acababa de hacer, pero sin mencionarlo por no haber necesidad de ello.

Y, habiendo mencionado su actuar siempre elegante, observo como la dueña del local se sentaba en la mesa de forma tan elegante como natural, cruzando sus piernas y adoptado una pose que haría envidiar incluso a las mejores maestras de buenos modales y clase de etiqueta
-Ya veo… Eso suena excelente, me alegra saber su expansión empieza con tan buen pie… Y sabe bien que en Las Vegas, me desarrollo muy bien como un consultor, si necesitas algún consejo sobre negocios, contactos que te ayuden a cerrar tratos, o alguien que te ayude con el papeleo y las transacciones, me tienes a tu entera disposición-Sonrió de forma picara-Aunque así con casi todo lo que desee, madame~-Termino con ese dejo de nuevo, pero luego serenándose y mirándola a los ojos con calma y educación.

-He estado bien, ayudando a algunos empresarios en la construcción de un nuevo hotel, igual uno de mis empleadores quiere expandirse a abrir hoteles en Los Ángeles, aunque para ello fue necesario cambiar el estilo, no se pueden usar las mismas tácticas en Las Vegas que en otros lados-sonrió con calma, negando divertido con la cabeza, siendo para el algo lógico. Los atractivos que se ofrecían en su ciudad y en la ciudad de los ángeles, eran muy diferentes, por ello mismo se debía adecuar los servicios de los hoteles de manera distintas, las localizaciones cambiaban en cuanto al ambiente habitual que se buscaba y las facilidades que ofrecían debían ser adaptadas-Pero bueno, esas son cosas no tan importantes… En lo personal, he estado bien, he encontrado algunos momentos de diversión últimamente-Rie despacio, recordando que en los últimos meses se había encontrado con personas interesantes que le habían servido para eliminar algo su monotonía normal de recorrer los casinos y buscar a personas las cuales engatusar y embaucar, a cambio de sus esencias inmortales-Y claro, haciéndome cargo de los favores que mis socios me pedían y, como siempre… Recomendando tu establecimiento como el mejor, para que vinieran a relajarse de sus negocios tediosos y estresantes…-Le sonrió de manera calmada a la vampiresa, observándola a los ojos con sus orbes azules.

No podía olvidar uno de las promesas que el pelirrojo le había hecho a Victorie cuando se hubieran conocido la primera vez. Aquella promesa en la que se encargaría de recomendarle su establecimiento entre los contactos y conocidos de negocios que poseía. El mismo a veces había guiado hasta ahí a más de un empresario o político, personas que gastarían todo el dinero que llevaban en el bolsillo, sin ser poco, sin preocupación alguna por tener más en el banco, disfrutando de los servicios que el local otorgaba, importándoles poco a muchos el ya tener alguna pareja, o inclusive matrimonio o hijos. La lujuria era fuerte, una perdición de muchas personas, y el pelirrojo sacaba provecho de la debilidad de la carne.


-Dime, ¿Han llegado buenos clientes que recomendara yo?-Le sonrió con calma, una suave curiosidad sincera, mientras toqueteaba suavemente el maletín a su lado distraído. Disfrutaba nada más poder conversar con ella, saber cómo crecía los negocios que poseía y como le iba a ella misma. Después de todo, si Victorie se hacía más poderosa e influyente, el mismo podría salir beneficiado después, por lo cual no le había sido difícil ofrecerle su ayuda para expandirse, y motivo igual del por qué siempre mandaba nuevos clientes hacia su local, clientes que más de una vez volvían por mas-Si alguno se ha portado indebidamente con alguna de tus empleadas, sabes puedes hacérmelo saber perfectamente… Sé que te encargarías de ellos con tus propias manos, pero, aunque fuera bajo efectos del alcohol más fuerte, no puedo permitir que alguno de ellos le falte al respeto ni a ti, ni a tu negocio…-Susurro de forma tranquila Rael, con la mirada algo más seria. El sabia con claridad que ella misma pudiera deshacerse de cualquier que le causara problemas en aquel lugar, pero el demonio mismo se haría responsable, después de todo él era quien le mandaba clientes, y si alguno llegara a causarle el mas mínimo problema a su socia, no importaba que tan buen contacto pudiera llegar a ser en algún futuro dicho cliente, el mismo le daría un escarmiento adecuado.
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Victorie Lebeau el Lun Feb 01, 2016 4:52 pm

Por alguna razón me quede pensando en ciertas cosas mas que nada quería seguir jugando con aquel argumento que me parecía extremadamente gracioso, mas que nada porque Rael contestaba unas cosas que me causaban bastante gracia.— ¿Que clase de insinuación es esa?... Dígame, ¿como debería tomarla?— mi tono era como si estuviera abrumada, típico de película barata que se ve en San Valentin .— Hoy andas mas vivaracho, espero que no hayas tomado o fumado algo fuera de lo común~— me reí y fingí ruborizarme ante aquella confesión de ser mi socio un empleado y que literalmente dejaria a tod@s picadas. Lleve mi mano al pecho y con la contraria me abanique y suspiraba.—Ya, ya... Me acabas de perturbar la mente con ese comentario. Te digo hoy andas muy disparado querido Rael... ¿A que debo ese humor? No me digas que es por verme..— Sin duda cautivo mi curiosidad desde que llego y quería sacarle toda la información posible pues era algo cotilla. No se, siempre me ha gustado analizar a las personas/seres , era como cuando leia un libro y me ponia a meditar todas las posibilidades.


Ante su comentario acerca lo que la gente pensara de nosotros hice una pausa sepulcral y le mire de reojo alzando mi menton un tanto vanidosa pero a la vez queriendo ser seria. — Es cierto, lo que piensen es lo de menos pero... Las acciones que resulten de esa suspocision son las que me preocupan. — al responder pase mis dedos por mi cuello delicadamente y luego roce mis labios bastante pensativa. — Igual dudo que el uno del otro nos gustemos. Nacimos para ser socios y se ve que a ti te gusta la vida abundante y no monótona que una monogamia te podria dar— Sonreí bastante complacida—¿Usted ha leido "El Gran Gatsby"? O .. ¿"La sirenita"?—  esa pregunta salió al aire de la nada pues quería hacer un énfasis muy importante en algo que creía y de alguna forma quería que mi socio lo supiera como futura referencia.

Entre esas cosas tocaba hablar de negocios y mas formales pues creo que ya había bromeado lo suficiente y por alguna razón me irrite, no se pero intente recuperarme y lo logre escuchando que el se encontraba bien .—Descuida Rael, si no me provocas no veras nunca mi lado malo. Espero que así se quede. Pero bueno, me alegra escuchar que parece estar bien en tu vida. Al menos desde ese punto de vista.— comente y cruce mis piernas colocando al poco mis manos entrelazadas  sobre la rodilla disponible y suspire mientras le oia. En si me quede callada complacida de oirlo y cabe mencionar que me intereso demasiado el asunto de los Angeles y las Vegas.— Que bueno que mencionas esto ya que justo esperaba por algo asi. Me caíste como anillo al dedo hoy. Veras, estoy pensando abrir quizas un hotel o un restaurant. Quiero salirme un poco de lo que he hecho por siglos. Incluso pldria tener un restaurant bar. Aunque si te soy honesta la industria de la hoteleria me esta tentando demasiado.— comente y me arroje el cabello que me estorbaba hacia atras. —Hmm... Si han llegado varios recomendados y lo agradezco demasiado y claro, como dijiste, de momento no hay ningun problema . A lo mejor debo contratar mas seguridad pero igual no deseo llamar mucho la atencion.— lleve mi mano a la frente molesta pero volvi a calmarme respirando profundo. —¿Y quien son esos socios que tienes? Pense que yo era tu socia ViP...—
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Rael Crocell el Dom Feb 07, 2016 10:31 pm

La forma en la cual Victorie reaccionaba, era digna de la suave y calmada risa que el pelirrojo demonio dejaba escapar de sus labios. Siempre expresándose con aquella elegancia y dignidad impropia de hoy en día, en especial de una mujer tan joven y bella como parecía ser Victorie, después de todo, en la época moderna, los valores se habían ido perdiendo, la educación y el las tradiciones. Pero nada de eso era en realidad una molestia o incordio para Rael, después de todo sería hipócrita de su parte sentirse molesto u ofendido por que la humanidad hubiera ido perdiendo su antigua forma de ser. Después de todo, los de su clase, su especie, sacaban provecho de ello mismo y lo habían fomentado, manejando a la humanidad tal cual ganado para poder sacar provecho de sus debilidades mentales y emociones, con el único objetivo de terminar por obtener sus almas inmortales-No comento nada que no sea la verdad más pura, My Lady-Afirmo el joven demonio, mientras le sonreía, disfrutando de como ellos pudieran tener una conversación así, sabiendo que no era más que un juego a diversión de ambos.

Aun asi, era un juego en la cual sin duda Victorie poseía total dominio, sus formas de expresarse y actuar, parecían sacadas de alguna vieja película clásica donde las mujeres portara ornamentados vestidos, donde los bailes de sociedad aún se practicaban para disfrute de los ricos, donde las clases sociales fueran tan claras como el dia y la noche y los ricos disfrutaran vino mientras los desafortunados dormían para despertar a trabajar el dia siguiente
.-Y claro que es por verla, Madame, su sola visión alegraría hasta el más desdichado, y complacería el alma de él más triste..-Respondió el joven, respondiendo de forma juguetona cada pregunta que la encantadora chica le hacía. El mismo estaba acostumbrado a hacerlas y recibirlas, parte de su naturaleza consistía en obtener información de las personas, solo para poder sacarle algún provecho después. Y aunque no fuera por el mismo oscuro motivo, sabia su socia igual disfrutaba de indagar en los demás, cosa que él estaba dispuesta a complacer cuanto pudiera. Después de todo Victorie era una de sus contactos más valiosos y quien más estimaba, mantenerla complacida era tanto un gusto como una necesidad para él.

Por ello tal vez, cuando observo su expresión seria, mientras indicaba que no actuaran con tanta soltura y libertad por las miradas que tenían alrededor, por no causar reacciones o resultados que les pudieran ser perjudiciales, el pelirrojo solo asintió mientras le sonreía de forma calmada y confortable, queriendo relajar a la bella dama
-Entiendo completamente, pero déjeme decirlo, My Lady. No es que me guste la vida abundante, sencillamente, es mi naturaleza el ser incapaz de poder tener una vida tranquila y monógama, una soga que a mi cuello fue atado hace mucho… Estoy seguro que usted entenderá lo que es no poder dejar algo que en realidad no aprecias, porque la naturaleza te lo prohíbe… Y he leído El gran Gatsby, si-Sonriéndole con calma y educación, haciendo una referencia la propia condición de Victorie que le ataba a la necesidad de alimentarse del líquido vital para subsistir. Estaba seguro el joven demonio que la mujer no le gustaba necesitar tal cosa para poder perdurar, para solo sobrevivir, para evitar el hambre. Era lo mismo para Rael, el no encontraba placer alguno en muchas de las cosas que hacia diariamente, en muchas de las que acostumbraba hacer, pero era parte de su naturaleza, que gobernaba sobre sus propias necesidades y gustos. Él era un ser que nunca podría ser atado, ni controlado, era un ser que podría ofrecer diversión, una noche de placer, un encuentro casual divertido, o cosas más increíbles tales como hacer a alguien rico, darle al amor de su vida, dejarle ver a una persona fallecida una vez más. El existía para cumplir deseos ajenos, sin poseer ninguno propio en realidad, más que cosas pequeñas y sencillas que le daban algo de la poca diversión y gusto que le quedaba a su vida, tal como visitar a su socia, con la cual siempre podía tener una amena platica sin buscar nada de por medio más que un poco de información o una taza de café

Habiendo dejado atrás la zona publica del lugar, estando los dos sentados en aquella habitación privada donde pudieran conversar en paz, el joven Crocell fijo su atención en su Socia, mientras mantenía una expresión tranquila y amena mientras le contaba sus últimas vivencias relevantes. Mientras hablaba, se fijaba en la forma en la cual Victorie se acomodaba, sonriendo de nuevo ante los ademanes elegantes y practicados que ya eran un reflejo en la chica, de nuevo preguntándose si ella misma se daría cuenta de que tan hábiles y elegantes eran sus acciones
-Ya lo he mencionado, es uno de mis poderes el estar para ti cuando me necesites, incluso sin saber que me necesitas-Sonrió el joven Crocell mientras escuchaba las aspiraciones de la vampiresa-En ese caso puedo ayudarle a hacer los tramites básicos necesarios para los permisos, y yo mismo pudiera ayudarla a encontrar buenos locales y hacer estudio de zonas… Por ti, mi estimada socia, lo haría como un regalo, solo esperaría que me aceptases a mí y una copa de vino cuando todo esté cerrado, a modo de celebración-Rio de manera suave el joven. En realidad para el era relativamente sencillo hacer todo lo antes mencionado, buscar un lugar que convenciera a Victorie sería lo más laborioso por hacer, ya que los permisos de construcción, al igual que los requeridos para hacer el negocio que prefiriera su socia, los podría hacer con algunas llamadas y cobrando un par de favores-Y me alegra escuchar que nadie te ha causado problemas, no quiero ninguno llegue a crear ni las mínima arruga de preocupación o enojo en tan bello rostro-Sonrió de forma picara el demonio mirando a Victorie.

-Y los socios que menciono son contactos… Buenas migas que he logrado en eventos públicos, o recomendaciones que me hacen gente que conozco, por mis servicios… Tu eres, Victorie, mi socia más apreciada, porque contigo no son negocios tediosos y aburridos, que hablamos en una oficina en un rascacielos mientras bebemos una copa de bourbon, contigo, puedo disfrutar una plática de verdad interesante, y disfrutar de una compañía agradable-Suspiro al final del demonio, sincero con sus palabras, estar en ese lugar un descanso de su dia a dia que a veces le atediaba, para finalmente sonreírle a la vampiresa-Y por cierto, cuando elijas que negocio quieres probar a expandir primero, solo tienes que decirme donde te gustaría, repito, con gusto te ayudaría en lo que necesitaras…-
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Victorie Lebeau el Jue Feb 11, 2016 6:36 pm

Me río de nuevo sin caer en lo cacatúa pues como ya se dijo yo no soy una mujerzuela sino una dama hecha y derecha que no pudo evitar reírse por la ironía de aquel comentario de que Rael, mi estimado demonio decía, me causo gracia  en el buen sentido. — Me tomas por sorpresa señor Crocell. ¿Quien lo diría? Un demonio diciendo la verdad..— comente  normal para molestarlo y también para indagar en aquel ser que como yo, existíamos en el caos, eramos el caos y causábamos caos de alguna u otra forma en esta tierra. Siempre he sido muy curiosa y la gente fuera recién conocida o de tiempo, me causaba un deseo de analizarlos cual libros, cual personajes de esta enorme saga que era la vida.
Debo admitir que suspire un poco acalorada por tanto cumplido, no sabia si reírme ayudaría ni se si tomaría eso como un gesto hipócrita. Tal vez mi propia vanidad causaba que aceptara cada uno de los cumplidos solo por ser mujer pero igual  si negociaba con el pelirrojo así seria en la mayoría de nuestras reuniones; tenia que ser considerada pues también yo lo agobiaría con mis preguntas y mi "peculiar" personalidad.

Mire al hombre con curiosidad , mis labios se separaron para decir algo pero me detuve unos segundos para meditar los dos asuntos a tratar.—  Hablas de mi como si fuera una especie de diosa..Como Afrodita o algo así...No sabia que me tenias en tanta estima~ —  sonreí levemente y luego le observe como si tratara de analizar su alma con el poder de mi mirada , pero para eso, tendría que saber mas detalles. Cierto es sin duda que las acciones físicas tales como gestos y movimientos te pueden decir algo de una persona, pero en este caso,  tenia que analizar algo mas: todo con mi lluvia de preguntas.— Me gustaría que me explicaras mejor aquello de "Dejar algo que no aprecias"...¿Podrías, Crocell?— jugué con mi cabello retorciéndolo un poco con el dedo indice y mire al techo un poco pues trataba de decirle por que había mencionado a Gatsby pero con tanta cosa que se hablaba y las preguntas que venían , ya no sabia si esto saldría de contexto.—Creo que de encontrar a alguien terminaría como Gatsby...Aunque mi pasado diga que soy una mujer que se despojo de sus emociones, cabe decir que soy una idiota romántica así como Gatsby. Siento que  si me topo con ese alguien me llevara a grandes locuras que causaran mi destrucción. Que no escucharía razón alguna y terminaría con mi existencia. No se si este bien pero...nunca considere a ese personaje un iluso o un idiota sino alguien que amaba demasiado...No estaría mal, llegar a ese punto donde no haya remordimiento...— me mordí el labio y luego moví mi mano como quien espanta una mosca para cambiar de tema quería dejarle claro algunas cosas pero no queria usarlo de mi confesionario. También tenia la necesidad de averiguar mas de esta persona y tirando esta clase de cosas personales quizas me ayudaría a tener una platica profunda con el demonio.

—Sabes Rael... yo soy muy cuidadosa en mis relaciones. Como dije, mantengo todo muy privado y distante para no salir afectada o traicionada pero... Debo admitir que aunque seas un demonio te tengo cierta confianza. Conozco la naturaleza de los demonios y se sus intenciones la mayoría de veces pero...no se, confío en ti . — lo decía con referencia a que siempre estaría para mi aunque igual algo en mi pecho me indicaba que eso estaba en su naturaleza y que el también tenia sus motivaciones. Tal vez todo esto era también parte de querer saber mas acerca de este hombre que era mi socio. Mas herramientas a mi poder. Oculte mi rostro  con el largo de mi flequillo al inclinarme al punto que mis ojos no se veían y solo mis labios  serenos se mostraban pues solo necesitaba hablar. —Espero que no me decepciones Rael...como dije, yo seré vampiro pero también soy mujer y cuando una mujer es traicionada a cualquier nivel, se vuelve hasta el mas fiero y destructivo de los demonios— pause y mis ojos rojos brillaron  peculiarmente.—...No hagas alguna estupidez...—


Sentí el aire tenso con ese comentario pero de pronto esa aura pesada en mi persona se relajo al punto que parecía que nunca dije esas palabras y estábamos hablando de cosas agradables. En este caso los planes para la expansión de mi fortuna.— Me parece bien aunque yo podría viajar contigo y arreglar las cosa. Ya veremos como le hacemos cualquier cosa igual como tu dices, puedo dejártelo todo a ti. Y claro también espero con ansias la copa de vino tiene mucho que no celebro algo así. Un cambio...después de tantos años.— . Lleve un dedo sobre mi labio inferior y lo rozaba poco a poco suavemente mientras meditaba otros asuntos. —Hablando del siguiente negocio me gustaría algo antiguo que remodelar ,  algo antiguo que no sea basura pero que tenga su toque peculiar. Ya sabes, que no sea tan común y que cause misterio.— ni yo me entendía pero esperaba que Rael tuviera algo que ofrecerme.—Hablando de las migas, me gustaría toparme con esos contactos, necesito ventilarme fuera de Nueva Orleans un poco y conocer que clase de contactos tiene mi socio...por diversión también~ Yo Amo los secretos e intrigas que  pueden ofrecer las conexiones.— sonreí diabolicamente por unos segundos y asi como exprese ese gesto, este se fue también. —Pues platiquemos mas seguido Rael, yo te estoy dando bastantes puntos de conversación. Pero bueno, regresando a lo de los negocios. Quisiera hacer un hotel y quizas mas tarde un Casino pero primero lo primero...—
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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

Mensaje por Rael Crocell el Mar Feb 16, 2016 4:03 am

Al escuchar reír a la vampiresa por su comentario, el demonio Crocell a su vez dio una sonrisa divertida y tranquila, como si el simple hecho de hacerla reír diera por cumplido su plan, como si fuese su único objetivo.-Los demonios mentimos mucho menos de lo que podría imaginar, My Lady… Los demonios solemos ser muy sinceros la mayoría de las veces…-Respondió el pelirrojo mientras la observaba con sus ojos azules como zafiros, con una expresión sincera y calmada, sin duda o inseguridad en su voz. Algunos se sorprenderían de lo honestos que podían llegar a ser los demonios, quienes sin duda eran muy engañosos y muchos de ellos mentirosos, pero en el mundo moderno, donde las mentiras eran tan comunes como el respirar, inclusive ellos resultaban sinceros en comparación. Los demonios no mentían porque si, no engañaban por simple capricho, al menos no comúnmente. Los demonios, al menos en el caso de Rael, siempre mentían o engañaban con un objetivo, pero en esos momentos Rael no tenía alguno en particular, por lo cual mentir era de lo más innecesario para él.

Al ver la fija y penetrante mirada de la rubia vampiresa, Rael la sostuvo con la total de las calmas. Muchas personas decían que los ojos eran las ventanas del alma, y muchas veces era verdad. Pero ese no era el caso de Rael. Cada centímetro de su cuerpo, de aquello que los demás eran capaces de apreciar de su persona, había sido diseñado a detalle para ser eficaz, totalmente infalible en su misión que era recolectar almas. Siempre que no usara sus poderes, nadie podría ver más en él que un joven atractivo, de rojos cabellos y orbes azulados por ojos, en los cuales solo podían notarse seguridad, calma y algo de diversión. Inclusive sus gestos y acciones estaban ensayados a detalle, tanto que ahora le eran tan naturales como respirar o hablar. Después de todo, era un demonio especializado en la seducción y la tentación, su personalidad y forma de ser reflejaba esos hábitos que él era incapaz de dejar atrás, tal como una persona era incapaz de pasar mucho tiempo sin parpadear.


-La estimo como podría estimar a alguien que se no es solo una persona común, que ni con mi mejor labia se dejaría engatusar, a quien no me atrevería ni siquiera a tratar de engañar…-Afirmo el joven Crocell con calma, sus ojos directos y seguros, hablándole con franqueza a Victorie, apoyando su brazo en el sofá en el cual se había sentado, estando ambos en esos momentos en la habitación privada, podía hablarle a su socia con total calma de no ser escuchados o interrumpiros por ojos indiscretos.-Y a lo que me refiero… Es que nuestras… Naturalezas, nos ata a cosas que en realidad no nos causa ningún placer… Que si pudiéramos elegir, no elegiríamos… Yo debo vivir la eternidad como una herramienta, tentando a los humanos, entregándoles lo que más desean, a cambio de algo que en realidad, no es para mí…-Afirmo de manera totalmente tranquila. ¿Odiaba su destino? ¿Acaso se estaba quejando de él? No, en lo más mínimo. Era su naturaleza, asi era él, solo reafirmaba un hecho innegable. Él había elegido esa vida en el momento en que había vendido su alma a cambio de poder disfrutar sus últimos días de vida con la mujer que amaba. Ahora, décadas después, no quedaba nada de esa alma que en su momento solo quiso ser feliz, ahora solo había un demonio que no sentía nada, ni felicidad ni odia, ni amor ni rencor. El solo era una máquina que cumplía propósitos.-Y yo sé que tú, no estás del todo feliz ni conforme, con tu… “hambre” que si pudieras, preferirías no tener que sufrirla, no tener que alimentarte… Pero es parte de tu naturaleza, como la mía es siempre estar en movimiento, siempre buscando algo…-Suspiro, haciendo una obvia referencia a la necesidad de Victorie de tener que alimentarse con sangre. Él no quería hacerlo sonar negativo de ninguna forma, solo lo decía como la realidad, que ellos dos eran seres atado a un destino impuesto, del que no podían escapar, que si bien gozaban de grandes beneficios, igual estaban atados a algún castigo.

La expresión del pelirrojo se había mantenido serena, seria y tranquila mientras hablaba, más al escuchar las palabras de su compañera, sonrió de manera suave, volviendo a portar aquella entrenada mascara que usaba de forma natural, como si fuera su verdadera expresión
-Y es para mí una sorpresa oír eso… Yo ya no puedo entender lo que es poder sentir algo asi, pero espero, mi estimada socia, que no caiga en la desgracia, y consiga aquello que busca…-Comento de manera tranquila, sin señal de que saber que Victorie aún conservaba un lado romántico le sorprendiera. Ella aun podía tener sentimientos, eso bien lo sabía el demonio, ella aun podía querer y detestar, amar y odiar. Y Rael solo esperaba que el pudiera ser alguien quien ella apreciara como socio. No buscaba en realidad su afecto, tampoco buscaba su compasión o su odio. El solo disfrutaba de las pláticas que podía sostener con ella, y de los negocios que a ambos beneficiaban. Él siempre había sido sincero con eso, que disfrutaba la compañía y presencia de Victorie, y que para él, ella era una socia importante y de gran valor, quien no quisiera perder.

-Y… Me alegra saber me tienes en esa estima, de verdad lo hace… Puedes confiar en que seré merecedor de ello, porque yo podre ser un demonio, pero soy un ser de palabra, y jamás te faltaría al respeto incumpliéndola… Por ello mismo, no necesitas preocuparte…-Afirmo con calma, a pesar de ver la expresión de Victorie, aquel brillo en sus ojos, no mostro pizca alguna de miedo o cobardía. Ella pudiera estarlo amenazando como casi sentía que lo hacía, pero él no tenía nada que temer, no tenía temor alguno ya que siempre había sido directo con ella, nunca le había mentido con sus propósitos o con sus objetivos. Ella sabía que era él y Rael sabía que era ella. Eso les permitía hablar sin rodeos, sin cubrir nada, siendo siempre francos. Y era esa capacidad de poder hablar directamente con otra persona sin necesidad de mentir o estafar, de engañar o de manipular, por lo cual Rael apreciaba tanto el poder ver a Victorie de vez en cuando y compartir una copa.

-Y me ofrecí yo mismo a hacer todo, primero para ahorrarte cualquier necesidad de viajar o de causarte algún inconveniente… Segundo, porque sé que tienes tus negocios aquí, y no quiero tengas que ausentarte y dejarlos a manos de alguien más, yo con gusto me encargaría de todo y te daría toda la información del negocio para que diera el visto bueno. Pero si prefieres ir tu misma, con gusto seré tu acompañante y consejero, después de todo entiendo el deseo de hacer las cosas por propia mano-Sonrió el demonio tranquilo, mirándola con una pequeña sonrisa cómplice-Y si deseas algún dia hacerte de algunos contactos, podrías ser mi acompañante en alguna de las fiestas que organizan en Las Vegas u en otras ciudades, donde podre mostrarte personas en todo tipo de cargos. Esas fiestas son muy provechosas y, sabiendo ya que tienes experiencia en eventos de gala e importantes, no tendrías problema alguno en conocer gente que pudiera serte útil llegado el momento, yo mismo te presentaría a algunos de mis contactos para que contaras con ellos-Sonrió de manera calmada, sin dejar de observarla con un dejo divertido y juguetón, mientras se inclinaba un poco hacia adelante para sonreír de forma más divertida-Y si en tus planes esta abrir un casino, yo mismo podría ser un inversionista en tu proyecto. Los casinos siempre han sido uno de los pocos sitios que me parecen de verdad interesantes de visitar, y ayudar a mi estimada socia en la creación de uno, seria todo un honor y placer…-
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Rael Crocell

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Re: Night of Business [Priv. Victorie]

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